El director francés combinó aquí dos deseos, el de hacer una película sobre la ocupación nazi de París, que había vivido como adolescente, y el de hacer una sobre el mundo del teatro, con la intención de acabar haciendo una trilogía sobre las artes escénicas, que habría empezado con "La noche americana", sobre el cine, seguiría con esta y terminaría con otra sobre el music-hall... aunque esta última se quedaría solo en la intención.
Si en "La noche americana" la visión de Truffaut se centraba en la nostalgia por una forma de contar historias en cine que llegaba a su fin, en "El último metro" lo que le acabó interesando más que la creación teatral en sí (aunque esta sea obviamente tratada en el film) fue la idea del teatro como escapismo y protección, como una forma de ayudar a afrontar la realidad ofreciendo cobijo contra la adversidad.
