Vale, puede que no esté entre las mejores canciones de Christina Rosenvinge, ni en el conjunto de su carrera ni en el excelente álbum Tu labio superior en el que está incluida... pero no puedo evitar traer este su Eclipse, no solo por su relación con el acontecimiento estrella del día de hoy, sino también por la originalidad de su letra, en la que para variar el fenómeno astronómico no es metáfora de una ruptura sentimental, como muchos lo han usado, sino que es visto como un refugio en el que esconderse de los miedos e inseguridades presentes en una relación posesiva y hasta tóxica.
Es un corte de tono muy intimista, con una instrumentación muy básica, en el que mayormente Christina recita más que canta (con excepción del estribillo), en una serie de imágenes sombrías, en ocasiones hasta perturbadoras, hipnóticamente repetidas.
Es, pues, una canción difícil pero muy personal en la trayectoria de Ronsenvinge.
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