Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

¿QUÉ PUEDES ENCONTRAR EN LA BOTICA?

sábado, 24 de mayo de 2025

Una peli al día (2025-05-24): EL TIGRE DE ESNAPUR - LA TUMBA INDIA (Fritz Lang, 1959) 8/10

[indianepic.jpg] 

Al final de su carrera Fritz Lang vuelve a Alemania, para algunos desahuciado por una industria que ya le consideraba "viejo", para otros porque Lang estaba harto de que no se le diera control completo sobre sus últimas películas norteamericanas. En su tierra de origen, le da tiempo antes de su retiro a hacer tres películas (más bien dos, como veremos ahora) que son un ajuste de cuentas con sus comienzos, cerrando pues el círculo.

A comienzos de los años veinte Lang había trabajado con su novia de entonces y futura segunda esposa, Thea von Harbou, en una adaptación de la novela de esta "La tumba india" en dos películas que al final vería que le eran arrebatadas por el productor Joe May, que acabaría dirigiéndolas. Casi cuarenta años después, otro productor alemán, Artur Brauner, le da la oportunidad a Lang de hacer por fin bajo su control su propia versión de la novela.

El resultado son dos películas, "El tigre de Esnapur" y "La tumba india" (𝘋𝘦𝘳 𝘛𝘪𝘨𝘦𝘳 𝘷𝘰𝘯 𝘌𝘴𝘤𝘩𝘯𝘢𝘱𝘶𝘳 - 𝘋𝘢𝘴 𝘐𝘯𝘥𝘪𝘴𝘤𝘩𝘦 𝘎𝘳𝘢𝘣𝘮𝘢𝘭, Fritz Lang, 1959), que en realidad son, o deberían ser, capítulos de una sola - Fritz Lang's Indian Epic, como la llama la crítica - que salió en dos partes en razón del largo metraje que habría tenido de ser estrenada de una vez. Dada su unidad, como una sola película las trataré yo.

Crítica y aficionados no se ponen de acuerdo en la apreciación de esta epopeya hindú de Lang. Los que estiman la profundidad temática y el buen acabado de sus mejores obras de la etapa inicial alemana y la norteamericana tienden a despreciar este penúltimo trabajo por su supuesta simpleza argumental y por los, desgraciadamente en algunos casos demasiado evidentes, fallos de realización, dejándola como una muestra de una presunta decadencia del otrora prestigioso y talentoso director.

Por contra, otros, entre los que me incluyo, incluso llegando a ser conscientes de esos defectos más propios de una serie B que de una obra de calidad, sí que apreciamos como creemos que realmente merece este trabajo, al que consideramos a la vez digno y representativo de uno de los directores esenciales de la Historia del Cine.

 Estamos ante unas películas de lujosa ambientación exótica en exteriores (no tanto en interiores, donde el cartón piedra "canta" demasiado a veces), pertenecientes al género de aventuras en su sección colonial, donde Lang muestra con brillantez dos mundos condenados a enfrentarse: el hindú, aferrado a sus tradiciones pero con al menos uno de sus representantes, el maharajá protagonista, dispuesto a abrirse a la modernidad aunque esto implique enfrentarse no solo a los elementos más reaccionarios de su sociedad sino también a sus propias convicciones. En el extremo opuesto estaría el mundo occidental, en teoría más avanzado pero al mismo tiempo pagado de sí mismo, demasiado consciente de una supuesta superioridad moral e incapaz de entender al otro.

 En esta dicotomía se desarrolla la historia que algunos caracterizan de simple, el amor entre dos representantes de esos mundos, el arquitecto alemán al que se le encarga construir escuelas y hospitales y la bailarina del templo que es a su vez la prometida del maharajá, y las dificultades que deberán afrontar causadas por los celos y rencor de aquel. Pues sí, aparentemente la historia es de una simpleza apabullante, un relato de amor tópico a tres bandas, pero... Lang no se limita a desarrollar esta trama, y acierta al dar también énfasis a la subtrama de la conspiración palaciega de los elementos reaccionarios del reino contra el maharajá, al que no admiten ni sus intentos de modernización que irían contra la tradición ni el que pretenda contraer segundas nupcias con alguien que no pertenece a la nobleza.

 Por tanto, por mucho que algunos digan que este Indian Epic es indigno del gran director, para nada lo es, porque presenta esa complejidad argumental que es característica suya. Pero además, desde el punto de vista cinematográfico, su talento es más que evidente en los movimientos de cámara, en la tensión narrativa (las escenas en los subterráneos del palacio son brillantes en este sentido), mucho más allá que algunos detalles como ciertas peleas, efectos especiales o aspectos del diseño de producción hayan sido resueltos a modo de pinceladas de brocha gorda (y del "whitewashing" tan propio de la época, mejor no hablar).

Así pues, estamos ante una muy buena obra de Fritz Lang. Puede que los defectos apuntados la alejen de la excelencia, o del estatus de obra maestra, presentes en tantos momentos de su filmografía, pero sí que es un trabajo digno de uno de los directores esenciales de este arte que nos apasiona... Le daría un 7'5/10, dudando según el momento en si aplicar el redondeo hacia arriba o hacia abajo. Bueh, seré generoso, 8/10.

No hay comentarios: