![]() |
| All images in the post © Universal Pictures |
Efectivamente, a pesar de la fama que le acompañó en su momento, el estadounidense de origen ruso John M. Stahl no goza de gran prestigio sobre todo cuando es comparado con otros colegas que definieron el drama como genero cinematográfico, incluyendo el mencionado e icónico Sirk, King Vidor, o el contemporáneo Todd Haynes, entre muchos otros… y es injusto porque Stahl, aún admitiendo que su trayectoria no incluye tantas películas transcendentales como las de estos, sí que es un cineasta muy regular, que muy raramente ofreció una película mediocre, y cuyo uso de los planos largos, protagonismo femenino, y de un estilo naturalista que no entorpece la narración claramente influyó en todos ellos. Y por si fuera poco, sí que hizo filmes de gran calidad, como “La usurpadora” e “Imitación de la vida” en los años treinta, o en los años cuarenta “Las llaves del reino” o la que se puede considerar su mejor película, el melodrama noir “Que el cielo la juzgue”.

