Ay, la música disco, tan denostada en su momento, tan menospreciada por nuestras almas rockeras pero que tanto bailamos en las discos desde mediados de los setenta hasta los primeros ochenta… Por suerte, el tiempo suele acabar poniendo las cosas en su sitio, o eso se dice, y hoy un buen número de temas disco son justamente considerados historia de la música pop…
Uno de ellos es este extraordinario “Good Times” de Chic, el grupo encabezado por el guitarrista
Nile Rodgers y el bajista Bernard Edwards que aportó sentido de la elegancia y la melodía a la música bailable, rescatándola de los últimos estertores del género. En tres años grandiosos, de 1977 a 1979, publicaron sus tres primeros álbumes, “Chic”, “C’est chic” y “Risqué”, donde la poderosa base rítmica de Edwards, más el baterista Tony Thompson, la matizada guitarra de Rodgers y las voces de Norma Jwean Wright, Luci Martin, Luther Vandross y Alfa Anderson daban pie a un puzzle de movimiento y sensaciones, con temas históricos como “Dance, Dance, Dance”, “Everybody Dance”, “Le Freak” o el que sugiero hoy. Tristemente, igual que auparon la música disco cuando daba sus últimos coletazos, no pudieron sobrevivir a la decadencia de la misma en los ochenta, y tras otros buenos discos pero de menos resonancia, se separaron en 1982. Solo cinco años, pero vaya cinco años.
Su legado va más allá de su propia existencia. Rodgers y Edwards produjeron temas para gente de la misma onda disco, como el famosísimo “We Are Family” de Sisters Sledge, y, en una curiosa ironía ante el desprecio rockero pasado, apadrinaron y dieron ese sonido tan... chic a las incursiones en esta música de artistas mutantes como David Bowie, con su “Let’sDance”… por no hablar de cómo sus aportaciones musicales tuvieron indudable influencia en otros. Comparen la línea de bajo de Rodgers en “Good Times” con la de John Deacon en el “Another One Bites the Dust” de Queen y se harán una idea. Y si la disco se considera una evolución lógica del soul, aquella sería sucedida por el hip-hop como música bailable predominante… y el primer gran éxito masivo del nuevo estilo, el Rapper’s Delight de The Sugarhill Gang da cuenta de ello, volviendo a usar esa línea de bajo de Bernard Edwards en “Good Times”.
Nile Rodgers se ha pasado cuatro décadas produciendo a otros artistas y participando en revivals de Chic, mientras que Edwards hizo lo mismo, aunque tuvo una actividad menos frenética, falleciendo en 1996 de neumonía pocas horas después de un concierto en el Budokan japonés. El mejor homenaje final a ambos artistas y su legado estaría en escuchar esta versión en directo durante ese concierto de “Good Times”, que incluye un interludio con el “Rapper’s Delight. Por lo demás, solo nos queda darles las gracias por todo lo disfrutado y bailado.
Fuente de los datos: Lapuente, Luis, Historia de la música disco, Grupo Midons 2000, Valencia 2017.
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