Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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domingo, 12 de julio de 2026

Joaquín Sabina: DIEGUITOS Y MAFALDAS

Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!     

19 días y quinientas noches (1999), con su variedad de estilos musicales y letras pulidas y trabajadas, arropadas en una gran producción de Alejo Stivel, no es solo el mejor álbum de Joaquín Sabina, sino también uno de los mejores discos de la historia del pop-rock español. Con justamente esa variedad de estilos da forma definitiva el ubetense a la fórmula mágica que llevaba desarrollando desde hacía unos pocos años, sobre todo quizá desde Física y Química (1992), a partir de donde sus aires de cantante folk protesta derivado al rock cada vez cedían más paso a otras músicas.

Pero es en 19 días..., como digo, donde encuentra el punto exacto cercano a la perfección, no solo porque la mezcla de rumbas, boleros, rock, folk, cabaret, milongas y rancheras, entre otros estilos,  encuentran un equilibrio inaudito, sino porque quizá con la excepción del caprichoso e intranscendente, pero divertido, rap Como te digo una "co" te digo la "o", todas las canciones son excepcionales. Y si existe el tópico de que Sabina es un cantante, apañadito, por no decir directamente malo, y con razón, es a partir de aquí donde deja muy claro que le importan un bledo tales consideraciones, haciendo que su progresivamente deteriorada voz no desentone, si me permiten la contradicción, con lo que necesita su música y se integre perfectamente en sus canciones.

Ya que estamos en momentos de épica futbolera, traigo por aquí la maravillosa Dieguitos y Mafaldas, donde Joaquín parece contar su historia de amor con una joven argentina, pero que en realidad sublima esa relación a su amor por todo el país sudamericano, haciendo un retrato de la cotidianeidad porteña con múltiples referencias culturales (por supuesto, Dieguito es Maradona y Mafalda... pues ya saben quién es) enraizándolas finalmente en la pasión más apasionada de sus gentes... el fútbol, faltaría más. Y musicalmente la canción presenta una maravillosa complejidad, porque son tres canciones en una, primero una rumba, luego una milonga y finalmente una coda en clave de salsa.

Sin duda, una de las mejores canciones de Sabina.


 

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