Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
Mi canción favorita de Queen es, junto a Somebody to Love, '39, del álbum A Night at the Opera de 1975, un precioso tema folk básicamente acústico que es además uno de los pocos cantados, en su versión de estudio, por Brian May, ese, de aquella, futuro astrofísico devenido estrella del rock que nos cuenta en él la historia de un viajero del espacio que vuelve a la Tierra tras lo que para él ha sido un año de ausencia pero que en su planeta de origen ha sido muchísimo más tiempo, con lo que sus seres queridos y el mundo que conocía han desaparecido. Al adolescente fan de la fantasía y la ciencia-ficción que era uno le encantó la canción, obviamente.
May afirmó que también podía leerse el tema como una metáfora de su vida como estrella del rock, una descripción de sus sensaciones al volver a su casa tras pasar un largo período de giras.
En el álbum May lleva la voz solista y las guitarras acústica y eléctrica, con John Deacon al doble bajo, Roger Taylor a la percusión y armonías vocales junto a Freddy Mercury. Sin embargo, en directo fue siempre Mercury el que llevó la voz solista cuando interpretaban el tema.
Da igual, lo cante quien lo cante, incluido George Michael en el concierto tributo a Mercury, el tema es una maravilla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario