Con “Sabotaje (La mujer solitaria)” (Sabotage -titulo británico- / The Woman Alone -título estadounidense-, Alfred Hitchcock, 1936) Hitch recupera la brillantez que en parte había perdido con "El agente secreto", y en apenas hora y cuarto de metraje nos da toda una lección de narrativa cinematográfica y de su capacidad de manipulación del espectador. Curiosamente, no está considerada entre las grandes del maestro. Incluso los propios Truffaut y Hitch no la tienen en demasiada estima a causa de no quedar satisfechos con parte del reparto, y, sobre todo, con una polémica y cruel decisión argumental que también fue rechazada por crítica y público."Sabotaje" no plantea una trama complicada ni personajes particularmente enrevesados; no hay trampas en ella ni se oculta nada al espectador. Todo es evidente desde el principio. Hay una organización terrorista que en un Londres cercano a la segunda guerra mundial ha llevado a cabo un acto de sabotaje que a pesar de las molestias creadas no ha sido tomado demasiado en serio, y eso les lleva a plantearse un acto más violento y destructor. Desde el primer momento sabemos quién ha llevado a cabo el sabotaje, sabemos qué va a ocurrir luego, y al disponer de esta información tenemos una ventaja sobre los personajes positivos de la historia (la esposa del saboteador, el hermano de aquella, el policía de incógnito que les investiga como sospechosos), que la ignoran. Y sin embargo...
... Hitch da una lección sobre el manejo del suspense. Primero, con los primeros planos, tanto del acerado e inquietante rostro del saboteador como de elementos consustanciales a la trama: la bombilla que se apaga, un lavabo, unos rollos de película y el ominoso paquete que les acompaña... Luego, con los juegos de luces y sombras de una excelente fotografía en blanco y negro, un tenebrismo que acompaña a la trama. También con un montaje que divide la película casi en episodios aislados pero muy bien enlazados y con unos diálogos inteligentes y punzantes... cuando los terroristas dicen que ya que la población se rió con el primer acto de sabotaje, hay que hacer que con el siguiente no se rían, no podemos menos que estremecernos.
Con todo, la lección principal está en el suspense propiamente dicho. Como Hitch diría más de una vez, suspense no es que haya un misterio, sin más, o que haya una sorpresa, un giro argumental inesperado. Suspense es que el espectador sufra ante la posibilidad de dicho giro argumental justamente porque tiene información que los personajes no tienen. El director ponía el ejemplo de dos personajes sentados a una mesa, hablando tranquilamente, cuando de repente estalla una bomba bajo la misma, algo cuya existencia tanto ellos como el espectador desconocían... y cómo la misma escena cambia radicalmente si el espectador conoce la existencia de dicha bomba mientras que los personajes la ignoran. Esto último es el auténtico suspense, el que el espectador se preocupe por el destino de los personajes, sufra al ignorar si la bomba acabará estallando o no, si los personajes sobrevivirán o no.
Tal es la premisa de la secuencia del segundo acto de sabotaje, el atentado terrorista con la bomba y su portador, que ignora lo que lleva, viajando por Londres, primero andando entre multitudes que celebran una fiesta, luego en autobús, llevando el artefacto a su destino... es un prodigio de narración del suspense, alternando planos medios y largos que sitúan la escena con primeros planos de la gente, el portador, los relojes cuyas agujas se van aproximando a la hora fatídica... y el espectador sufriendo con ello.
Y luego esta el juego metacinéfilo, claro. El hecho de que los protagonistas sean propietarios de un cine, que se dé con ello énfasis al aspecto escapista del medio en un acertado contraste con la realidad, y que se use la reacción del público y uno de los protagonistas ante una película como parte de la caracterización y desarrollo argumental, es otro de los detalles que hacen de "Sabotaje" una película muy especial.
Puestos a reprochar algo a lo que por lo demás es, como digo, una gran película, cabría discutir sobre elecciones argumentales... Hitchcock no estaba satisfecho con el destino final de alguno de los personajes principales, aunque era una cuestión más moral que cinematográfica, y tampoco quedó satisfecho con el reparto, con excepción del brillante Oskar Homolka como el saboteador. En el caso de la coprotagonista, Sylvia Sidney, discrepo, porque me parece que le da un adecuado tono de inocencia ambigua no exenta de caracter fuerte al personaje de la esposa. Sí estoy de acuerdo, sin embargo, en lo que se refiere al trabajo de John Loder como el policia que investiga a los sospechosos saboteadores, que es muy blando. Hitch había pensado en Robert Donat para el personaje, pero lamentablemente no pudo ser por motivos de salud y contractuales... y eso que nos perdimos, y pierde la película. Para terminar, personalmente reprocharía que el desenlace es ligeramente confuso y que Hitch no acertó a dejar claras las motivaciones de los personajes y la secuencia de hechos.
A pesar de estas cortapisas, "Sabotaje" es una gran película, no al nivel de obra maestra pero que sí merece mayor consideracíón de crítica y público, pues es un eslabón esencial en el desarrollo de la temática y lenguaje cinematográfico de Hitchcock. 8/10
(Con el título de esta película puede haber otras confusiones ajenas a lo estrictamente cinéfilo; está basada en la obra de Joseph Conrad "El agente secreto", lo cual lleva a unos cuantos a confundirla con la peli de Hitch con ese título y del mismo año. Luego está además su película "Saboteur", de 1942, ya de su etapa norteamericana, que para colmo en castellano se tradujo también como “Sabotaje”. Para completar el puzzle, la peli que nos ocupa fue estrenada en Estados Unidos como “The Woman Alone”, y con la traducción de los dos títulos, el británico y el estadounidense, es hoy conocida en España).







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