Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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jueves, 2 de abril de 2026

Una peli al día (2026-04-01): MOGAMBO (John Ford, 1953) 7(6,5)/10

All images in this post © MGM, Warner Archive Collection
Vuelvo a repetir lo que he dicho otras veces. En las filmografías de los grandes cineastas no hay “películas menores”, eufemismo que usamos para evitar decir que un film no responde a la calidad que esperamos de su director, o que es, pura y llanamente, “malo”. Así que hay que decirlo: “Mogambo” (John Ford, 1953) es una mala película… pero de John Ford. Y una mala película de John Ford puede resultar, y de hecho resulta, una película apreciable. Item más, si hubiera sido dirigida por otro, posiblemente estaríamos diciendo mejores cosas de ella. 

Pero no, es una peli de John Ford, y, sabiendo lo que de él sabemos, tenemos la garantía de un producto bien hecho y bien contado… pero nos sabe a poco. Más que de una peli “menor” sí cabría hablar de una peli “rara” en su trayectoria, la primera que hace tras abandonar su productora Argosy, sin nadie de su equipo técnico o artístico habitual, un film que mezcla géneros y es remake de uno hecho veinte años antes, “Tierra de pasión”, dirigido por Victor Fleming, y que Ford acepta como un encargo de la MGM, según sus propias palabras porque le daba la oportunidad de rodar en una parte de África que no conocía… y muy posiblemente porque suponía una oportunidad de probar, tanto a sí mismo como a la industria, que era capaz de trabajar con materiales y temáticas ajenas a su corpus cinematográfico. El resultado es una película errática, a ratos morosa, pero con el buen hacer de un gran profesional, e inevitablemente algunas trazas de su concepción del cine.

Eloise Kelly (Ava Gardner) es una joven de la alta sociedad estadounidense que llega a África para participar en un safari, invitada por un maharajá hindú que no acude a la cita, viéndose entonces atrapada en la residencia del organizador del safari, Victor Marswell (Clark Gable), un veterano cazador que suministra piezas a zoos y circos de Occidente. Entre ambos surge una atracción sexual que se interrumpe cuando Eloise intenta volver a casa, coincidiendo además con la llegada del joven matrimonio inglés Nordley, Linda (Grace Kelly) y Donald (Donald Sinden), este último un antropólogo que quiere contratar a Marswell para que les lleve a la tierra de los gorilas para estudiarlos. Cuando Eloise ve que aún no puede regresar, se une a Marswell y los Nordley en su expedición, durante la cual el cazador se irá enamorando de Linda al tiempo que Eloise se enfrenta a sus sentimientos por él… 

Es “Mogambo”, pues, un drama sobre infidelidades y pasión en un entorno exótico y con el envoltorio de un film de aventuras. No son ni una temática ni unos géneros en los que John Ford hubiera trabajado antes, precisamente. Sí que es, o podría haber sido, muy fordiana la dinámica de la relación entre los tres personajes principales, un juego romántico en el que ninguno de ellos, al menos en principio, puede mostrar abiertamente esa pasión que es el verdadero centro de la película. El problema es que todo es demasiado evidente, demasiado predecible. Apenas hay esa sutileza narrativa que Ford dominó tan bien a lo largo de su carrera. Estamos hablando de un director que sabía ocultar tan bien como mostrar, y en este caso todo ocurre a plena vista.

Esto hace que la peli se vuelva bastante rutinaria, y por tanto, aburrida. No hay apenas tensión narrativa en los momentos románticos, y la supuesta pasión que inflama a los tres personajes protagonistas se nos muestra como algo muy ligero y suave. Por contra, cuando el guion permite a Ford trabajar con la insinuación y el inuendo, la cosa va mucho mejor. Prácticamente todos los diálogos de Ava Gardner, plenos de sarcasmo y malicia, son deliciosos, en especial los de la secuencia de la cena con todos los personajes, o sus interacciones con Gable. Pero cuando deberían estallar los fuegos artificiales, no hay fuego, no hay tensión ni conflicto.

Y como ya he dicho, todo es bastante predecible, porque desde el minuto uno de la película podemos intuir el desenlace. Echémosle la culpa, o demos las gracias, a Gardner, que compone un personaje extraordinario, fascinante, vivaracho y malicioso, que llena la pantalla y casi podríamos  decir que se come literalmente a sus compañeros de reparto. Ford prefería para el papel, se dice, a Maureen O’Hara, y el que le impusieran a Ava fue motivo de mala relación inicial entre la estrella y el irascible director… pero la actriz acabó ganándose con su excelente trabajo al cascarrabias… igual que se nos acaba ganando a los espectadores. Si hay un motivo para ver “Mogambo”, este se llama Ava Gardner. Tengámoslo claro.

Por lo demás, Ford, aparte de aprovechar esos diálogos del personaje de Ava para dejar su huella en la película, se limita a cumplir con su trabajo. Muestra la belleza de África, con la ayuda de la bella fotografía de exteriores de Robert Surtees, con la misma sensibilidad que mostró la belleza del Monumento Valley en sus westerns, pero aquí el paisaje no es parte orgánica de la historia, es más bien la postal que nos envía de vez en cuando como para recordarnos que el drama de pasión tiene lugar en el continente negro… Eso no quita que haya momentos fordianos en el tratamiento de la naturaleza, como la escena con el arriesgado paseo que da el personaje de Grace Kelly.


Y la parte de aventuras de la película es tremendamente rutinaria, también con muy poca tensión o sentido del peligro. Se puede decir que pertenece el film al género por el exotismo y porque hay safari en busca de gorilas, pero no hay elementos claves de este tipo de cine como el sentido de la búsqueda, el compañerismo, la maravilla… Los nativos africanos no tienen la profundidad de los norteamericanos de los westerns fordianos, y son otro mero componente para acentuar el exotismo. Si la parte de aventura no apareciera, tampoco afectaría gran cosa al relato…

Ya he dicho que Gardner está sencillamente maravillosa. Kelly, por su parte, esta muy correcta en su papel de pacata esposa que cae en las redes del “gran cazador blanco”, y el resto del reparto, desde el acertadamente soso Sinden como el marido de esta, a los compañeros del cazador, alivios cómicos muy efectivos, cumplen muy bien con su trabajo. Y esta Gable, claro… en principio poco creíble como el seductor que se supone que es su personaje, pero del que no se puede negar que aporta el carisma que necesita.


Es “Mogambo”, pues, una película meramente alimenticia en la filmografía del maestro Ford, un encargo que resuelve con su profesionalidad y talento habitual, lo cual permite ver ciertos atisbos de su estilo. Mucho mejor desde el punto de vista actoral, en especial por la inconmensurable Ava Gardner, con unos diálogos llenos de dobles sentidos que eleven aún más su papel, y con el añadido de que, aún no siendo una de las mejores películas del norteamericano-irlandés, sí fue un éxito de público que relanzó la carrera de Gable, consagró a Gardner y puso definitivamente en el mapa del estrellato a Grace Kelly. Añadamos la esperpéntica consideración mítica que alcanzó en la España franquista cuando los estúpidos censores, horrorizados ante la posibilidad del adulterio entre los personajes de Gable y Kelly, convirtieron al matrimonio inglés en pareja de hermanos, abriendo, y nunca mejor dicho, la puerta de los infiernos a la descripción de un incesto… algo que parece ser divirtió mucho a John Ford. No está mal para ser una de sus menos logradas películas. 6,5 redondeado a 7/10. 


 

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