A Terry Gilliam nunca se le podrá negar inventiva, prodigioso sentido de la fantasía y tremendo talento en la plasmación visual de los mundos que imagina. Sobran ejemplos en su cinematografía de ello, incluso en aquellos filmes más apegados a la "realidad".
Otra cosa es que no siempre es capaz de poner en el escenario que ha creado una historia que atrape o que tenga coherencia. Es cierto que lo consiguió en brillantes pelis como "Brasil", "El rey pescador", "12 monos" o "Las aventuras del Barón Munchaussen", pero en otras no fue capaz de lograrlo.
Ejemplo palmario es esta "El imaginario del Doctor Parnassus" (𝘛𝘩𝘦 𝘐𝘮𝘢𝘨𝘪𝘯𝘢𝘳𝘪𝘶𝘮 𝘰𝘧 𝘋𝘰𝘤𝘵𝘰𝘳 𝘗𝘢𝘳𝘯𝘢𝘴𝘴𝘶𝘴, Terry Gilliam, 2009). Hay en la peli un excelente punto de partida, una ambiciosa mezcla de nuestro siglo XXI con elementos del siglo XIX, a través de la peripecia de un grupo de feriantes que llevan su teatrillo novecentista por las ciudades actuales, ocultando tras él un fabuloso y a la vez terrorífico secreto.
