Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
En abril ella vendrá, cuando los arroyos están maduros y repletos por la lluvia...
De todo, como en botica. (Refrán popular español)
Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.
Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
En abril ella vendrá,
cuando los arroyos están maduros y repletos por la lluvia...
![]() |
| All images in this post © MGM, Warner Archive Collection |
Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
![]() |
| All images in this post © StudioCanal |
Pocas películas se han hecho tan acreedoras al calificativo de “película de culto” como “El hombre de mimbre” (The Wicker Man, Robin Hardy, 1973). Su mezcla de sátira y denuncia, su carácter de puntal casi fundacional del subgénero folk horror, su mezcla de géneros, su ambientación, su tratamiento de la angustia ante lo desconocido, su enfrentamiento de dos formas de concebir el sentido religioso y, sobre todo, su sorprendente desenlace… son elementos positivos que hacen que se puedan olvidar, o por lo menos ignorar, sus evidentes deficiencias derivadas de una ambientación camp claramente coyuntural y hoy en día ridícula, del empleo de un erotismo light que solo busca epatar y de una trama argumental muy torpemente llevada.
Es esta peli una suma de escenas y momentos de gran talento cinematográfico que individualmente nos ponen a prueba, pero que sin embargo en conjunto ofrecen un todo irregular y en ocasiones aburrido. Es una película de extremos, que oscila entre nuestra fascinación por el horror oculto que va poco a poco saliendo a flote entre los poros de su historia y nuestro rechazo a un tono deliberadamente pasado de moda ya desde su misma concepción y que roza demasiadas veces el ridículo.
A ver si me entero: por lo que leo en prensa, ayer, en un estadio de fútbol de cuyo nombre no quiero acordarme, con ocasión de un partido amistoso (¿"amistoso"?) entre los equipos nacionales de España y Egipto, en las gradas se entonaron mayoritariamente cantos ofensivos contra la religión practicada por los jugadores egipcios (y también por una de las estrellas del equipo español, de paso), se silbó el himno de Egipto, hubo ostentación de banderas de corte fascista, se insultó y silbó al portero del equipo español al que supuestamente se estaba apoyando, solo porque el jugador fue fichado por el club rival del de los propietarios del estadio (y un periodista llegó a acusar al entrenador español de humillar a estos por osar alinearle), y como el Llobregat debe pasar por ahí cerca y ya puestos no hay que perder el tiempo, hubo cantos insultantes contra el presidente del gobierno.
Pregúntenme alguna vez por qué desprecio el fútbol de selecciones nacionales y los sentimientos patrioteros que de él derivan. O no me lo pregunten. Pa qué.
Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
Gran pagano, se hizo hermano
de una santa cofradía.
El Jueves Santo salía
llevando un cirio en la mano...
¡Aquel trueno,
vestido de nazareno!
![]() |
| All images © El Deseo |