Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
Horrorizado por la foto de dos negros colgando de un árbol como si fueran fruta tras un linchamiento en 1930 el profesor y compositor Abel Meeropol, usando el seudónimo Lewis Allan, escribió un poema al que acabó poniendo música. Tres estrofas demoledoras le bastaron para reflejar el horror. En 1939 la canción fue grabada por Billie Holiday, que la convirtió en un clásico.
En 1965, en plena lucha por los derechos civiles, Nina Simone volvió a popularizar el tema.
El día que creamos que un linchamiento es la única forma de justicia, en que justifiquemos los linchamientos como aplicación de esa justicia habremos perdido la batalla contra el fascismo.
Viendo lo ocurrido en Belfast esta semana y las abundantes reacciones en este sentido... quizá la hayamos perdido ya.
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