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| Images © Paramount Pictures |
Con “El milagro de Morgan Creek” (The Miracle of Morgan’s Creek, Preston Sturges, 1944), el emblemático director de comedias inaugura el año que cierra ese increíble, maravilloso lustro inverosímil que había empezado en 1940 y en el que ofreció ni más ni menos que siete momentos esenciales del género, todas ellas dignas de ser incluidas en, por lo menos, un top 100, y por lo menos un par de ellas (“Las tres noches de Eva” y “Los viajes de Sullivan”) indiscutibles obras maestras.
Es este film, además, el más enloquecido, el de ritmo más enfebrecido, el más exagerado y esperpéntico en concepto, realización e interpretaciones, pero a la vez el de temática más seria y el más atrevido a este respecto, en el que demostró tanto su habilidad para extraer comicidad de unos sucesos graves como su destreza en esquivar las injerencias del Código Hays aparentando plegarse a ellas. También supuso el mayor éxito comercial de su carrera.

