Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordiasturies.

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miércoles, 2 de mayo de 2012

Quosque Tandem, Marianus?

Éso.

¿Hasta cuando, Mariano?

Quousque tandem abutere, Marianus, patientia nostra?

No están los tiempos para discursos como aquellas famosas catilinarias que Cicerón le endosó al conspirador Catilina cuando el famoso político y orador se hartó de los repetidos intentos, por lo civil y lo criminal, de éste último por hacerse con el poder. Por lo pronto, no disponemos ahora de políticos con la labia y el talento de Cicerón, e incluso los rivales, como fue en su momento Catilina, tienen mucha menos enjundia.

Lo cual no quita que no podamos "saquear" a Cicerón y usar alguna de sus frases para dedicársela a nuestros gobernantes. Es lo que tienen las citas indelebles, incluidos los latinajos. Que pueden ser usados por toda la eternidad.

Por tanto...

¿Hasta cuando abusarás, Mariano, de nuestra paciencia?

¿Se terminará de una vez este gota a gota, esta sangría semanal? Hoy te pongo el copago (o repago) sanitario, mañana permito la subida de la luz, a la semana siguiente la de la gasolina, en pocas semanas pagarás por usar las autovías, en septiembre la universidad de tus hijos te costará el doble, sin derecho a beca, claro está, tarde o temprano caerá la subida del transporte, mientras te congelo el sueldo, y date por afortunado, que ya sabes que despedir sale ahora mucho más bueno-bonito-barato... entretanto para que no te aburras te subo el IRPF y el IVA... y así, poquito a poquito, una racióncita cada viernes, para que empieces el fin de semana de manera taquicárdica.

Si uno fuera paranoico -que sí lo soy- pensaría que todo está muy calculado y meditado; que hay una estrategia de no hacer todo a la vez, no se vaya a alterar demasiado el rebaño. Parece que así, a pequeñas pildoritas, lo asumimos mejor, ¿verdad? No nos lo quitas todo, con lo cual cada semana que pasa nos damos por satisfechos agarrándonos a lo que nos queda, sin darnos cuenta de que el asidero se hace cada vez más pequeño y la caída al abismo está más próxima...

Hace semanas, cuando tu ex-colega y ex-amigo del alma Paco revolucionó con su incompetencia el panorama político de mis Asturias, os comparé, Mariano, a ti y a tus congéneres de todo signo e ideología, con encantadores de serpientes, a la búsqueda del truco que nos dejara obnubilados.

Me pasé. No tenéis talento para encantar serpientes. La semana pasada os convertistéis en vendedores de enciclopedias. Ya sabes, de los de "por lo que vale un café al día, usted puede ser propietario de la Enciclopedia Británica". Sólo que sin la dignidad de esos vendedores que honradamente se intentan ganar la vida, y con mucho del morro de un político que intenta convencer a sus votantes de que les guste lo imposible...

Y ahora, sin prisa, pero sin pausa, os habéis convertido en vampiros. Pero no en los chupasangres victorianos plenos de metáforas sexuales, ni siquiera en los descafeinados herederos de Lestat que son pasto de los sueños de nuestros adolescentes...

No, sois vampiros torpes, que chupáis la sangre con miedo, poquito a poco, para que no nos enteremos de que nos estáis desangrando. Y nosotros, por no tener, ni tenemos la esperanza que una vez exangües, exprimidos, nos podamos convertir en seres eternos como nuestros carniceros. Porque vosotros no teneis el glamour de la eternidad. Ni mucho menos.

Así que repito la pregunta.

Quousque tandem abutere, Marianus, patientia nostra?

Aunque quizá debería cambiar de interlocutor y dirigirla a mis compañeros y compañeras víctimas. Puede que así se asusten algo quienes nos están robando el ánima... Porque mientras no digamos nada, nada les detendrá...

¿Hasta cuando vamos a permitir que estos chupasangres abusen de nuestra paciencia?

¡Salud!

1 comentario:

Nino Ortea dijo...

Salve, Jordi!
Pienso que la paciencia nostra paciendo est. En las verdes praderas de los campos de fútbol. En estos años de apaños democráticos hemos tenido sobrados ejemplos de aforados que se han ido forrados y de presidentes incompetentes. Nunca hemos hecho nada por exigitles responsabilidades civiles o penales, como bien señalas.