
"This Is Spinal Tap" (Rob Reiner, 1984) es uno de esos milagros que de vez en cuando ocurren en la muchas veces mágica y feérica historia de este medio que tanto amamos.
Estamos ante una peli que parte de un sketch para un programa cómico televisivo sobre una falsa banda de heavy rock británico con un guion tremendamente improvisado por un de aquella principiante Rob Reiner (hasta entonces solo había hecho algunos pinitos como actor y guionista) y tres actores cómicos y músicos aficionados, Michael McKean, Christopher Guest y Harry Shearer. Curiosamente, ninguno de ellos es británico, aunque Guest si sea descendiente de la aristocracia de las islas y de hecho ostenta el título de quinto Barón de Haden-Guest y es miembro de la Cámara de los Lores, ahí queda eso.
Durante la improvisación del sketch los actores-músicos se inventaron la biografía de los supuestos miembros de Spinal Tap e interpretaron una canción que habían compuesto a tal efecto con la esperanza de que la cadena televisiva continuara la idea... algo que no hizo, lo cual les llevó a plantearse hacer una peli que dirigiría Reiner y escribirían los cuatro, y para la que pretendían contar con la colaboración casi desinteresada de un plantel de amigos (y de hecho Bruno Kirby, Paul Shaffer, Billy Crystal, Patrick Macnee, Fran Drescher y Anjelica Huston, entre otros, acabarían apareciendo en el film en cortos papeles, algunos casi al nivel de muy breve cameo).
El ambiente festivo y libre del sketch original se trasladó al rodaje de la peli, permitiendo a todos sus intérpretes -no solo los cuatro protagonistas- que improvisaran lo que consideraran necesario, hasta el punto de que Reiner intentó que todo el reparto constara como autores del guion, algo que el Sindicato de Guionistas no consintió. La historia se mueve en un montaje áspero, a modo de dientes de sierra, en el que los diferentes sketches se suceden con elipsis entrecortadas y sin descanso, con nerviosa cámara en mano moviéndose entre los personajes y por los escenarios, dando todo ello esta idea de documental buscada.
De todo este aparente caos surge un flim tremendamente divertido en el que se da un buen repaso a todos los tópicos que generalmente se asocian al rock: la evolución de los artistas desde sus humildes orígenes a su momento de éxito y su posterior decadencia, los problemas con y en los alojamientos, los cambios de ubicación o cancelaciones de conciertos, la rapiña de las compañías de discos y sus injerencias en el proceso creativo, la voluptuosidad de las giras con sus fiestas y los caprichos de los músicos, el músico orgulloso de su colección de guitarras, la muchas veces hueca magnificencia de la puesta en escena (incluyendo las tópicas posturitas de los músicos sobre el escenario), las declaraciones en entrevistas que de tanto pretender ser cultas y elevadas resultan ridículas, las relaciones de pareja, las tragedias que suelen salpicar la historia del rock... casi ningún aspecto queda fuera, emergiendo en una serie de momentos cómicos a cual más desopilante, en los que el humor surge de la absurda situación tratada como si fuera algo normal y serio (un tipo de humor similar al que pocos años antes habían dado carta de naturaleza Jim Abrahams y los hermanos Zucker).
Así, son ya leyenda momentos como el chiste recurrente sobre las sucesivas muertes de los bateristas del grupo, o los problemas con los sistemas de seguridad en los aeropuertos, los amplificadores que suben el volumen hasta el once en lugar del diez, el grupo que se pierde camino al escenario, los "efectos especiales" y escenificaciones de las actuaciones que por algún motivo fallan... Transcurre la peli con el espectador en una perpetua sonrisa que muchas veces deviene estruendosa carcajada... y da igual que dicho espectador sea fan del rock o no... claro que lo primero ayuda mucho más. Eso sí, más de uno (y de dos), aficionado y profesional, llegó a pensar que el grupo o era real (cosa que acabó siendo, pues luego hizo posteriores giras y actuaciones en eventos de relumbrón -el Concierto Tributo a Freddy Mercury, por ejemplo-, y sacó discos) o estaba basado en algún grupo real... y es cierto que muchas anécdotas del guion vienen de situaciones reales acaecidas a grupos y cantantes. Algunos de estos no han dudado en sentirse identificados o han llegado usar el termino "Spinal Tap" como adjetivo para describir una gira que no salió todo lo bien que debiera... y está el caso de gente como The Edge, de U2, que llegaron a afirmar no haberse reído y sí llorado porque la película reflejaba todo lo malo que ellos veían en su mundo...
Al final tenemos una película que sí, basa su transcendencia en su descripción despiadadamente cómica del rock y de su carácter de film de culto... pero que como película sin más funciona igualmente bien tanto técnica como artísticamente. Que es una auténtica gozada, vaya. Sean ustedes rockers o no. Así que veanla, o reveanla. Con el volumen a once, por supuesto. 8/10
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