Aún estoy en shock. Curioso que la muerte de un venerable anciano de más de noventa años con el que no hay ninguna relación personal de amistad o parentesco pueda causar tanta tristeza y desolación. Pero es otro de nuestros referentes que nos deja, y eso duele. Incluso aunque nuestro último contacto con él no haya ido más allá de esos entrañables, refrescantes y divertidos cameos en las películas de éxito basadas en los personajes que él creó.
La botica de Jordi Asturies
De todo, como en botica. (Refrán popular español)
Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordiasturies.
¿QUÉ PUEDES ENCONTRAR EN LA BOTICA?
martes, 13 de noviembre de 2018
domingo, 7 de octubre de 2018
La muerte de un verso, la muerte de un beso.
Ignoro si lo saben o no, pero esta semana alguien ha matado un verso; y de paso, ha matado un beso también.
sábado, 25 de agosto de 2018
Hablando con exhumante franqueza
Sobre el asunto este de qué hacer con los restos de un dictador repugnante, iremos al grano contestando a una serie de comentarios oídos o leídos por ahí...
miércoles, 25 de julio de 2018
Conspiranoicos
Conspiranoicos. De vez en cuando renacen de sus cenizas, si es que alguna vez habían estado muertos. No, más bien estaban durmientes, aletargados, consciente o inconscientemente buscando la ocasión de reactivarse y mostrarse al mundo en todo su esplendor.
jueves, 2 de noviembre de 2017
Español bueno, español malo, catalán bueno, catalán malo
Cuando era crío, uno de los traumas, o así, que tuve fue leyendo un
libro de Sociales del cole, en 4º Primaria, creo, que cuando hablaba de
la Guerra Civil la describía como una rebelión de los "buenos españoles"
contra los "malos españoles que pretendían convertir a España en una
República". Y es que ya de aquella yo sabía que mi abuelo, el pariente
al que, y que me perdonen mis padres doquiera estén, yo tenía más cariño
había sido, era, republicano y "rojo" (más tarde me enteré de que
sufrió cárcel tras la guerra y que fue de los primeros afiliados a
CC.OO. en Asturias, o eso me decía mi abuela).
martes, 17 de octubre de 2017
El día en el que la ciudad amaneció ocre.
Los habitantes de las ciudades vivimos muchas veces en una burbuja hermética, impermeable a los problemas que ocurren en unas zonas rurales, ya sean próximas o más lejanas, a las que nos pueden atar lazos familiares y afectivos, o sencillamente de tiempo libre, pero que vemos demasiadas veces como algo ajeno a nuestra vida y problemas urbanitas. Su lucha diaria, sus tribulaciones, nos pueden provocar y provocan sentimientos de solidaridad y tristeza, de admiración y de apoyo, pero siempre tras las paredes de esa burbuja que nos permite verlas pero también nos aisla de ellas.
domingo, 15 de enero de 2017
La-La-Land, un buen musical... pero cuidado con el hype.
En lo que respecta al mundo de la cultura, la del entretenimiento o la más teóricamente refinada, más vale la mayoría de las veces encerrarse en una burbuja hermética para que ninguna noticia sobre las novedades llegue al espectador-lector-oyente. No me refiero solo a intentar evitar todo contacto con datos que puedan interferir con el pleno disfrute del producto (entre ellos los temidos y odiados spoilers o "destripes"), sino también a que la expectación, las previsiones, lo que ahora está de moda llamar hype, haga que la obra te decepcione de una forma que de otro modo no lo habría hecho.
Caso en cuestión. La-La-Land, o La ciudad de las estrellas, es un buen musical, que tiene todas las papeletas para convertirse en la película del año, por lo menos hasta que los visitantes de la galaxia muy, muy lejana allá en diciembre reivindiquen tal título. Es puro espectáculo en sus mejores, arrebatadores, números de canto y baile, tiene un reparto que cumple sobradamente con sus responsabilidades en los mismos, y una resolución formal impactante en general, que oscila entre el musical de cámara en la calle (en este caso, también en la carretera) con escenas típicas de la rama más fantasiosa del género.
Caso en cuestión. La-La-Land, o La ciudad de las estrellas, es un buen musical, que tiene todas las papeletas para convertirse en la película del año, por lo menos hasta que los visitantes de la galaxia muy, muy lejana allá en diciembre reivindiquen tal título. Es puro espectáculo en sus mejores, arrebatadores, números de canto y baile, tiene un reparto que cumple sobradamente con sus responsabilidades en los mismos, y una resolución formal impactante en general, que oscila entre el musical de cámara en la calle (en este caso, también en la carretera) con escenas típicas de la rama más fantasiosa del género.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)