Del relato corto "Three-Ten to Yuma" escrito por Elmore Leonard en 1953 se han hecho dos películas de igual título (o casi, cambiando la referencia horaria a formato numérico) y con igual traducción en su versión española, "El tren de las 3:10", una dirigida por Delmer Daves en 1957 y la otra por James Mangold cincuenta años después. Las dos cogen más o menos la premisa básica del original enriqueciéndola con nuevos datos argumentales (de hecho, la de Mangold es más bien remake de la primera que nueva adaptación de la obra de Leonard), las dos reflejan perfectamente la época en que fueron hechas... y lo más inhabitual, las dos son muy buenas, en general apreciadas por aficionados y crítica, aunque cada cual con sus preferencias personales...
La idea básica del relato de Leonard es la difícil convivencia, y la paulatina
influencia mutua, entre un agente de la ley y su prisionero, un criminal que
está custodiando en una confinada habitación de hotel de un pueblo fronterizo y
al que debe llevar a una estación cercana para coger el tren que les lleve a
Yuma, donde el forajido ha de ser juzgado y presumiblemente condenado a la
cárcel.
Y se ve a primera vista que no estamos ante una historia western típica. No hay
épicas descripciones de exteriores, no hay, salvo el brevemente narrado tiroteo
final camino de la estación, grandes enfrentamientos ni conflictos... solo un
texto fuertemente dialogado en torno a la personalidad de los dos
protagonistas. Si no fuera por la exigua ambientación descrita, la historia
podría ser sin apenas cambios, pongamos... la historia de un detective o
policia en los años de entreguerras custodiando a un gangster. Podría ser, sin
ningún problema, una historia de serie negra... y recordemos que Elmore Leonard
fue un escritor que descolló en ambos géneros, el western y el noir.
Los derechos fílmicos del relato fueron comprados por la compañía de Robert
Aldrich, para la que el escritor y guionista Halsted Welles escribió una
adaptación que se centraba en los dos personajes protagonistas en la habitación
de hotel, pero les envejecía (eran originalmente veinteañeros), y convertía al
agente profesional de la ley en un ranchero con problemas familiares y
económicos que aceptaba la custodia del prisionero a cambio de una recompensa
sustanciosa. El guionista añadía además escenas que ayudaban a comprender mejor
la personalidad del forajido, enfatizando su magnetismo y dotándole de cierto
código moral, y daba mayor protagonismo a su banda, que apenas, más allá del
tiroteo final, tenía peso en el original.
Cuando Columbia compró este guion a Aldrich, no es de extrañar que a Delmer
Daves le interesara dirigirlo, pues vio en él elementos que ya estaban en films
que había hecho antes (y haría después), tanto westerns como noirs... incluso
otros géneros como el bélico. Daves gustaba de centrar sus historias en la
psicología de sus personajes, en las relaciones mutuas, en la caracterización,
en suma. "Jubal", "La senda tenebrosa", "Flecha
rota", "La ley del talión", "Destino Tokio", y las
posteriores "El cowboy" o "El árbol del ahorcado"... son
buenos ejemplos.
En el caso del western, son muchos los que ven (vemos) en esta
"psicologización" una fuerte influencia del noir surgido en los años
cuarenta, existiendo incluso una etiqueta "noir western", que, aparte
del caso de Delmer Daves, podría aplicarse también a otros directores como Budd
Boetticher (el ciclo Ranown, en especial "Cabalgar en solitario" o
"Los cautivos"), William Wellman ("Incidente en Ox-Bow",
"Cielo amarillo", "El rastro de la pantera"), Samuel Fuller
("Cuarenta pistolas"), Robert Wise ("Sangre sobre la
luna"), Anthony Mann ("Colorado Jim", "El hombre del
oeste"), Raoul Walsh ("Juntos hasta la muerte",
"Perseguido"), Nicholas Ray ("Johnny Guitar"), John Sturges
("Conspiración de silencio")... todos ellos han hecho western con
fuerte componente psicológico, dando más importancia a espacios cerrados que
abiertos, con héroes torturados cercanos a la villanía y villanos con fuerte
sentido ético cercanos al heroísmo, caracterización fuertemente diálogada...
elementos más propios del cine noir que del western más clásico.
