Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordiasturies.

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domingo, 2 de octubre de 2011

Cómo acabar de una vez por todas con la cultura

Foto de Jordiasturies
Alguien, no sé si el traductor o editor, tuvo la genial idea de titular en castellano el primer libro de relatos cortos de Woody Allen, Getting Even, con el enunciado que encabeza este envío. Ignoro las razones para tal rimbombante título, pero me imagino que, dado el momento en el que la obra fue publicada por primera vez en España, si no me equivoco mediados o finales de los setenta, un tiempo en que la contracultura heredera de los turbulentos sesenta llegaba a cuentagotas a nuestro país, el objetivo era epatar, sorprender al incauto lector en búsqueda de lecturas revigorizantes en esa gris época. Pero estoy divagando...

...y lo voy a hacer un poquito más. Porque a pesar del título, Woody Allen no pretendía "acabar con la cultura", sino más bien con los estereotipos derivados de ella. Cuando Allen, en su libro, parodiaba a Bergman, o los folletos con las ofertas de cursos universitarios, o el género negro,  o las teorías filosóficas (o sociales o literarias) basadas en los aspectos más abracadabrantes de cualquier personaje, lo que buscaba era burlarse de aquellos que usaban mal dicha cultura, o más bien abusaban de ella y la prostituían para el enardecimiento de su propio ego o de cualquier otro motivo alejado de la misma. Allen no buscaba destruir la cultura, ni mucho menos, pero sí acabar con su malinterpretación.

A pesar de todo esto, he visto esta frase, este título, usado muchas veces últimamente en su sentido literal, para criticar la política cultural de nuestros gobernantes. Aquí en Asturias tenemos dos eventos o instituciones culturales de primer orden, admiradas en el mundo, en peligro grave. Una de ellas, la Semana Negra de Gijón, pende de un hilo cada vez más frágil. La otra, el Centro Niemeyer de Avilés, está herida de muerte, si no ya pendiente de una extremaunción...

No sé si Woody Allen logró acabar con la cultura estereotipada, pero por desgracia sí parece que algunos van a conseguir acabar con la cultura de verdad, siguiendo al pie de la letra la frasecilla en cuestión. Triste mundo éste, en el que la cultura, que debería ser de todos y para todos, al final es zarandeada por la política, según el gobierno que toque en el momento oportuno.

Porque no sé cual es el estado de cuentas de actividades como la Semana Negra o el Centro Niemeyer, y dado mi escepticismo (he sido decepcionado demasiadas veces) no pongo la mano en el fuego por absolutamente nadie que no conozca personalmente. Pero lo que sí he visto de puertas afuera es que los dos eventos o instituciones mencionadas han sido atacadas brutalmente con la llegada de los nuevos dirigentes de Asturias, los cuales han ido dando bandazos de un lado a otro en busca de excusas.

En el caso de la SN teníamos el ruido, la ubicación, la inseguridad o insalubridad... Increiblemente, algunos han llegado a decir que las actividades planteadas por Semana Negra y Niemeyer no son cultura... ustedes mismos ...

Luego, para ambos casos se empezó a hablar sotto voce de irregularidades en las cuentas, algo que, sobre todo en estos tiempos, indigna lógicamente a los ciudadanos, y muchos de éstos fueron los que, de buena voluntad o con toda la mala leche del mundo, se hicieron eco de la rumorología. Pero resulta que en el momento en que las acusaciones se hacen públicas los gestores de ambos eventos demuestran con datos, facturas y auditorías que, al menos por ahora y aparentemente, esas acusaciones son infundadas, y la cosa queda en un impasse, a la espera de que alguien, acusador o acusado, mueva ficha. Entretanto, la presunción de inocencia debería primar. Digo yo.

A falta de algo mejor, las acusaciones al Niemeyer han pasado a otro frente, la financiación de la institución y la participación en la gestión de los que ponen el dinero en él. Los gobernantes asturianos dicen que la participación del Principado de Asturias en el Centro es del 80%, y por ello exigen mayor control de las actividades del mismo. Por su parte, los gestores del Niemeyer cifran dicha participación en un 32 o 33%.

En este baile de cifras, y a falta de una resolución judicial o neutral, que es la que debería decidir algún día... ¿a quién creer? Está claro que cada uno va a tomar partido, va a querer creer a quién más cerca está de su pensamiento y/o preferencias.

Y, ¿qué quieren que les diga?... uno, viendo que tanto el Niemeyer como la SN ponen en el mapa mundial a Avilés, Gijón y Asturias, que las actividades tienen prestigio y lo dan a mi ciudad y región, que traen artistas, escritores, exposiciones y eventos de mucho relumbrón, que la gente responde llenando los recintos, que se genera actividad económica y puestos de trabajo, que las acusaciones sobre la gestión económica a día de hoy no me parecen probadas, y que los que se oponen a estas actividades dan bandazos de un lado a otro en busca de excusas variadas... tengo claro por quién inclinarme.

Apoyaré la SN, el Niemeyer y cualquier acto cultural que dé prestigio a Asturias. Me guste o no. No me gusta la ópera, en general, pero ni se me ocurriría entrar en una campaña de acoso y derribo contra la semana de ópera de Oviedo sin tener claro que nos perjudicara, o porque los artistas que vinieran, o el público asistente, o los gestores del evento no fueran de mi cuerda ideológica.

Porque al final, a falta de algo mejor, y puestos a meterse en una rumorología paranoica, ésa es la impresión que se da. Que, aparte de supuestas irregularidades económicas, que, repito, de ser ciertas por supuesto que deben ser castigadas, en realidad hay una animadversión más personal de índole social o ideológica. El concejal de cultura de Gijón ha propuesto como alternativa para la SN un festival de música céltica... que también podría tener chiringuitos hosteleros variados, atracciones y demás.

¿Qué quieren que pensemos?

Pues que por una serie de intereses que nada tienen que ver con ella, alguien está empeñado de acabar de una vez por todas con la cultura. O con "un tipo" de cultura. O que, si no es ésa su intención, le da igual lo que ocurra con la misma.

Y por ahí no pienso pasar.

En el momento en que publico esto se estará celebrando, o estará a punto de empezar, una manifestación en Avilés en apoyo al centro Niemeyer. No puedo estar en ella, pero aquí está mi apoyo. Por lo poco, o mucho, que pueda valer.

¡Salud!

1 comentario:

jordiasturies dijo...

Vuelvo a esta mi casa tras más de dos semanas en los que el trabajo y otros factores me impidieron escribir. Espero retomar la buena costumbre.