Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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jueves, 18 de septiembre de 2025

Una peli al día (2025-09-17): BELLÍSIMA (Luchino Visconti, 1951) 8/10

"Bellísima" (𝘉𝘦𝘭𝘭𝘪𝘴𝘴𝘪𝘮𝘢, Luchino Visconti, 1951) es un film injustamente minusvalorado en la trayectoria del maestro italiano, quizás perjudicado por su condición de bisagra entre su primera etapa en la que (junto a De Sica y Rossellini) sentó las bases del neorrealismo y su posterior evolución hacia un tipo de cine militante y estéticamente fastuoso en el que, mediante sobre todo adaptaciones literarias, optó por hacer una crítica feroz de una decadente burguesía.



Y digo que es injusto porque es una excelente, entrañable y emotiva película. Que sí, puede que esa condición de nadar entre dos aguas, y de tratar una situación dramática en clave de comedia pueda acabar confundiendo al espectador sobre las intenciones del director (siendo esta la razón por la que cuando le ponga la nota al final no le daré el sobresaliente)... pero aún así su variada temática y un veloz ritmo no muy habitual en el género dramático, y la gran, 𝘨𝘳𝘢𝘯𝘥𝘪𝘴𝘴𝘪𝘮𝘢 Anna Magnani, hacen de este un film que hay que ver y reivindicar. 



Aparentemente, la peli se muestra como típica del neorrealismo, al presentar las tribulaciones de una familia de clase obrera. No hay alardes de estilo, solo la cámara usada en primeros y medios planos básicamente, a veces hasta deformando la imagen de los personajes, constriñiendo los humildes espacios en los que se mueven y por los que viven. Y también como suele ser típico en el neorrealismo, los protagonistas sueñan con escapar a la pobreza: el marido, Espartaco (Gastone Renzelli), con su aspiración de una mejor vivienda en cuyo diseño emplea sus horas, y la esposa, Maddalena (Magnani), con su ilusión por convertir a su hija de cinco años María (Tina Apicelli) en una estrella de cine...




... y es aquí donde la cosa empieza a apartarse del neorrealismo para incorporar temas que eran ajenos al género. De hecho, el propio comienzo da indicios, al introducir una escena con una refinada orquesta interpretando 𝘓'𝘦𝘭𝘪𝘴𝘴𝘪𝘳 𝘥'𝘢𝘮𝘰𝘳𝘦 de Donizetti para una emisión radiofónica que termina con el anuncio de un casting infantil para una película en Cinecittá. De ahí se pasa casi sin solución de continuidad a unos de los pocos planos generales del film, un aluvión de madres con sus respectivas hijas haciendo cola histéricamente para dicho casting.




Se introduce, pues, una temática alejada de los postulados del neorrealismo, porque la ilusión de Maddalena no va a ser meramente mencionado, como se habría hecho en una obra típica del género, para convertirse en uno de los temas centrales de la peli, y llevarla a los territorios de otro género, el cine-dentro-del-cine... y acaba haciendo una crítica demoledora de la hipocresía y crueldad que demasiadas veces hay en la industria cinematográfica.




Y no solo ahí, sino que Visconti arrastra el relato al campo de la comedia, al exagerar hasta el ridículo los esfuerzos de Maddalena, o las delirantes escenas de las histéricas madres rivalizando, incluso casi peleándose, mientras esperan las pruebas del casting... Así, Visconti se arriesga en un juego confuso de tratar una situación dramática (la lucha de una madre por que se reconozca el talento de su pequeña hija, y al mismo tiempo por que ese reconocimiento saque a la familia de la pobreza) como algo cómico. Hay que reconocer que esta contradicción hace la película difícil de ver a veces si el espectador acaba por no saber con qué carta quedarse...




La suerte es que "Bellísima" consigue, a pesar de todo, que los personajes atraigan, que la historia, ya sea por lo conmovedor o por lo cómico, o por las dos cosas, atraiga y que su cadencia veloz y su bien enlazada estructura episódica le conceda un visionado fácil y accesible. Así, vemos como Maddalena pasa del deseado glamour que implica el casting a su vivienda donde debe enfrentarse a un marido que no la comprende, o a un vecindario más pendiente del cotilleo, o a las ínfulas de las personas que supuestamente deberían preparar a la pequeña María para las pruebas, o a la picaresca de aquellos que fingen ayudar a la desesperada madre para aprovecharse de ella... como vemos, los dos temas básicos, el neorrealista relato de personajes de clase baja, y la descripción crítica del sofisticado mundo del cine, se van alternando hasta casi incrustarse el uno en el otro.



Y esto ocurre hasta que todo estalla en la genial y demoledoramente conmovedora escena en que la madre observa a los responsables del casting viendo la prueba que ha hecho la pequeña María. A partir de ahí "Bellísima", en un sensacional y hermosísimo desenlace toma partido por uno de los dos mundos y da el merecido relieve al personaje que realmente importa, al auténtico carácter protagonista de la historia, en una secuencia llena de redentora esperanza... 




Hay, pues, mucho qué ver y sobre qué pensar en esta subestimada película. Hay drama, humor, relato de la pobreza, descripción de un mundo refinado pero cruel, y, para los cinéfagos, un retrato de este medio que tanto amamos con detalles para regodearnos como que el marido se llame Espartaco, la admirativa referencia a films como "Rio Rojo" o estrellas como Burt Lancaster, la aparición de estudios míticos como Cinecittá o de una institución italiana como el director Alessandro Blassetti (en un movimiento similar al de la presencia de otras luminarias cinematográficas en pelis críticas sobre el mundo del cine, como Cecil B. DeMille en "El crepúsculo de los dioses" de Wilder o Fritz Lang en "El desprecio" de Goddard).


Y por supesto, Anna Magnani. No puedo cansarme de recordar su magnética, apabullante y extraordinaria presencia. Alejándose de los preceptos del neorrealismo sobre usar actores poco conocidos, incluso amateurs o gente sin experiencia interpretativa, Visconti se arriesgó a dar el protagonismo de esta peli a una auténtica estrella. Y la apuesta le salió redonda, porque no se puede entender el personaje de Maddalena sin la fuerza, el carácter y la emotividad que le otorga Magnani. Al parecer, el director le dio rienda suelta, sin límites para que improvisara, y el resultado fue un trabajo que, aunque pudiera acercarse, emociona sin llegar a la sobreactuación. Por poner dos escenas, vemos dos tipos de reacciones de Magnani a las situaciones con dos personajes masculinos.. por un lado está la potente y furibunda respuesta a su marido cuando la incomprensión de este deviene violencia... y por otro, la calmada pero igualmente firme en la hermosa escena a orillas del río, cuando Maddalena, sin perder un ápice de dignidad y presencia, para los pies y deja en su sitio al timador que intenta seducirla.... Sublime.




Excelente película, en suma, que tengo que recomendar. Como dije al principio, ese nadar entre dos aguas y movimiento del drama a la comedia y viceversa puede hacerle confusa en ocasiones y restarle algo de estimación, pero no impide que sea uno de los grandes momentos de la carrera de Visconti y una película que merece un puesto más alto en la Historia del Cine que el que algunos le dan. 8/10


 

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