Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordiasturies.

¿QUÉ PUEDES ENCONTRAR EN LA BOTICA?

martes, 17 de octubre de 2017

El día en el que la ciudad amaneció ocre.

Los habitantes de las ciudades vivimos muchas veces en una burbuja hermética, impermeable a los problemas que ocurren en unas zonas rurales, ya sean próximas o más lejanas, a las que nos pueden atar lazos familiares y afectivos, o sencillamente de tiempo libre, pero que vemos demasiadas veces como algo ajeno a nuestra vida y problemas urbanitas. Su lucha diaria, sus tribulaciones, nos pueden provocar y provocan sentimientos de solidaridad y tristeza, de admiración y de apoyo, pero siempre tras las paredes de esa burbuja que nos permite verlas pero también nos aisla de ellas.

martes, 10 de octubre de 2017

La conspiración de opereta

Ahora resulta que han descubierto un documento con otra "hoja de ruta" hacia la independencia, en la que, a lo personaje villano de una peli de serie B, los malos contarían su plan al héroe pocos minutos antes de llevarlo a cabo, dándole la oportunidad de frustrar sus nefandos propósitos...

domingo, 15 de enero de 2017

La-La-Land, un buen musical... pero cuidado con el hype.

En lo que respecta al mundo de la cultura, la del entretenimiento o la más teóricamente refinada, más vale la mayoría de las veces encerrarse en una burbuja hermética para que ninguna noticia sobre las novedades llegue al espectador-lector-oyente. No me refiero solo a intentar evitar todo contacto con datos que puedan interferir con el pleno disfrute del producto (entre ellos los temidos y odiados spoilers o "destripes"), sino también a que la expectación, las previsiones, lo que ahora está de moda llamar hype, haga que la obra te decepcione de una forma que de otro modo no lo habría hecho.

Caso en cuestión. La-La-Land, o La ciudad de las estrellas, es un buen musical, que tiene todas las papeletas para convertirse en la película del año, por lo menos hasta que los visitantes de la galaxia muy, muy lejana allá en diciembre reivindiquen tal título. Es puro espectáculo en sus mejores, arrebatadores, números de canto y baile, tiene un reparto que cumple sobradamente con sus responsabilidades en los mismos, y una resolución formal impactante en general, que oscila entre el musical de cámara en la calle (en este caso, también en la carretera) con escenas típicas de la rama más fantasiosa del género.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Llorando por nuestros referentes nos morimos a plazos

Si hay un hashtag (palabreja odiosa y cacofónica, sí, pero no se me ocurre otra en castellano...) por el que se recordará este nefasto año es el #fucking2016, en sus múltiples variedades idiomáticas o de título. Recordaremos este año por los nefandos acontecimientos que lo han rociado y sobre todo, por la funesta cabalgata de fallecimientos de figuras de todos los ámbitos  que se ha llevado por delante.

domingo, 10 de julio de 2016

La perversión del #yosoy...

En un mundo lleno de problemas y tristezas variadas, con gente sufriendo por el hambre, la tiranía, la injusticia, la guerra o el terrorismo, la solidaridad se ha vuelto ya no necesaria, sino imprescindible. Muchas veces parece un gesto casi vacío, y dada la reiteración de estas circunstancias, puede convertirse en una desagradable rutina. Y aún así sigue siendo esencial, sigue siendo un acto que nos recuerda lo que compartimos y lo que nos necesitamos.

miércoles, 29 de junio de 2016

Reivindicar el orgullo gay, derrota de la humanidad

En uno de los envíos más contundentes sobre el tema que he visto en la red últimamente, un homosexual respondía a la enésima vez que alguien hacía la estúpida pregunta de "¿para cuando un día del orgullo hetero?" diciendo bien clarito que los heteros no necesitábamos un día para demostrar nuestro orgullo de serlo porque ya teníamos todos los días para hacerlo, y que los gays sí lo necesitaban porque siguen siendo ridiculizados, perseguidos, rechazados y discriminados... cuando no agredidos y asesinados... solo por el mero hecho de su condición sexual.

sábado, 25 de junio de 2016

No es una salida: es una espantada.

Que la Unión Europea no ha resultado ser el paraíso terrenal que nos prometieron y en el que la mayoría creímos a pies juntillas es algo evidente. Nacida bajo los auspicios de ideas tan bonitas como que la libre circulación de personas y mercancías es garante de prosperidad o de que la fortaleza política e ideológica de conceptos como libertad y democracia solo es posible si todos trabajamos por ellas juntos y al mismo tiempo, la Unión se ha convertido en un corsé que nos estrangula a base de  limitaciones y recortes económicos y, lo que es más grave aún, recortes de libertades, que, para más inri, están siendo la base para el renacimiento del monstruo de los fascismos, que podrían arrastrarnos a modo de caída de castillo de naipes.