Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
Su nombre era Evangelina Sobredo, y su familia y amistades la llamaban sencillamente Eva. Nacida en Madrid e hija de diplomático, se pasó la mayor parte de su infancia y juventud cambiando de residencia según el destino de su padre. Por ello, aprendió inglés y castellano a la vez y estuvo expuesta a libertades y opciones culturales que en su país de origen, su querida España esa España viva esa España muerta, estaban mutiladas o incluso no existían. Entre dichas opciones estaba la música, a la que quiso dedicarse profesionalmente.
Cuando volvió a Madrid a comienzos de los sesenta, empezó a componer y acabaría formando parte del grupo folk Expresión, con el que publicó su primer single. A comienzos de los setenta la potente disquera CBS la contrató. Ella quería ser conocida profesionalmente como "Eva", pero ya estaba registrado como nombre artístico, y tuvo que escoger otro. Su pasión por Simon & Garfunkel y una de las canciones más populares del dúo determinaron la elección.
Fue una cantautora peculiar, ni en el entorno de la descarnada canción protesta antifranquista de aquellos años ni en el ambiente del pop más comercial. Tampoco estaba en la onda de la canción francesa de los Brel, Montand o Brassens que tanto influyeron en compañeros y compañeras de generación. Lo suyo partía del folk-rock anglosajón que admiraba.
Por tanto, críticos y analistas hablaron de ella como una "tercera vía", una artista que cantaba temas de fuerte índole social o con contenidos "incómodos" pero, con contadas excepciones, sin matiz marcadamente político y con arreglos musicales más cercanos a los gustos del gran público. Éxitos como Un ramito de violetas dan fe de ello... aunque todo sea dicho, y aún admitiendo que musicalmente es hermosísima, a mí no me parece uno de sus mejores temas. Más interesantes son las canciones en las que cantó a las mujeres que se rebelaban contra la visión que se tenía de ellas en el tardofranquismo, o sobre asuntos como el suicidio, o cuando criticó la hipocresía burguesa, o habló de una España que no era la que propagaba la dictadura...
... y lo hizo con tal sensibilidad, sutileza y muchas veces hasta tono burlón, que la mayor parte de sus canciones superaron las trabas de la censura.
La mayor parte. Porque problemas los tuvo, como tantos otros. Tuvo que matizar las letras de canciones como Mi querida España ("esta España mía, esta España nuestra" por "esta España viva, esta España muerta") o Dama, dama ("algún desliz inconexo" por "algún desliz en el sexto"), aunque tuviera el valor de mantener las letras originales cuando las cantaba en directo. Pero lo peor lo pasó con su segundo álbum, que ella quería titular Me quedaré soltera, por una de sus canciones, que hacía una crítica mordaz de cómo se veía a la mujer "solterona" en el franquismo, y que pretendía tuviera una portada desafiante que la mostraba embarazada. Su disquera no pasó por ello, cambiando el título del disco a un aséptico Cecilia 2, y cambiando la foto de portada.
Pero no queda ahí la cosa, que ese álbum mantenía un tono oscuro, en ocasiones deprimente, lejos del optimismo de su anterior disco, aunque los censores le dieron luz verde... excepto en un tema que se iba a llamar "Un millón de muertos", sobre la guerra civil, por el que fue juzgada, optando al final por cambiar el título a Un millón de sueños, y declarar que en realidad la guerra a la que se refería era la de los Seis Días que supuestamente había vivido cuando residió en Jordania... Y aunque ello le evitó una condena jurídica, la canción siguió sufriendo la censura y fue declarada "no radiable"...
No son muchos los clips en los que podemos escucharla en directo, siendo más abundantes las videos promocionales en playblack. Alguno hay, con todo, como una actuación en Mallorca o su participación en el programa "A su aire" de RTVE, que aún así tiene tanto de falso directo como de sonido directo tal cual. Dicho sonido sí está en su versión de un tema de su primer álbum, Al son del clarín, en la cual podemos comprobar su naturalidad y fuerza en vivo, sin los complejos arreglos de las versiones de estudio. Es una canción en la que hace una crítica a los matrimonios por interés de la burguesía, y donde incluye un par de versos demoledores que bien podrían aplicarse a muchas otras cosas...
Al son del clarín tan solo baila el que quiere.
Al son del dinero dime quién no se mueve.
Su nombre era Evangelina Sobredo, su familia y amistades la llamaban sencillamente Eva... pero para nosotros fue Cecilia.
Y nos dejó trágicamente hoy hace cincuenta años, cuando con solo 27 le quedaba tanto por decir y cantar...
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