Al grupo inglés Chumbawamba se le recuerda por el megaéxito Tubthumping que en 1997 tomó por asalto las listas, las pistas de baile y toda fiesta casera o callejera que se preciara, con su mezcla de punk, sonidos electrónicos pop, melodías folk, recitado a lo hip hop y su aliterativo y arrolladoramente pegadizo estribillo “I get knocked down, but I get up again. You're never gonna keep me down.”
Pero sepultado bajo esta leyenda de one-hit wonder, se ha pasado por alto la interesantísima propuesta del grupo, o más bien colectivo de músicos, una agrupación de ideología anarquista que durante sus treinta años de existencia pretendió usar la música como elemento de concienciación social e ideológica.