Vamos hoy con una curiosidad del cine más clásico, un film que despierta tanto interés como desprecio y que, como ocurre muy a menudo, ni es tan brillante como algunos defienden ni tan mediocre como otros argumentan… Lo que sí es “
La torre de Londres” (
Tower of London, Rowland V. Lee, 1939), es una extraña mezcla de dos estilos de cine: por un lado, está la intención original de su director, y su hermano guionista Robert N. Lee, de hacer un drama histórico al estilo de “María Estuardo” o “La vida privada de Elizabeth y Essex”, y por otro lado la intención de la productora Universal de encajar la película en el estilo de las películas de terror que la habían hecho famosa, una de las cuales, “La sombra de Frankenstein”, había sido el previo film de Lee.
Y viendo el argumento, podríamos tener la tentación de añadir una tercera influencia, la de Shakespeare, nada más y nada menos, aunque, como veremos, no hay tal cosa. Ricardo, Duque de Gloucester (Basil Rathbone), intenta proteger su linaje, los Plantagenet, y el reinado de su hermano, Eduardo IV (Ian Hunter) mediante intrigas cortesanas y la sucesiva eliminación de enemigos políticos y rivales al trono, algo en lo que le ayuda su secuaz el torturador y verdugo Mord (Boris Karloff). Sin embargo, poco a poco su ambición le domina y aspira a acabar siendo él mismo rey…