Todo, o casi todo, funciona en "
Alarma en el expreso” (
The Lady Vanishes, Alfred Hitchcock, 1938). Para empezar, tenemos una primera parte de claro tono cómico que esta vez sí que es una perfecta introducción de los personajes y que explica y anticipa mucho del por qué de sus actitudes en el desarrollo posterior de la historia. Es cierto que si acometemos el visionado de esta película esperando que el maestro se meta en su terreno rápidamente y que nos haga disfrutar con su manejo del thriller y del suspense, es posible que esta parte inicial se nos pueda aparecer premiosa y hasta demasiado larga. Debo reconocer que las primeras veces que la vi caí en la misma trampa y no supe disfrutarla debidamente por esperar que se desencadenara la trama principal...
Pero con sucesivos visionados hasta este último creo haber aprendido a ver que, cómo es habitual en el director británico, nada es casual, nada es innecesario, nada está puesto ahí de manera ociosa. A veces saldrá mejor o peor, encajará más o menos acertadamente en el conjunto, pero todo tiene su razón de ser. Y en el caso que nos ocupa, además, el resultado es perfecto, o casi.