Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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sábado, 4 de julio de 2026

Bob Seger: NIGHT MOVES

Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!    

Tras años de relativo éxito local y en las emisoras de radio, el cantante rockero de Chicago Bob Seger alcanzó el éxito masivo en 1977 cuando salió como single la canción Night Moves, del álbum del mismo título publicado el año anterior. El artista había llegado al punto exacto de madurez creativa, tanto musical como lírica, apoyado en una banda de acompañamiento muy potente, The Silver Bullet Band, tanto en los temas más rockeros como en las baladas a medio tiempo, como la canción que nos ocupa, en las que Seger empezó a destacar a partir de entonces.

El atractivo de Night Moves reside, por un lado, en esa condición de balada rockera a medio tiempo, que empieza con un emblemático riff de guitarra acústica al que poco a poco va envolviendo el resto de la instrumentación hasta finalizar en un apoteosis de tonos soul y gospel; y por otro, en la historia contada, la de un chico y una chica adolescentes en los años sesenta viviendo una apasionada y sin compromisos historia de amor, con un fascinante tinte de nostalgia que remite al de películas como American Grafitti

Todo ello hace de la canción uno de los momentos esenciales de la historia del rock estadounidense.

Cuando el tema fue publicado no se hizo video oficial, siendo lo más cercano un corto emitido en Saturday Night Live a comienzos de 1977. Tal clip oficial se publicó en 1994, con Bob Seger a la guitarra introduciendo una historia de amor en un típico autocine de los sesenta. El video, que incluyo ahí abajo, tiene la curiosidad de contar con contemporáneas o futuras estrellas del mundo del espectáculo, como Daphne Zuniga de Melrose Place (también de la peli de Mel Brooks "La loca historia de las galaxias", Johnny Galecki de Roseanne y The Big Bang Theory o Matt LeBlanc de Friends

No estábamos enamorados, oh no, nada de eso. 
No buscábamos un amor eterno. 
Éramos solo jóvenes, impacientes y estábamos aburridos, 
viviendo al filo. 
Y aprovechábamos cualquier oportunidad que teníamos, 
en el trastero, el callejón o los acogedores bosques.
Yo la usé a ella y ella me usó a mí, pero a ninguno nos importaba. 
Solo estábamos pasándolo bien, 
 
trabajando en nuestros movimientos nocturnos, 
intentando deshacernos de la incómoda tristeza adolescente, 
trabajando en nuestros movimientos nocturnos.
 


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