Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

¿QUÉ PUEDES ENCONTRAR EN LA BOTICA?

domingo, 23 de agosto de 2026

Big Mama Thornton / Elvis Presley: HOUND DOG

Buenos días. ¡Vaaaamoooossss! 

En agosto de 1952, dos compositores de 19 años al comienzo de sus carreras, Jerry Leiber y Mike Stoller, conocieron a una exuberante, en lo físico y en lo vocal, cantante de blues llamada Willie Mae Thornton, que llevaba cantando profesionalmente sin apenas repercusión desde principios de los años 40, y que acababa de ser "rebautizada" como "Big Mama" tras una extraordinaria actuación en el Apollo Theater de Harlem.

Los dos jóvenes quedaron impresionados por el talento de la cantante, y en apenas un día compusieron para ella un tema llamado Hound Dog en el que el perro de caza del título era una metáfora para un hombre infiel y aprovechado puesto en su sitio por la amante justamente despechada, un rarísimo ejemplo de empoderamiento femenino en la música popular de aquellos tiempos, tal como se puede ver en este extracto de la letra escrita por Leiber:

No eres más que un perro rastrero olisqueando ante mi puerta.Ya puedes mover la cola, que no voy a darte más de comer.

Me dijiste que eras un tipo finopero te vi venir, y, cariño, sé que no eres de fiar. 

Me pusiste muy triste, me hiciste llorar y lamentarme   porque no buscabas una mujer,  todo lo que buscabas era un hogar 

Musicalmente, la versión de Big Mama Thornton es un blues algo acelerado de los que han hecho que se vea a la cantante como uno de los pilares del rock and roll. El tema, publicado en 1953, fue un éxito masivo en las listas de rhythm and blues, siendo número 1 de las mismas durante siete semanas y vendiendo medio millón de copias. Tristemente, esto no redundó en beneficio económico ni para Big Mama ni Leiber o Stoller, Aquella, en una mezcla del racismo inherente a la sociedad de la época y los contratos leoninos a los que el productor Don Robey (curiosamente un afroamericano) sometía a sus artistas, solo recibió un pago de quinientos dólares y nada más, ningún royalty por las ventas. En cuanto a los compositores, tuvieron que pelear para que se les reconociera como plenos autores (Johnny Otis, director musical de Big Mama, habia registrado el tema con él como coautor), y, aunque lo consiguieron, fueron pagados con un cheque de 1200 dólares... sin fondos, con lo que no vieron nada de dinero por su trabajo. Al menos en ese momento...

Thornton mantuvo el estilo blues siempre que interpretó el tema, como puede verse en esta actuación de 1964. 


Tres años después, en abril de 1956, un Elvis Presley que había estallado definitivamente como artista de éxito a comienzos de año tras publicar Heartbreak Hotel, fue contratado por primera vez para una estancia larga en Las Vegas. Sin embargo, esta no tuvo el éxito que se esperaba, por ser el público de los casinos muy diferente del público joven que compraba sus discos. Así que cada día, tras tocar ante reducidas y no muy satisfechas audiencias, al acabar el concierto unos decepcionados Elvis y su banda iban a ver a otros artistas que actuaban en la ciudad...

Unos de estos fueron el grupo Freddie Bell and the Bellboys, unos pioneros del rock and roll hoy tristemente no demasiado recordados. En sus actuaciones, el grupo interpretaba entre otras Hound Dog... pero una versión algo más acelerada, puro rock and roll. Elvis quedó fascinado por la misma y les pidió permiso para hacer su propia versión. Sin embargo, para adaptar el tema al tono desenfadado y casi humorístico de sus espectáculos y a los gustos del conservador público de Las Vegas, Bell habia eliminado el contenido feminista de la letra, quitando toda mención al amante rastrero del original y cambiándola lo justo... para convertirla en una surrealista canción, para algunos una parodia, en la que alguien se queja de que su perro de caza no es tan bueno como pensaba.  

No eres más que un perro de caza gimoteando todo el rato.Nunca has cazado ni un conejo, así que ya no eres amigo mío.
 
Decían que eras de buena raza y resultó que era mentira. Nunca has cazado ni un conejo, así que ya no eres amigo mío.
 
Para su versión, Elvis y su grupo The Jordanaires respetaron la estructura de la de Freddie Bell, pero acelerando todavía más el ritmo con la frenética batería de D.J. Fontana y percusión a base de palmas. El resto, y, como siempre,  tiramos de tópica frase, es historia del rock and roll y de la música popular. La canción resultó un éxito más que masivo, diez millones de copias vendidas, y terminó de coronar a Elvis. Y Leiber y Stoller por fin recibieron el pago económico en royalties que merecían... aunque fuera con una letra cambiada que en principio rechazaron absolutamente. Sin embargo, acabaron aceptando lo situación, y no solo por motivos económicos. Su relación con Elvis fue excelente durante esos finales de los cincuenta, dándole, entre otras, canciones del calibre de Jailhouse Rock, Trouble o King Creole, y dirigiendo las grabaciones, algo que Elvis no permitió a otros compositores de sus temas.
 
Pero como es sabido, el impacto de la canción fue más allá de lo musical. Un mes antes de que el single saliera a la venta, en julio de 1956, Elvis actuó en el Milton Berle Show. 
 

 
La actuación fue un auténtico escándalo nacional a causa de los frenéticos, y a partir de aquí emblemáticos, movimientos de cadera y piernas del cantante, resaltados por una coda final, no presente en la versión de estudio, que ralentizaba el ritmo de la canción. Tal fue la conmoción, que en una actuación poco después, en el Steve Allen Show, se obligó a Elvis a vestir de etiqueta y a cantar la canción sin ese baile... dirigiéndose a un perro de caza.
 
Otras actuaciones televisivas en directo ese mismo año no fueron tan humillantes, pero sí que sufrieron las consecuencias de aquella primera emisión. En septiembre de 1956 Elvis actuó por primera vez en el Ed Sullivan Show, y fue filmado solo de cintura para arriba para evitar mayores problemas. En una segunda actuación a finales de octubre, por los motivos que fueran, esa censura desapareció y se vio a un Elvis de cuerpo entero, aunque su baile fue mucho menos frenético que en el Milton Berle Show. Y en una última actuación en enero de 1957, se le volvió a mostrar solo de cintura para arriba.
 
Controversias que hoy nos puedan parecer absurdas aparte, Leiber y Stoller compusieron un tema excelente que tanto Big Mama Thornton como Elvis sublimaron y llevaron a su terreno. Sirva todo este texto como recuerdo y tributo a Jerry Leiber, de cuyo fallecimiento se han cumplido quince años.

 

No hay comentarios: