Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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sábado, 27 de diciembre de 2025

Una peli al día (2025-12-26): NO TOQUEIS LA PASTA (Jacques Becker, 1954) 8/10


Con “𝗡𝗼 𝘁𝗼𝗾𝘂é𝗶𝘀 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝘀𝘁𝗮” (𝘛𝘰𝘶𝘤𝘩𝘦𝘻 𝘱𝘢𝘴 𝘢𝘶 𝘨𝘳𝘪𝘴𝘣𝘪, Jacques Becker, 1954) su director puso las bases de lo que sería el quintaesencial polar cinematográfico francés, la versión gala del noir norteamericano (que por cierto había sido bautizado en Francia). Centrado más en la psicología que en los hechos criminales, que ocupan un lugar muy secundario, y pleno de detalles que lo hacen inequívocamente francés, el film es uno de los momentos claves de la cinematografía del país vecino, quizás el comienzo de la transición a la revolución que supondría la nouvelle vague.


Estamos ante una película que más transmite sensaciones humanas que se basa en la acción. Con sus planos generales de Montmartre, con su descripción de ambientes nocturnos, con su énfasis en momentos cotidianos con sus planos detalle que ahondan en la caracterización, con su cámara que se centra en la mirada de los personajes, y con su exaltación de la amistad, la madurez y el honor… “No toquéis la pasta” deviene una película peculiar, tremendamente innovadora en su momento y claramente influyente en el devenir del cine, como puede atestiguar la trayectoria de gente tan esencial como Truffaut o Scorsese.

Max (Jean Gabin) es un gángster de mediana edad que, junto a su compañero y amigo Riton (René Dary) acaba de dar el golpe que definitivamente puede suponer su retiro, el robo de unos lingotes de oro. Deciden ocultar el botín y esperar a que las cosas se hayan calmado para disfrutar de él, y entretanto pasan la vida yendo a cabarets, flirteando o disfrutando de la compañía de sus novias. Sin embargo, una indiscreción de Josie (Jeanne Moreau), la novia de Riton, despierta el interés y codicia de Angelo (Lino Ventura), un gángster más joven que pretende ocupar el lugar de Max. El enfrentamiento entre ambos será inevitable… 

Llama la atención en esta película una calidez que no es habitual en el cine negro o polar. Aunque todo apunta al estallido final del conflicto entre Max y Angelo, entre la concepción clásica y avejentada del gángster y las nuevas generaciones, la historia se centra en la vida cotidiana de los criminales, en como disfrutan su ocio, en como comparten una comida a base de buen vino y paté… franceses, por supuesto, en esos pequeños actos que conforman el devenir diario. Salvo en el desenlace, apenas hay huella de las actividades delictivas. No asistimos al esencial robo de los lingotes, pero sí vemos las consecuencias de tal acto.

Es un film sobre la amistad y la lealtad. Aunque Max aparentemente desprecia a Riton por su torpeza y exceso de confianza, en realidad aprecia sobremanera su fidelidad y está dispuesto a todo por proteger a su amigo. Por contra, desconfía de los representantes de la nueva generación ejemplificados en Angelo, a los que ve como advenedizos obnubilados por la ambición y sin ningún sentido del honor.

Porque no les quepa duda de que estamos ante una peli tremendamente maniqueista. Aunque aparentemente no hay moralina, ni un enfrentamiento entre el bien y el mal (significativo que las fuerzas de la ley brillen por su ausencia), sí que hay el desarrollo de un código moral, un comportamiento ético ejemplificado en Max y sus colegas frente a la ausencia de tal código en Angelo y sus secuaces. 


Es también un film muy fatalista. Flota sobre él un tono crepuscular, la idea de que se está a punto de tornar la página y de que el concepto ético encarnado en Max ya no encaja en los nuevos tiempos. Como espectadores, no podemos evitar sentir pena y empatía por este criminal ya cansado que solo busca la oportunidad de retirarse y empezar una nueva vida. 

Jean Gabin vio revitalizada su carrera con esta película. Becker le dio todo un caramelo, un papel adecuado a la edad madura del actor, un rol avejentado pero no exento de vitalidad… y Gabin no desaprovechó la oportunidad, en un trabajo espléndido en el que su mirada lánguida, cálida y experimentada domina la pantalla de principio a fin. Hay que decir además que está bien acompañado en el reparto, con un René Dary más que correcto como el amigo torpe pero fiel, y un debutante Lino Ventura que ya anuncia la estrella en la que se acabaría convirtiendo. En un film esencialmente masculino, y por tanto machista, Dora Doll como la novia de Max y una joven Jeanne Moreau como la novia de Riton, no aportan mucho más que el estereotipo de la mujer fatal del género… lo cual no quita que lo hagan correctamente.


“No toquéis la pasta” es, en definitiva, una excelente película, la encarnación definitiva de la versión francesa del género negro, un puente entre dos formas de hacer cine y una obra cuya influencia transciende su época. Muy recomendable. 8/10



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