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| Imagen © Will Eisner, Norma Editorial. |
En la historieta "El asesino" Will Eisner nos pone de repente (previo aviso, eso sí), literalmente tras los ojos de Henry, el protagonista. Vamos a presenciar una tragedia en primera fila, sin ninguna barrera, ni siquiera la emblemática cuarta pared. Esto va a permitir que comprendamos mucho mejor las motivaciones de Henry, sin ninguna innecesaria explicación más. Es como si, situados en las cuencas de los ojos de éste, recibamos al mismo tiempo que él las instrucciones que manda el cerebro.
Toda el flash-back que se ha desarrollado
antes ha llevado a esta cruda manifestación de la realidad, donde la
implicación con el personaje es total. Ya no es que la viñeta sea el
ineludible destino al que el artista obliga al lector a llevar a sus
ojos... Se nos introduce tras los ojos del personaje, y ya no vemos lo
que ve el artista, si no lo que ve aquel. Es como si el creador nos
dijera que él es también esclavo de su relato, que no puede elegir lo
que cuenta. Es más, este punto de vista incide en la frialdad con la que
actúa el personaje, demostrándonos como el modo de narrar una historia
no sólo es un medio para el desarrollo de la misma, si no que también
puede aportar datos a la caracterización.
El acertado uso de
recursos como este es campo vedado de maestros en su arte, como el
añorado Will Eisner. Muchas veces, cuando vemos algo así somos inmunes a
su efecto, por tantas veces como ha sido imitado, repetido e incluso
parodiado, y olvidamos, o ignoramos, a los pioneros que experimentaban
con el lenguaje del medio. No está de más rendirles el homenaje que se
merecen de vez en cuando.
Entrada originalmente publicada en el blog Una habitación con viñetas el 7-1-2007

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