Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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miércoles, 8 de abril de 2026

Una peli al día (2026-04-07): HURACÁN (John M. Stahl, 1939) 6/10

All images in the post © Universal Pictures
Vamos con otro melodrama clásico de la era dorada hollywoodiense, “Huracán” (When Tomorrow Comes, John M. Stahl, 1939), a cargo de uno de los directores que, sin estar considerado en la actualidad precisamente entre los más brillantes del género, sí que se le puede considerar uno de los que lo apuntaló, ejerciendo posteriormente una gran influencia en cineastas de pedigrí como Douglas Sirk, que de hecho llegó a realizar remakes de tres de sus películas. 

Efectivamente, a pesar de la fama que le acompañó en su momento, el estadounidense de origen ruso John M. Stahl no goza de gran prestigio sobre todo cuando es comparado con otros colegas que definieron el drama como genero cinematográfico, incluyendo el mencionado e icónico Sirk, King Vidor, o el contemporáneo Todd Haynes, entre muchos otros… y es injusto porque Stahl, aún admitiendo que su trayectoria no incluye tantas películas transcendentales como las de estos, sí que es un cineasta muy regular, que muy raramente ofreció una película mediocre, y cuyo uso de los planos largos, protagonismo femenino, y de un estilo naturalista que no entorpece la narración claramente influyó en todos ellos. Y por si fuera poco, sí que hizo filmes de gran calidad, como “La usurpadora” e “Imitación de la vida” en los años treinta, o en los años cuarenta “Las llaves del reino” o la que se puede considerar su mejor película, el melodrama noir “Que el cielo la juzgue”.

Dicho esto, “Huracán” ocupa un lugar muy particular en la trayectoria de Stahl. Sin ser un mal film, no está entre lo mejor que ofreció a lo largo de su carrera… y sin embargo es una película curiosa, con elementos arriesgados y transgresores como trasfondo de un melodrama rutinario pero convincentemente llevado a cabo.

El famoso pianista francés Philip Chagal (Charles Boyer), cliente en un restaurante popular de Nueva York, es atendido por la camarera Helen (Irene Dunne), surgiendo entre ambos cierto interés romántico. Helen es una de las líderes de su gremio en la lucha por la mejora de las condiciones laborales de sus compañeras, llegando a proponer la huelga en una reunión sindical en la que se ha colado Philip. Tras la reunión, los dos pasean por Nueva York, acrecentándose el amor que van sintiendo mutuamente, y acaban disfrutando de un día en alta mar en Long Island en un barco propiedad de Philip. Sin embargo, a su retorno a la costa se desencadena un huracán con fuertes vientos, precipitaciones e inundaciones que les obliga a huir y buscar refugio. Durante esa noche terminarán de enamorarse, pero al mismo tiempo Helen descubrirá un secreto que Philip intenta ocultarle… 

Tras el inesperado éxito de “Tú y yo” de Leo McCarey, Universal quiso seguir explotando la química de la pareja Boyer-Dunne. Tenían los derechos de un relato no publicado de James M. Cain titulado A Modern Cinderella, que Dwight Taylor adaptó a las características de los actores protagonistas incluyendo además alguna escena proveniente de otros relatos de Cain, como la que transcurre en la iglesia… lo cual llevó a problemas legales cuando el director terminaría denunciando a Universal, Taylor y Stahl por infringir los derechos de autor.

Sea como sea, la peli fue un gran éxito, aunque la crítica la vapuleó, y aún hoy en día no es demasiado apreciada. Lo cierto es que, como ya he dicho, es un film curioso y muy irregular, con buenos momentos aislados pero mala conjunción de los muchos elementos que lo conforman. Su comienzo, cuando Philip y Helen se conocen en el restaurante, tiene mucho de comedia, con elementos slapstick y screwballl. Entonces gira hacia la denuncia social, con la intervención de Helen en la reunión sindical y el llamamiento a la huelga de camareras. Solo tras esta parte se empieza a desarrollar el melodrama romántico, con el paseo de Helen y Philip por Nueva York y su posterior excursión en barco en Long Island… para entonces, en un giro de guion bastante abrupto, desencadenarse el huracán que les aísla, con elementos dignos del cine de catástrofes, aunque el objetivo sea que durante ese aislamiento la relación romántica vaya profundizándose… para terminar, en otro giro de guion en este caso digno del folletín decimonónico, con la revelación sobre el pasado de Philip que determinará el destino de su relación amorosa… Son demasiados elementos para un metraje de apenas hora y media, y no están del todo bien conjuntados, y de hecho alguno, como la trama sindical y reivindicativa, es olvidado provisionalmente para luego tener una presencia testimonial. 

Y es una pena, porque el melodrama, aunque provisto de todos los tópicos y estereotipos que nos podamos imaginar, no está para nada mal llevado. Boyer y Dunne ciertamente tienen química en la contraposición de sus personajes, uno casi aristócrata, estirado pero no exento de ironía, y la otra de menor extracción social, vivaracha e idealista, y Stahl sabe explotar muy bien el carisma en pantalla de ambos con su habitual uso del plano largo que los protagonistas comparten, o la controvertida legalmente escena de la iglesia, con los dos personajes sumidos en en un ambiente de luces y sombras y aislados por las inundaciones consecuencia del huracán… El problema es que para que el drama explote se necesita un conflicto que la mera diferencia social y de carácter entre los personajes no ofrece, y para ello se plantea ese oscuro secreto de Philip… pero se hace cuando ya queda poco para que termine la película, apenas se desarrolla de manera convincente (a pesar del buen papel que interpreta Barbara O’Neill, que un año después volvería a trabajar con Boyer en “El cielo y tú”), y el desenlace se antoja, aunque para mi (no para otros, que conste) bastante adecuado, demasiado repentino. 

 
En suma, estamos ante un melodrama de tintes clásicos con el indudable buen sello de John M. Stahl en buena parte del metraje y unas interpretaciones correctas, sobre todo por parte de Dunne, pero que se pierde entre las demasiadas propuestas temáticas y de género que sugiere y que se queda corto a la hora de profundizar en las caracterizaciones como para hacer un drama lo suficientemente profundo. Pero no deja de ser una película de agradable visionado. 6/10


 

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