Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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miércoles, 9 de septiembre de 2026

Otis Redding: TRY A LITTLE TENDERNESS

Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!  

Hoy cumpliría 85 años Otis Redding, Su puesto de honor en la historia ya no solo del soul, sino de la música rock, como vocalista, artista en directo y compositor, es innegable. Y Try a Little Tenderness, su canción emblema, aunque curiosamente no la más exitosa, es un buen ejemplo.

El tema había sido publicado por primera vez  en 1932, con música de Harry M. Woods y letra de Jimmy Campbell, interpretada por la Ray Noble Orchestra, y era una muestra de las baladas comercialmente populares con ligero aire de jazz tan típicas de la época. En lo lírico, era una invitación a un hombre a tratar con respeto y ternura a las mujeres, a que entendiera las dificultades por las que pasan. Al año siguiente conoció dos versiones de gran éxito a cargo de Ted Lewis and His Band y Ruth Etting, y paulatinamente acabó convirtiéndose en un standard, con versiones a cargo de crooners del calibre de Bing Crosby (1933) o Frank Sinatra (1946, en su álbum de debut, y 1960). 

A lo largo de los años ya había habido artistas negros con versiones diferentes de la canción, acercándola a sus raíces musicales, como la cantante de jazz Little Miss Cornshucks (1952), Sammy Davis Jr. (1957) o The Platters (1958), pero fue ya empezados los años sesenta, cuando dos vocalistas negras esenciales confirmaron las posibilidades de la canción más allá de su condición de standard. En 1961 Nina Simone reimaginó la canción, despojándola de su forma orquestal y llevándola a su terreno del blues-jazz, con una sencilla instrumentación acústica de piano, guitarra, bajo y batería. Por su parte, Aretha Franklin, en 1962, sí que mantuvo los arreglos orquestales (recordemos que Columbia estaba intentando lanzarla como una intérprete de standards) pero aporta su manera de cantar claramente influenciada por el gospel.

Y entonces llegamos a Sam Cooke, que fue el primero en acercarse al tema desde la perspectiva del soul y el que podría decirse que inspiró la revolución de la versión de Otis. Cooke no grabó la canción en estudio, sino que la incluyó en sus actuaciones en un medley junto a (I Love You) For Sentimental Reasons y You Send Me publicado en el álbum en directo Sam Cooke at the Copa (1964). Solo canta el tema durante poco más de un minuto del medley, alcanzando las dos primeras estrofas de la letra, pero lo llena de tan potentes inflexiones vocales soul y una tal fuerza digna de un potente directo, que la canción alza el vuelo hasta nuevos territorios... 

... que estallarían, y casi literalmente, con Otis Redding en 1966. Su manager le había estado insistiendo en que hiciera una versión del tema, y Otis en principio era reacio por considerar que su voz ronca y profunda no acababa de encajar con ese tipo de canciones. Pero al final accedió, y en compañía del productor Isaac Hayes (antes de empezar su carrera como cantante y alcanzar éxitos como el de  Shaft), y la banda habitual de Stax, Booker T & The MG's (que ya habían conocido el éxito como artistas independientes con Green Onions) y la sección de viento The Mar-Keys entraron en el estudio en noviembre de 1966. La idea era hacer una versión que empezara como una lenta balada soul que empezaba con un riff de la sección de viento ideado por Hayes (inspirado en el arreglo de cuerdas inicial en A Change Is Gonna Come... de Sam Cooke), y continuaba luego con la voz de Otis con fondo de los MG's excepto la batería, que en teoría solo entraría al final, cuando cambiara el ritmo de la canción.

Y entonces ocurrió una de esas casualidades que devienen historia del rock y que tanto nos gustan a los amantes de este tipo de anécdotas. Resulta que cuando estaban ensayando, durante la parte lenta de la canción, el baterista Al Jackson, esperando en silencio el momento asignado para su entrada, sin darse cuenta, empezó a tamborilear con la baqueta en la caja de la batería. Otis, Hayes y los MG's lo advirtieron y descubrieron que ese ritmo, a modo del tictac de un reloj, casi de bomba de relojería, confería un sugerente dramatismo a la canción. Decidieron mantenerlo en las siguientes tomas, y no sólo eso, optaron por aprovecharlo para iniciar con él la emblemática estructura in crescendo de la canción; en lugar del previsto cambio brusco a un ritmo acelerado, lo fueron construyendo lentamente hasta la parte final, en la que Redding rompe las barreras vocalmente y prenda fuego a la canción. 

Así se reinventa un tema, así se hace historia.

Este tema estrella de Otis, sin embargo tuvo solo un modesto éxito en las listas (4 en las de r&b, pero solo 25 en las generales, aunque su legado real estriba en la unánime aceptación que tiene hoy dentro de la historia de la música popular, su influencia en vocalistas como Janis Joplin, Jagger o Robert Plant, por ejemplo, y, sobre todo en su estatus de haber dado algunas de las mejores actuaciones en directo jamás hechas.

Hay constancia al menos de tres de ellas, todas extraordinarias y significativas. Una, durante la gira europea en marzo de 1967, publicada en el álbum Live in Europe (1967) y otra, la histórica del Festival de Monterey en junio del mismo año, publicada tres años después en álbum, pero hoy recogida en Captured Live at the Monterey International Pop Festival (Do It Just One More Time!) (2019). Ambas mantienen el increíble ritmo in crescendo de la versión de estudio, pero mientras que la de esta termina en un fundido, aquellas llegan a un clímax frenético con un Otis desatado, que de repente termina aparentemente la canción, hace una muy teatral salida en falso y vuelve para retomarla en el punto alto en el que la había dejado, toda una muestra del absoluto dominio de los recursos del directo por el cantante. 

La tercera, que uso como despedida de este texto es la que Otis hizo para una actuación para el programa televisivo Upbeat en Cleveland, Ohio, el 9 de diciembre de 1967. El cantante hace una versión potente y emotiva que queda para la historia... porque al día siguiente tomo un avión (uno de esos malditos malhadados aviones de la historia del mundo del espectáculo) para continuar su gira... y no volvió. Tres días antes, además, había terminado de grabar (Sittin' On) The Dock of the Bay, su canción póstuma, y el otro tema definitorio de su carrera. Como dos veces Otis no molesta, en el vídeo se incluye su versión del Respect que Aretha le había "quitado"... 

Otis fue un grande. Enorme.

 

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