Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
Hoy cumpliría noventa años Buddy Holly. A estas alturas, sería prolijo extenderse sobre lo que supuso para la historia del rock, al ser uno de los primeros rockeros que escribieron sus propias canciones, o que contribuyó decisivamente a la conformación de una banda de rock (guitarra rítmica, guitarra solista, bajo y batería), por no hablar de su influencia en el estallido de la música inglesa a comienzos de los años sesenta.
Así que prefiero centrarme en una canción, y esta vez voy a lo fácil y escojo That'll Be the Day, la más famosa, la de más impacto e influencia. Que sea la mejor o no dependerá del gusto de cada cual... hay quien así opina, mientras que otros prefieren la perfección pop y la energia de Peggy Sue o Not Fade Away, o la evolución que mostró en True Love Ways con sus arreglos orquestales... por no decir que el propio Holly afirmó preferir Oh Boy! Sea como sea, hay grandes canciones para dar y tomar en su repertorio.
La leyenda cuenta que un día a comienzos de verano de 1956 Buddy Holly y algunos miembros de su banda de aquella llamada The Three Tunes, entre ellos el baterista Jerry Allison, fueron al cine a ver "Centauros del desierto" de John Ford, quedando fascinados por la icónica y sarcástica respuesta repetida por Ethan, el personaje protagonista interpretado por John Wayne, cada vez que alguien le desafiaba a hacer algo que el no quería: "That'll be the day". En castellano diríamos algo como "Cuando las vacas vuelen" o "Ya puedes esperar sentado".
Sigue contando esa leyenda que pocos días después Holly propuso a Allison, o al menos expresó tal deseo, hacer una canción de éxito, a lo que el baterista, con el sarcasmo y escepticismo de Wayne, le respondió con el "That'll be the day". Buddy aceptó el reto de hacer justamente una canción con ese título, y juntos la compusieron en menos de media hora, contando la historia de un chico que, ante la amenaza de su pareja de abandonarle, afirma burlonamente que eso nunca ocurrirá... burla que adquiere un tono trágico en los versos finales "That'll be the day / when I die".
La canción fue grabada por primera vez el 22 de julio de 1956 en los estudios de la disquera Decca en Nashville. Sin embargo, la versión grabada no fue del agrado de Holly. Como al productor Bradley Owen no le entusiasmaba el rock and roll y estaba empeñado en hacer de Buddy una estrella del country, obligó al cantante y su grupo a dar a la canción un ritmo lento y un tono alto, ambas cosas más propias de ese estilo. La incomodidad de Holly se reflejó en que hicieron falta 19 tomas de la canción para llegar a una versión mínimamente satisfactoria y que aún así nadie quedó contento. De hecho, uno de los ejecutivos de Decca la proclamó la peor canción que había escuchado jamás, y la grabación quedó archivada y sin publicar.
Cuando a comienzos de 1957 Decca rescindió su contrato con Holly, este fue a los estudios del productor Norman Petty en Clovis, Nuevo Mexico, para grabar nuevamente That'll Be the Day. Petty les dio libertad completa para hacerla como quisieran, y el 25 de febrero de 1957 el cantante, como parte de una banda con algunos cambios con respecto a la original, y ahora llamada The Crickets, hizo otra versión, más acelerada y cercana al rock and roll, en un tono más bajo mucho más cómodo para Buddy, que la cantó además en la manera sincopada que se ha convertido en uno de los puntos distintivos de la canción, junto al famoso riff que la introduce. Además, Petty introdujo unos coros en la onda doo-wop, algunos de ellos añadidos en mezclas posteriores, para darle un atractivo muro de armonías vocales.
Pero no todo fue tan sencillo como regrabar una canción para mejorarla... la historia de That'll Be the Day tiene sus puntos legales oscuros. Para empezar, los créditos autorales de la canción incluyen, aparte de a Holly y Jerry Allison, a Norman Petty, por una cláusula que obligaba a incluir su nombre en todo lo que produjera; pero aunque su labor como productor, como hemos visto, fue importantísima, no intervino para nada en la composición del tema.
Y más grave fue aún el enfrentamiento entre Holly y Decca. Aunque ya no estaba bajo contrato con Decca y en teoría era libre, había una cláusula en él que, aunque tal contrato estuviera finalizado, se especificaba que durante cinco años no podía regrabar temas ya grabados con Decca bajo su nombre o el del grupo The Three Tunes. Se dice que Buddy hizo entonces una llamada al presidente de Decca, con grabadora en mano para que quedara constancia de lo en ella hablado, pidiendo permiso para publicar la nueva versión, pero este se negó, aduciendo que según esa cláusula, ellos eran los dueños del tema y podían hacer lo que quisieran con él. De ahí que Holly le ocultara que ya había regrabado la canción y que, para engañar a Decca, no se usara su nombre en los créditos interpretativos del tema, dándoselos al grupo con el nombre cambiado a The Crickets.
A partir de ahí, la ironía de la vida entra en acción... Norman Petty envió la grabación a la disquera Brunswick Records para ser publicada... y resulta que el sello era un subsidiario de Decca. Y para colmo, cuando That'll Be the Day salió a la venta en mayo de 1957, empezó a escalar las listas hasta llegar al número uno en septiembre. Fue entonces cuando Decca descubrió el engaño, pero considerando que un litigio afectaría a las ventas de una canción que a fin de cuentas habían acabado publicando vía un sello subsidiario, y que además por ello se estarían demandando a sí mismos, dejaron pasar la cosa... aunque para intentar capitalizar aún más el éxito, rescataron de los archivos la primera versión grabada y la publicaron ese mismo mes de septiembre. En una prueba de que el karma existe, fue un fracaso de ventas y ni siquiera entró en las listas.
A partir de ahí la carrera de Holly fue un desglose de éxitos de crítica y público, en una muy breve pero intensa trayectoria hasta ese triste día de febrero de 1959 en el que durante una gira cogió un malhadado avión y entonces... la música murió, como cantó Don McLean doce años después.
Pero como recordé al comienzo de este texto, su legado para la historia del rock es inconmensurable y va más allá de los éxitos conseguidos. En el caso de The Beatles, pensemos que no solo les influyó a nivel musical, ya que el nombre de insecto (con el toque de juego de palabras made in Lennon) del grupo es en imitación a The Crickets...
... pero es que además un buen día de julio de 1958 Lennon, McCartney y Harrison, entonces como parte del grupo The Quarrymen, acudieron a unos estudios de Liverpool para grabar un disco promocional pagado de su bolsillo. El single incluía una canción propia, In Spite of All the Danger... y una versión de That'll Be the Day.
Fue lo primero que grabaron en estudio miembros de The Beatles.
¿Puede haber mejor homenaje de la historia del rock al legado de Buddy Holly?
Como colofón, dejo aquí la única filmación con algo de calidad de That'll Be the Day en directo que ha llegado hasta hoy. Cómo no, en el Ed Sullivan Show.
Feliz cumple, Buddy. Y gracias.
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