Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
"Los aristogatos" (1970) es la última película de animación a la que Walt Disney dio su acuerdo para realizarse, pero, dado su fallecimiento en diciembre de 1966, fue la primera hecha y estrenada por su estudio sin su supervisión ("El libro de la selva", 1967, fue de hecho la primera estrenada tras su muerte, pero lo fue pocos meses después, con lo que está sí fue mayormente producida bajo su guía).
Podremos decir todo lo malo, sobre todo vistas a día de hoy, presente en las eras clásicas de Disney, en especial su conservadurismo ideológico, su reformulación aligerada de los cuentos de hadas, su excesivo sentimentalismo... pero al mismo tiempo no se le puede negar su talento como cineasta, al sacar de sus equipos lo mejor y conseguir productos cinematográficamente muy válidos, con guiones sólidos y bien desarrollados y el acertado uso de la música y las canciones como elementos ilustradores de las historias contadas.
Por ello, no es de extrañar que tras su fallecimiento la calidad de las películas de la compañía decayera. Esto es más que evidente en "Los aristogatos", una película que abandona ese guion sólido marca de la casa por una estructura episódica con personajes secundarios que aportan poco a la historia y que la hace monótona y hasta aburrida. Sin embargo, en lo musical logra acercarse algo a la calidad del período clásico a pesar de presentar una fragmentación de estilo que la perjudica.
En principio, Walt Disney quería que fueran los hermanos Sherman fueran los autores de la música y canciones de la película, tras el éxito de su trabajo en "Mary Poppins" y "El libro de la selva". Pero tras el fallecimiento de Walt, la película, bajo la guía de su director y productor Wolfgang Reitherman, abandonó el tono dramático de su compacto guion en favor de esa estructura episódica más bien cómica que ya mencionamos, y Reitherman opinó que la música tradicionalmente teatral de los Sherman no acababa de encajar. Así que al final solo mantuvo dos de las canciones que los hermanos habían compuesto, y una de ellas, Scales and Arpeggios, con alteraciones. Para colmo, llegó a usar los primeros versos de la letra de uno de los temas eliminados, She Never Felt Alone, que en principio era una hermosa balada, en un diálogo. Los hermanos no se lo tomarían bien, obviamente, y tras completar su trabajo para "La bruja novata", estrenada al año siguiente, abandonarían la Disney.
Al menos, una de sus canciones que se salvaron, el tema principal escuchado con los títulos de crédito, The Aristocats, es un delicioso tema al estilo de la chanson francesa para la que se sacó de su retiro nada más y nada menos que a Maurice Chevalier, en la que resultó ser su última interpretación. Pero la al final exigua colaboración de los Sherman y la llegada de otros compositores escogidos por Reitherman para reemplazarlos hizo que la banda sonora sea estilísticamente muy fragmentada y deslavazada, más allá de que tenga canciones ciertamente brillantes. Se alterna ese estilo de chanson con momentos a lo musical de Broadway como la mencionada Scales and Arpeggios y, lo que más me interesa, temas en distintos estilos de jazz o blues.
Los gustos musicales de Walt Disney eran tan conservadores como su pensamiento, y las bandas sonoras de sus películas, siempre ancladas en el clasicismo, los standards estadounidenses o los musicales clásicos de Broadway, lo demuestran. Lo cual no quita que hiciera concesiones, y unas cuantas de ellas significativas y brillantes, a música más contemporánea. Dejando aparte su fallido intento de que The Beatles cantaran en "El libro de la selva", es en el jazz y blues donde más se concentraron estas concesiones, a través de canciones como When I See an Elephant Fly, de "Dumbo" (1941), He's a Tramp, de "La dama y el vagabundo" (1955), Cruella de Vil, de "101 dálmatas" (1961), o las extraordinarias The Bare Necessities y I Wan`na Be Like You, esta por los hermanos Sherman, de "El libro de la selva". Además, Disney siempre contó para estas canciones con intérpretes de jazz de prestigio como Louis Prima, Scatman Crothers o Peggy Lee.
En el caso de "Los Aristogatos", hay dos excelentes canciones jazz, como reflejo de la clase de origen de sus personajes. Thomas O'Malley Cat, compuesta por Tery Gilkyson, autor también de The Bare Necessities, suena a dixieland de Nueva Orleans, mientras que Everybody Wants to Be a Cat es puro y vibrante, a pesar de un intermedio lento, swing jazzístico, con música de Al Rinker, un pionero de la era de las big bands, y letra de Floyd Huddleston. Aquí los intérpretes son Crothers, que aporta el estilo de improvisación vocal o scat que es base de su apodo, el exitoso cantante y lider de big bands Phil Harris y la cantante de estudio Robie Lester.
Dejo como ilustración final de este texto la escena de la película en la que se canta Everybody Wants to Be a Cat, que tengo grabada en mis recuerdos desde la primera vez que la vi siendo niño, por su vitalidad y buen rollo. Hay que reconocer que la parte intermedia corta un poco el vivaz ritmo, y que el uso de colores formas casi psicodélicas al final no acaban de encajar (achaquémoslo a esa fragmentación formal y estilística que, ya sin tito Walt al frente, perjudica mucho a la película) pero ello no es obstáculo para que reconozcamos que es una gran canción.
Además, a todo el mundo le mola un gato enrrollado. ¿O no?
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