Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
Como siempre que hablo de alguna canción de Tom Waits que me gusta mucho, me obligo a recordar que no soy un fan suyo, que siempre he encontrado su música y su voz difícil de asimilar dentro de mis gustos. Lo cual no quita que haya canciones que ineludiblemente me atrapan, a pesar de (muy raramente gracias a) cómo acabó derivando a un minimalista, casi desnudo, fondo instrumental y cómo subvierte al ¿cantar? una melodía que ciertamente le suele importar muy poco.
Pues eso, que hay canciones suyas que hacen que supere mis prejuicios hacia él. No voy a hacer aquí un cansino listado, que además incluiría algunas de las más celebradas y tópicas que gustan a todo el mundo... pero hoy me apetece detenerme en la fascinante Gun Street Girl del considerado uno de los mejores, por no decir el mejor, álbumes de Waits, Rain Dogs (1985).
Con una mínima instrumentación del propio Waits al banjo, más contrabajo y una percusión a base de golpear barras de hierro, el cantante va desglosando una historia de tono noir en la que un hombre cuenta como su vida derivó al crimen por culpa de una chica de la calle Gun Street (calle real del barrio Little Italy en Nueva York). Tras introducirla en los primeros versos, la chica desaparece de la historia (nunca sabemos qué hizo, o qué obligo a hacer, al protagonista), centrándose la narración en los crímenes que va cometiendo el hombre, abocado a una fuga por variados parajes de la geografía norteamericana y conociendo a otros personajes también relacionados con el crimen, ya sea como responsables del mismo o como víctimas. La letra va así pasando del tono meramente narrador a un monólogo interno que va acumulando datos e historias dentro de historias. El estilo es progresivamente más poético y fatalista, terminando el relato por ser una fabulación casi mítica que acaba retomando la narrativa inicial con una clara moraleja de arepentimiento:
Mientras golpea una mesa con una vieja taza de latón, canta, "No volveré a besar a una chica de Gun Street nunca más, no volveré a besar a una chica de Gun Street nunca más."
Fiel a su estilo vocal, Waits escupe más que canta o recita los versos, amoldándose al ritmo marcado por la instrumentación, al modo de los romances de forajidos de la tradición folk-country estadounidense, contribuyendo a la fascinación que nos provoca la historia contada.
Tras su publicación en Rain Dogs, la canción se convirtió en un clásico de Waits en sus giras y conciertos desde finales de los ochenta y a lo largo de los noventa. Una de las versiones en directo más famosas y reconocidas es la presente en el documental de 1988 Big Time. Aunque tal versión es creativa al reformular la instrumentación e incluye fraseos soul (homenaje al Papa Was a Rolling Stone de The Temptations incluido) la encuentro demasiado confusa y disonante en lo musical para mi gusto, lo cual no es obstáculo para disfrutar de la teatralidad que Waits siempre pone en escena.
Mucho mejor para mí es la versión del clip que propongo para terminar este texto, del concierto benéfico Dead Man Walking en Los Ángeles el 29 de marzo de 1998. Es esta una versión mucho más limpia y fiel a la original, siendo al mismo tiempo original en la instrumentación, al incorporar el saxo, y mostrar tanto como la otra la teatralidad de Waits. Una versión que hace justicia, pues, a una canción fascinante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario