Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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domingo, 25 de octubre de 2026

The Rolling Stones: MISS YOU

Cumple hoy noventa años Bill Wyman, bajista original de The Rolling Stones, desde los comienzos de la banda en 1962 hasta su marcha en 1993. Su trascendencia en el grupo está indudablemente amortiguada bajo el peso de sus compañeros, y es posible que para buena parte de la afición al rock su importancia pase desapercibida y sufra ante la comparación con otros bajistas de más prestigio como John Entwistle, Jack Bruce, Paul McCartney o John Paul Jones, por ejemplo… y es injusto. Wyman es un excelente bajista que comprendió como muy pocos su lugar dentro de un grupo de rock: arropar al fondo, sin tomar protagonismo excesivo, la estructura orgánica de la canción.

Así, dentro de los Stones cabe destacar el coliderazgo de Jagger y Richards (siendo ambos el torrente compositor y creativo, aparte de uno aportando su magnética personalidad y la fuerza escénica de su voz y el otro siendo el auténtico arquitecto musical stoniano); Charlie Watts como la indispensable base rítmica sobre la que se cimenta el sonido stoniano; Brian Jones (además de su leyenda por motivos ajenos a la música) habría aportado la maestría multi-instrumental y la búsqueda de nuevos sonidos. Mick Taylor sería el talentoso guitarrista solista anclado en el blues que definiría el sonido de la banda en la mejor etapa del grupo y Ron Wood, sin alcanzar el virtuosismo de sus predecesores, sí que introdujo la química perfecta con Richards, el diálogo guitarrero a dos también definitorio de otra etapa.

¿Y Wyman? Pues como he dicho, ahí estaba, detrás de todo este andamiaje. Sin pretender que se le notara demasiado (una actitud que trasladó al escenario, casi siempre pasando desapercibido tras la teatralidad de sus compañeros). Los Stones son un grupo muy particular en muchos aspectos, pero uno de los más definitorios es que la fundación rítmica no es la típica base de batería y bajo, sino la batería de Charlie Watts y la guitarra rítmica de Keith Richards. Según cómo esté construida la canción, normalmente Watts sigue a Richards (Satisfaction, Brown Sugar, Start Me Up), aunque haya momentos significativos en los que pasa lo contrario (Honky Tonk Women, Paint it Black, Sympathy for the Devil). Sea como sea, el bajo en los Stones no construye, sino que solidifica. Es la argamasa que une los ladrillos que van poniendo el baterista y el guitarrista. 


Por eso Wyman huye de innecesarios virtuosismos. Muy raramente se escucha con claridad su trabajo tras el ropaje de guitarras y baterías… y si lo escuchamos veremos que las líneas de bajo son sencillas, repitiéndose una y otra vez para no robar protagonismo… pero esto no quiere decir que no haya talento en ellas. Wyman no reitera las melodías guitarreras, y, en su mayor contribución al sonido stoniano, toca siempre a contrapunto, navegando la línea de bajo por los huecos que no cubre la melodía principal, sin limitarse a esquemáticos punteos sino añadiendo además el adecuado uso de ligaduras y desplazamientos por los trastes. Lo veremos más claro comparando las canciones en su versión publicada con sus respectivas líneas de bajo, ya sea en clips con el instrumento aislado o reproducidos con afán didáctico por otros bajistas: Satisfaction (línea de bajo), Brown Sugar (línea de bajo), Start Me Up (línea de bajo), Rocks Off (línea de bajo), Paint It, Black (línea de bajo).


Además, hay que destacar el talante innovador de Wyman. Fue uno de los primeros bajistas del rock en usar el bajo eléctrico sin trastes (hay gente, el propio Bill incluido, que lo consideran el inventor del mismo), logrando un sonido de las cuerdas más limpio y libre de la constricción metálica del traste, lo cual tenía mucho que ver con su habilidad para las ligaduras y slides. Este bajo fue esencial en el sonido stone, aunque las dificultades derivadas de tocar un bajo de mástil largo con sus manos pequeñas le hicieran alternarlo por otros hasta que a mediados de los setenta se decantó por otros de mástil más corto con trastes con los que buscó otro tipo de sonido.


Y fue en ese momento cuando llegó Miss You, primer single del considerado uno de los últimos grandes álbumes stonianos, Some Girls de 1978. De aquella Mick Jagger estaba absolutamente inmerso en la cultura de la música disco, ya saben, mucho Studio 54 y todo eso, y siendo como ha sido siempre el más abierto del grupo a absorber nuevas influencias, se le ocurrió que los Stones debían hacer una canción disco, habiendo ya coqueteado con el funk en el álbum anterior, Black and Blue (1976). Tomaron como punto de partida una improvisación entre él y Billy Preston durante los ensayos para los conciertos en la sala Mocambo de Toronto posteriores a este disco. 


Jagger sugirió a Charlie Watts que se preparara para el ritmo disco a base de visitas a discotecas y estudio de álbumes de esta música. Wyman desarrolló la poderosa línea de bajo según sugerencias de Preston, y el tema se completó con potentes solos de saxo y armónica (Mel Collins y Sugar Blue), y meros fraseos guitarreros de Wood y Richards (que odió en principio la canción, uno de los motivos de fricción en el momento más crítico de la existencia de la banda, aunque luego admitió su éxito y que no les había quedado mal). La letra resulta menos misógina de lo habitual en los Stones, con el protagonista sufriendo por sus devaneos amorosos y casi culpándose por ellos… (la canción se compuso en el momento cumbre de la crisis del matrimonio de Bianca y Mick Jagger, cuando este empezaba su relación con la modelo Jerry Hall).


De todo esto se desprende que los que dominan la canción son Jagger, con una voz que va de tonos bajos muy blues al recitado y al falsete con absoluto brillante desparpajo (sin caer en la casi parodia del posterior Emotional Rescue), y, por supuesto, Watts y Wyman. Aquel golpea las cajas de su batería con la cadencia consistente típica de la música disco, lejos de la síncopa habitual del rock, y sobre ese ritmo, olvidándose esta vez de la guitarra de Richards, Wyman elabora una línea de bajo inhabitual en él: melódica, virtuosa, protagonista absoluta, para nada repetitiva, moviéndose ágilmente por el mástil. Un vistazo a la base rítmica aislada o a otros bajistas reproduciendo la línea nos deja constancia del talento tremendo de Bill como instrumentista.


En homenaje, pues, a un músico con demasiada frecuencia minusvalorado, y por su 90 cumpleaños, traemos esta canción a este foro. Despedimos el texto con una versión en directo esplendorosa, procedente de la gira de Tattoo You en 1981 (la que llegaría a Madrid al año siguiente en plenos fastos del Mundial de fútbol). La filmación del concierto, dirigida por el cineasta Hal Ashby (director, entre otras, de Bienvenido Mr. Chance, Esta tierra es mi tierra y El regreso), fue estrenada en 2014 bajo el título From the Vault - Hampton Coliseum: Live in 1981. Ashby hizo además la película oficial de la gira (pero con material de otros conciertos) Let’s Spend the Night Together (1982). 


La  versión de Hampton que ofrezco destaca por su longitud, que permite el virtuosismo de todo el grupo (incluyendo a Ernie Watts asumiendo el solo de saxo), y porque es de los pocos casos en los que la cámara se detiene en Wyman y podemos apreciar su maestría tocando. No podía ser menos. A pesar de su deseo de anonimato, a pesar de su hieratismo escénico, en esta canción es el protagonista musical absoluto y merece que conste su presencia. 



Fuentes de los datos: 

 

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