Y por supuesto, está "Solo ante el peligro", con la que
inevitablemente se compara la película de Daves. Comparten la carga
psicológica, la idea del héroe abandonado a su suerte, la ominosa presencia de
la llegada de los villanos, la opresiva presencia del paso del tiempo... pero
no tiene el film de Zinnemann el componente de la relación entre el héroe y el
villano, la manipulación de aquel por este contrarrestada por la progresiva
influencia de este en aquel, en un brillante juego de caracterizaciones que
acaban acercando ineludiblemente a los dos personajes.
A todos estos ingredientes ya presentes en el guion, Daves añadió su fuerte
sentido cinematográfico, dando fuerza visual a los pocos exteriores que sitúan
la historia, resaltando la sequía que contribuye a los problemas económicos del
ranchero interpretado por Van Heflin, y un brillante ritmo narrativo en las
escenas que van definiendo al forajido encarnado por Glenn Ford, no solo el
contraste entre su maldad y su sentido ético, ya presentes en el ataque inicial
a la diligencia, y afianzados en la hermosa escena de seducción de la camarera
del saloon y , por supuesto, la posterior manipulación del supuesto héroe...
Mangold es un director del que ya he dicho alguna vez que es alguien a quien en otros tiempos se le habría llamado "artesano" por hacer en general pelis muy dignas aunque no extraordinarias, plenamente integrado en la industria del cine y manejándose bien en una variedad de géneros. Aquí hace un western más que competente, muy bueno de hecho, pleno representante de este siglo XXI, lo suficientemente respetuoso por la peli a la que imita para que los tiquismiquis nostálgicos no nos quejemos (demasiado) y lo suficientemente independiente de aquella para tener su propia personalidad.
Junto a sus guionistas, Mangold quita fuerza al componente psicológico inicial, sin ignorarlo por supuesto, como si tuviera miedo de que la audiencia actual pudiera rechazarlo, y opta por hacer una peli con mucha más acción, engordando la peripecia inicial, añadiendo aventura al transporte del prisionero hacia la ciudad donde ha de coger el tren y culminando el relato con la escena del tiroteo final, espectacular y vibrante.
Es inevitable hacer comparaciones, claro. El film de Mangold toma el riesgo de suavizar la trama de la manipulación del ranchero por el forajido, y eso quita dramatismo a la historia y se pierde la progresiva confluencia de los dos protagonistas. En el otro extremo, en el primer acto de la peli, sí que profundiza algo más en las razones familiares por las que el ranchero acepta la misión, destacando la mala relación con su hijo mayor, y aquí se enriquece el personaje. Las escenas del trayecto a la ciudad de la estación, inexistente en el guion orignal y la primera peli, dan un punto de entretenimiento y acción que se agradecen, al estar muy bien llevados... pero que tampoco hacían mucha falta, creo yo. Y ya en la ciudad de la estación, como he dicho, perdemos mucho de la interacción entre los dos protagonistas, como he dicho, pero gana fuerza la progresiva y ominosa presencia de la banda del forajido Wade, y el personaje de Charlie, su lugarteniente, adquiere una importancia que no tenía en el film de Daves, convertido ahora en un psicópata fascinante, muy de las pelis de acción de este siglo...
Así pues... mejor ambientación y componente psicológico en Daves, más acción, y brillantemente resuelta, en Mangold. Además, aquel sabe esconder más que mostrar, mientras que este es menos sutil y más evidente, tanto en la representación de la violencia y hasta de cierto erotismo (en la relación entre Wade y la camarera, peor desarrollada en el segundo film por eso mismo), y se podría discutir cual de los dos finales es mejor... pero eso lo dejo para comentarios si alguno quiere hacerlo, para evitar spoilers. En cuanto al reparto, aquí si que me cuesta decir si uno es mejor que el otro. Siempre me gustaron mucho Ford y Heflin, auténticos monumentos del cine clásico, pero debo reconocer que Russell Crowe y Christian Bale cumplen pero que muy bien con sus papeles.
Resumiendo: dos pelis muy buenas, una para mí uno de los grandes westerns de la historia, y su remake, un producto más que digno, respetuoso y un producto muy entretenido. A ver las dos... o la que les falte por ver.
"El tren de las 3:10" (3:10 𝘵𝘰 𝘠𝘶𝘮𝘢, Delmer Daves, 1957): 9/10
"El tren de las 3:10" (3:10 𝘵𝘰 𝘠𝘶𝘮𝘢, James Mangold, 2007): 8/10


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