Man
thinks ’cause he rules the earth he can do with it as he please
And if things don’t change soon, he will
Oh, man has invented his doom
(...)
Now, he’s
hell-bent for destruction, he’s afraid and confused
And his brain has been mismanaged with great skill
License to Kill es uno de los temas de Infidels (1983), el álbum con el que Dylan, tras su "trilogía cristiana", vuelve a temas seculares, incluyendo algunas de sus obsesiones líricas, como las relaciones sentimentales, e incluso volviendo a una canción más o menos comprometida. No quiere esto decir que volviera el cantautor protesta del comienzo de su carrera, que aquel, como bien claro había dejado en My Back Pages, había quedado atrás, pero sí que afronta los problemas de aquellos conflictivos ochenta mezclando denuncia y decepción.
Es un álbum brillante, con temas del calado de la excepcional Jokerman y el que hoy me ocupa, para el que acudió a Mark Knopfler, con quien ya había colaborado en su primer álbum cristiano, Slow Train Coming, para que en este caso, además de aportar su sonido guitarrero, coprodujera el disco. Para conseguir el sonido que estaban buscando, Dylan y Knopfler conformaron una banda de apoyo de campanillas, con el teclista de Dire Straits Alan Clark, la quizás mejor sección rítmica del reggae, el bajista Robbie Shakespeare y el baterista Sly Dunbar, y la guitarra del ex-Stone Mick Taylor.
En License to Kill Dylan, coincidiendo con el desarrollo del plan de defensa "la guerra de las galaxias" por parte del presidente Reagan, Dylan denuncia amargamente como el mal uso de los avances tecnológicos puede derivar en la destrucción de la humanidad. Y lo hace con una canción lenta, donde se esfuerza por entonar la melodía a ritmo de recitado, casi como si de un rezo se tratara, con una instrumentación sin alardes, siempre por detrás de la voz, pero con un sonido bastante limpio, pudiéndose, por ejemplo, apreciar la guitarra rítmica de Knopfler en el canal izquierdo del estéreo, y los habitualmente delicados y gráciles punteos de Taylor en el canal derecho.
Una canción que no está entre las legendarias de Dylan, pero que es ciertamente buena.
Fuente de los datos: Guesdon, Jean-Michel y Margotin, Philippe, Bob Dylan: Todas sus canciones, Blume, Barcelona 2015 (Edición original en francés Bob Dylan: la totale, publicada por Editions Chêne/E/P/A el mismo año)
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