Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
Horrorizado por la foto de dos negros colgando de un árbol como si fueran fruta tras un linchamiento en 1930 el profesor y compositor Abel Meeropol, usando el seudónimo Lewis Allan, escribió un poema al que acabó poniendo música. Tres estrofas demoledoras le bastaron para reflejar el horror. En 1939 la canción fue grabada por Billie Holiday, que la convirtió en un clásico.