Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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jueves, 12 de marzo de 2026

Una peli al día (2026-03-11): LABERINTO EN LLAMAS (Paul Greengrass, 2025) 6/10

All images © Apple Studios and Apple TV+

Laberinto en llamas” (The Lost Bus, Paul Greengrass, 2025) es una de esas tantas películas dignas y entretenidas que sin embargo dejan con la impresión de que se han quedado a mitad de camino, que su propuesta, aunque loable y para nada mal puesta en escena, acaba yendo por otros derroteros muy diferentes que los que sugerían su punto de partida.

 

La cuestión es que, como hizo en la excelente “United 93”, Greengrass parte de un hecho histórico trágico para intentar componer un fresco emocional de los héroes implicados en el evento… y si en aquella peli lo consiguió, fue capaz de anteponer el emotivo retrato coral a la espectacularidad e hizo un merecido tributo, en esta fracasa en su empeño, reduciendo la caracterización a un mínimo tópico y cayendo en las coordenadas de un apañado film de catástrofes. Que si este hubiera sido el objetivo, y si la historia no estuviera basada en hechos y personajes reales, no habría sido necesariamente malo, ni mucho menos. Pero nuestra actitud al ver la peli, si desconocemos su origen, es la de ver una rutinaria disaster movie que nos gustará o no. Y si conocemos su origen, nos quedaremos sorprendidos, cuando no indignados, ante la banalización del tema y lo estereotipado de sus personajes.

 

En noviembre de 2018, en el condado de Butte al norte de California, durante una ola de calor asfixiante acompañada de fuertes vientos, unos postes de la luz con mal mantenimiento por la compañía eléctrica responsable sufren un cortocircuito que hace que se vengan abajo, provocando las chispas que inician el llamado Camp Fire, uno de los incendios más devastadores de la historia del Estado, al menos hasta ese momento. A medida que las llamas avanzan por el bosque hacia los lugares habitados, las compañías de bomberos van cediendo ante la imposibilidad de una próxima extinción y proceden a centrarse en la evacuación y en ayudar a la población. Kevin McKay (Matthew McConaughey), un conductor de autobús escolar, recibe la misión de ir a buscar a un grupo de niños a los que sus padres no han podido ir a recoger en el colegio. Ayudado por Mary Ludwig, la maestra (America Ferrera), intentan llevar los colegiales a la estación de autobuses, pero acaban rodeados por las llamas …

 


No hay que negarle a Greengrass su habitual nervio en la dirección y el necesariamente abrupto montaje. Hay quien le reprocha un supuesto abuso de esa tan suya “cámara temblorosa”, ya sea en mano o no, pero este recurso entra en su intención de ofrecer un relato supuestamente veraz, como si de un documental urgente se tratara, y por mi parte no tengo nada que objetar al respecto. Y se debe reconocer que consigue una espectacular y realista descripción de un voraz incendio en el que como espectadores nos vemos angustiosamente inmersos. La peli está justamente nominada al Oscar a los Mejores Efectos Especiales, y eso ya dice mucho. Pero toda esta más que digna panoplia de recursos técnicos queda al final al servicio de un relato que no está a la altura de los hechos que narra por culpa de una caracterización insulsa.

 

La película funciona bien mientras va construyendo la progresiva evolución del incendio, que casi podría considerarse un personaje más por la fría crueldad, determinación y resiliencia con la que se le define. Sin embargo, no encuentro la empatía necesaria con los protagonistas, la que sí tendría si estuviera leyendo o escuchando a los individuos reales, a los héroes que interpretan. No porque McConaughey o Ferrara lo hagan mal, sino porque el retrato fílmico de sus personajes no tiene demasiado calado. Se describe de forma somera a unos caracteres con problemas afectivos y/o económicos casi como un mero rito de paso a la parte espectacular, la huida de las llamas. Como si fuera, como digo, una película de catástrofes sin más.

 

De ahí que cuando la película se centra en ellos el interés decae por una sensación de déjà vu, esto ya nos lo sabemos muy bien. Se echa de menos la intensidad emocional que sí consiguió en “United 93”. O, si me apuran, yendo a la ficción pura, la que consigue en sus películas de la saga Bourne, donde la acción es lo realmente importante, pero antes de llegar a ella ha logrado nuestra identificación con los personajes. Algo que no pasa en este “Laberinto…”. No me siento particularmente conmovido, como debería estarlo, por la situación afectiva de Kevin antes de empezar su misión de rescatar a los niños… y para colmo, la entrada de Mary bien avanzada la historia obliga a que su personaje sea definido en plena trama del incendio, justo antes de la resolución, en una escena en la que ambos personajes se confiesan mutuamente… Ignoro si esto ocurrió realmente o es un mero recurso argumental, pero como tal llega tarde y se ve forzado.

 


Otros reproches que se pueden hacer al film, y de hecho se le hacen, tienen menos que ver con sus cualidades cinematográficas. Hay quien echa en cara a Greengrass que no se hiciera algún hincapié en las causas de los incendios, alguna mención al cambio climático o a la rapiña empresarial. Hay que decir que en el último caso las quejas no están justificadas, porque sí que hay crítica a la empresa que

resultó responsable del incendio por su mal mantenimiento de las líneas eléctricas. Y en el primero, no es este el objetivo de la película y uno no lo echa de menos. Hay una sutil insinuación del jefe de bomberos al final de una reunión con los habitantes de la zona, pero se deja enseguida de lado porque lo importante es centrarse en la evacuación. Y es una buena, lógica escena.

 

En resumen, “Laberinto en llamas” se queda en una interesante y mayormente entretenida pero también rutinaria película de catástrofes. Y en esta virtud reside paradójicamente su mayor defecto, el banalizar un hecho trágico y el heroísmo de quienes contra él lucharon para hacer un mero espectáculo cinematográfico. No hay más conflicto que el que provoca el incendio, y eso basta para que merezca la pena verla por las angustiosas escenas del fuego… pero al final queda un film frío y con poca alma. Justamente lo contrario de lo que intenta contar. 6/10

 

 


 

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