Se podría considerar a “El amo del mundo” (Master of the World, William Witney, 1961) como la pariente pobre de otras adaptaciones de Jules Verne como “20.000 leguas de viaje submarino”, “Viaje al centro de la Tierra” o “La vuelta al mundo en 80 días”. Pobre por su bajo presupuesto, que ineludiblemente influye en su diseño de producción y sus efectos especiales, en un reparto no tan cargado de estrellas… pero también pobre en otros aspectos en los que la falta de dinero podría haber sido no tan influyente, como un torpe trabajo directorial, un guion que cae en ciertos tópicos, un trabajo interpretativo mayormente discreto.
Normalmente, cuando hablo de este tipo de pelis desde mi perspectiva actual menciono el poder de la nostalgia, el agradecimiento a pesar de todo por los buenos momentos pasados, lo mal que han envejecido y blah blah blah. En este caso resumo, y me limito a decir que todo eso sigue siendo válido.


