Al final, con toda su épica, con toda su parafernalia, con toda su profundidad temática, y por supuesto con todo su hype, “𝗨𝗻𝗮 𝗯𝗮𝘁𝗮𝗹𝗹𝗮 𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗼𝘁𝗿𝗮” (𝘖𝘯𝘦 𝘉𝘢𝘵𝘵𝘭𝘦 𝘈𝘧𝘵𝘦𝘳 𝘈𝘯𝘰𝘵𝘩𝘦𝘳, Paul Thomas Anderson, 2025) no deja de ser una película del montón. ( … Pausa para comprobar si he epatado. Ahora sigo … ). Del montón bueno, se entiende. Porque está en general bien hecha y bien interpretada, porque entretiene y da que pensar, porque es divertida a la par que dramática… pero que no es ni obra maestra, ni siquiera la mejor del año o la mejor de su director y que no es demasiado diferente de otras pelis que igualmente están bien hechas e interpretadas, entretienen y dan que pensar y son divertidas a la par que dramáticas. Del montón, ya digo.
Paul Thomas Anderson sorprende al acometer un thriller político de acción y con aroma de espectáculo con indisimulado afán comercial… pero también sorprende a los que esperábamos de él un film más cohesionado, más implicado en su propia propuesta temática y artística… y menos irregular. Porque sus pelis podrán gustar o no, podrán aburrir o fascinar, pero raramente mostrarán bajonazos de ritmo, incoherencias en el guion o fallos estructurales. Por lo menos hasta esta película.













