Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
En 1946, al cantante Merle Travis le encargó su disquera que hiciera un álbum al estilo de Woody Guthrie, que gozaba de gran aceptación en esos momentos. Considerado uno de los mejores guitarristas country, Travis no había tenido gran éxito en su carrera musical, haciendo actuaciones en las que hacía versiones de standards del country, trabajando como músico de apoyo de otras bandas y haciendo papeles menores en westerns de serie B (años después haría una significativa aparición en "De aquí a la eternidad").
Para cumplir el encargo, Travis recopiló una serie de temas tradicionales folk y compuso otros, teniendo todos en común la descripción de las condiciones de trabajo en minas y prisiones durante la Depresión, basándose en recuerdos de las vivencias de su padre. Esta uniformidad temática hace que el álbum, Folk Songs of the Hills, sea considerado uno de los primeros "álbumes concepto", anticipándose en ocho años al exitoso In the Wee Small Hours de Frank Sinatra, que apuntalaría este tipo de discos.
Una de las canciones compuestas por Travis para su disco fue Sixteen Tons, donde habla del joven minero condenado a cumplir con la cuota diaria de carbón descargado (las dieciséis toneladas del título), para ser pagado básicamente no en metálico sino con bonos del economato de la mina (la "company store" del estribillo).
A pesar de ser muy bien recibido por la crítica, el álbum no tuvo gran éxito, algo a lo que no es ajeno que para cuando salió las tornas empezaban a cambiar en Estados Unidos, el miedo al comunismo lo iba impregnando todo, el macartismo estaba a la vuelta de la esquina, y canciones denunciando malas condiciones de trabajo eran consideradas subversivas... de hecho, el álbum fue vetado por bastantes emisoras, y solo con el paso del tiempo acabaría teniendo el éxito que merecía.
En 1955, Tennessee Ernie Ford, antiguo dj radiofónico y exitoso presentador de programas televisivos, además de cantante cuya profunda voz de barítono le permitió moverse por muchos estilos, hizo su versión de Sixteen Tons, más cercana al jazz, alcanzando el éxito masivo y haciendo la canción eterna.
Basándose en esta versión, otros grandes de la música popular han hecho su aproximación al tema. Por gustos personales, destaco la que hicieron The Platters, la del cantante catalán José Guardiola, que tuvo gran éxito en España y Latinoamérica, y, sobre todo, la de Johnny Cash, que, aún manteniendo la esencia de la visión de Ford, la devolvió a sus origenes country-folk.
Una canción a la que siempre vuelvo cada uno de mayo...
Fuente de los datos: Dimery, Robert (Ed.): 1001 canciones que hay que escuchar antes de morir, Random House Mondadori, Barcelona 2011 y páginas web Allmusic y Wikipedia
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