Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!

La Penélope de Serrat no teje un interminable sudario mientras espera la vuelta de su esposo. Teje la imagen soñada del amante que la abandonó con la promesa de regresar. Quieta, sentada en un banco de la estación y vestida con sus mejores galas, espera pacientemente ese retorno.
Penélope,
con su bolso de piel marrón
y sus zapatos de tacón
y su vestido de domingo...
Penélope
se sienta en un banco del andén
y espera que llegue el primer tren
meneando el abanico...
Dicen en el pueblo que un caminante paró
su reloj una tarde de primavera.
"Adiós, amor mío, no me llores, volveré
antes que de los sauces caigan las hojas..."
Pero no hay final feliz para esta odisea, cuando el hombre real que vuelve no está a la altura del hombre soñado. Y Penélope seguirá esperando... y, quizás, tejiendo sueños en su mente.
Dicen en el pueblo que el caminante volvió.
La encontró en su banco de pino verde.
La llamó "Penélope, mi amante fiel, mi paz,
deja ya de tejer sueños en tu mente...
¡Mirame, soy tu amor, regresé!"
Le sonrió
con los ojos llenitos de ayer.
No era así su cara ni su piel,
"Tú no eres quien yo espero"
Y se quedó
con su bolso de piel marrón
y sus zapatitos de tacón
sentada en la estación.
En 1969 Augusto Algueró había compuesto una melodía sin letra para un Festival en Rio de Janeiro. El manager del Nano, José María Lasso de la Vega, tuvo el olfato comercial de ver que la unión de dos estilos tan dispares, la introspección de las letras serratianas y la música rimbombante y populachera de Algueró, podría dar en algo nuevo y sorprendente. Y aunque se dice que Joan Manuel en principio se sintió incomodo con la exuberancia musical de Augusto, acabó aceptando el reto... aunque puede que la aportación del que llevaba siendo un año su colaborador (y lo sería en buena parte de su carrera), el arreglista Ricard Miralles, tuviera mucho que ver con esa aceptación.
El resto, tirando de tópicos, es Historia. Historia de Serrat, Historia de nuestra música.
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