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… que, eso sí, ojo, esto no quiere decir que estos elementos estén ausentes de la peli. El rótulo “Un film de Almodóvar” es ya toda una marca de fábrica, y por ello vamos a volver a asistir a drama de alta escuela, a decorados y vestuario a la última moda, y a referencias musicales y cinéfagas de mucho pedigrí… pero esta vez todo ello esta al servicio de la historia narrada, no esta ahí para meramente epatar, sino para contribuir a un guion complejo pero soberanamente desarrollado con sencillez, un juego a dos niveles, o incluso más, a modo de las tópicas muñecas rusas, que remite a la necesidad, y dificultad, de dar y recibir cariño, de los sacrificios que implica ayudar a los seres queridos, de elegir quienes necesitan más nuestra ayuda y a quienes hay que abandonar… todo ello en un envoltorio metacinematográfico que no por no ser precisamente muy original deja de ser brillantemente llevado a cabo…
Elsa (Bárbara Lennie) es un directora de publicidad y exdirectora de películas de culto que a comienzos del siglo XXI sufre un ataque de ansiedad del que sale adelante con la ayuda de su pareja Bonifacio “Beau” (Patrick Criado). Yendo a Lanzarote para recuperarse, decide volver a hacer una película, para cuyo guion empieza a usar la tragedia personal de dos amigas a las que a la vez intenta ayudar, Patricia (Victoria Luengo), que sufre las infidelidades de su marido, y Natalia (Milena Smit), que está intentando superar la muerte de su hijo en un accidente de coche provocado por ella… la historia de Elsa avanza al tiempo que descubrimos que tal historia es en realidad es el guion, veinte años después, de un famoso director, Raúl (Leonardo Sbaraglia), que pretende superar con él un bloqueo creativo con la ayuda de su pareja Santi (Quim Gutiérrez) y, sobre todo, su secretaria Mónica (Aitana Sánchez-Gijón), que a su vez tiene sus propios dramas personales. El empeño de Raúl por sacar adelante su guion, sin importar a quienes pueda dañar con ello, tendrá sus consecuencias…
Estamos, pues, ante una fascinante historia en dos niveles, uno escondido dentro del otro… y cada uno de ellos con diferentes subtramas, lo cual otorga al film un dinamismo que no veíamos en Almodóvar desde la espléndida “Dolor y Gloria” de hace siete años… y a esta hay que ineludiblemente referirse, además, porque esta “Amarga Navidad” es, desde el punto de vista autobiográfico, un epílogo de aquella. Si allí el Salvador interpretado por Antonio Banderas podía, y debía, considerarse un alter ego de Almodóvar, aquí, son Raúl y la “ficticia” Elsa quienes expresan el pensamiento y dudas del director, al tiempo que se nos da un indicio de su forma de afrontar una película.
El guion de “Amarga Navidad”, es imperfecto, con situaciones que raramente llegan a su completo desarrollo, o personajes que son abandonados de mala manera y sustituidos sobre la marcha por otros… porque es un efecto buscado. Estamos asistiendo al borrador de dos películas, la que está escribiendo Raúl y la que este hace que empiece a escribir Elsa. Y luego está el personaje de Mónica, una especie de Pepito Grillo que canta las verdades del barquero a aquel, en un juego de autocrítica por parte de Almodóvar ante el que como espectadores no podemos menos que sonreír…
Y aquí está quizás el verdadero defecto del film, el que hace que pierda puntos para llegar a la excelencia… la ausencia de sutileza. Si “Dolor y gloria” era una película de Almodóvar sobre Almodóvar que escondía muy bien esta carta, “Amarga Navidad” es una peli de Almodóvar sobre Almodóvar a la que le importa tres narices que se note demasiado esto último. Las referencias cinéfilas habituales en el cine del manchego son aquí mayoritariamente sobre su propio cine, con repetición de temáticas y tipos de personajes… que, en un ejercicio contradictorio, el director luego critica, casi como diciéndonos “nadie conoce tanto mi cine como yo mismo, y soy yo el más consciente de mis propios errores”.
Esta falta de sutileza vulgariza en cierta manera la brillante propuesta del cineasta, y aporta en ocasiones incluso un inadecuado tono cómico… porque los que conocen su trayectoria no pueden menos que sonreír ante ciertas referencias. Completando el viaje egocéntrico, es una película de Almodóvar sobre Almodóvar sin que le importe que se note que es sobre Almodóvar dedicada a los cinéfilos, pero sobre todo a los que sean fans de Almodóvar. Sin pertenecer uno al cien por cien a este grupo, pero sí considerándome cinéfilo y cinéfago, debo decir que disfruté de este ejercicio de autocomplacencia… aunque no puedo evitar preguntarme si los que no sean tan cinéfilos y/o tan almodovarianos disfrutarán igual del film.
Sea como sea, esto no es obstáculo para que estemos ante una buena película, como dije al principio un retorno de su director a lo que mejor sabe hacer. Su capacidad de crear personajes que nos lleguen al alma, su habilidad en el movimiento de cámara para hacer fluir la historia, un montaje perfecto en el que la alternancia entre los dos niveles del guion nunca se nos hace molesta, su capacidad de encajar los escenarios, tanto naturales (¡qué hermoso luce Lanzarote y qué bien se integra en el relato!) como interiores, con la historia narrada… todo ello contribuye a que esta “Amarga Navidad” sea ciertamente fascinante. Y por supuesto, hay que ir a otra marca de la fábrica almodovariana, esa inevitable escena clave, soberbia, inolvidable, sobre la que gira el argumento. No hay peli suya que no tenga un momento así. En este caso, la larga escena final con la conversación entre Mónica y Raúl en el Retiro, entre vapores etílicos, discusión y reproches, merece estar en el podio de lo mejor jamás rodado por Almodóvar.
El reparto está a grandísima altura, pero hay que poner por delante a la espléndida Bárbara Lennie, que hace un personaje que subyuga y enamora, con el que es imposible no empatizar, y a Aitana Sánchez-Gijón, que acaba convirtiéndose en el otro eje de la película, con una interpretación vibrante, fuerte y dura, una auténtica delicia.
En resumen, Almodóvar supera el bache, o lo que para mí fue bache, de “La habitación de al lado”, y ofrece una excelente película con las mejores esencias de su cine. Le falta cierta sutileza para que la ponga a la altura de las majestuosas “Dolor y gloria” o “Volver”, por ejemplo… aunque se me da que, al menos en este caso, al cineasta manchego se la traiga al pairo no haber sido sutil. Tengo la impresión de que, con sus verdaderas imperfecciones, “Amarga Navidad” es exactamente la película que le apetecía hacer en este momento. Y se nota. 8/10






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