Variaciones
sobre el mismo tema: hace poco veíamos el uso del
punto de vista subjetivo por parte del maestro Will Eisner en una historieta de Spirit. Allí era la visión de un hombre normal y decente
convertido en un asesino.
Ahora observemos esta página del 300 de
Frank Miller. Nuevamente se usa un punto de vista subjetivo, pero con
algunas variaciones, unas claramente perceptibles y otras más
subrepticias. Para empezar, el formato a gran tamaño de las páginas de
la obra de Miller le permite aumentar el detalle y la espectacularidad,
algo lejano de la cotidianeidad que ofrecía Eisner. Por lo demás,
aparentemente el recurso es el mismo: vemos lo que ve el protagonista;
pero no todo es tan sencillo...
En el ejemplo de Eisner, la visión estaba enmarcada por las cuencas de los ojos del protagonista, dando una visión amplia y nada constreñida de la mirada del protagonista. Sin embargo, en el caso de Leónidas de Esparta, la visión esta limitada por las ranuras de los ojos de su casco. La impresión es más opresora, más limitada, fiel reflejo de la situación de los héroes acorralados en el desfiladero sin salida. De hecho, veremos en las páginas siguientes como en el momento definitivo Leónidas se despojará de ese casco que le molesta.
Sin embargo, la diferencia más evidente entre la técnica de Eisner en la viñeta mencionada y la de Miller en la que nos ocupa es que se nos da más información. Mediante la inserción de viñetas a modo de contraplano se nos permite ver también los ojos de Leónidas. Eso despoja de frialdad a la narración, pues vemos la reacción del protagonista ante lo que está viendo. En el primer inserto y en el segundo ve los enemigos que le van a atacar; hay atención y firmeza en su mirada. En el tercer inserto, la mirada se torna fiera y determinada. Aunque ya lo sabía, ahora ve la confirmación del riesgo imposible que va a confrontar...
Un nuevo ejemplo brillante, pues del uso del punto de vista subjetivo.
Entrada originalmente publicada en el blog Una habitación con viñetas el 26-3-2007

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