Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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miércoles, 4 de noviembre de 2026

Jesús de Miguel 1996-2026

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La desgraciada muerte de Jesús de Miguel ha desatado el fariseismo futbolero de mucha gente. No seré yo quien justifique la salida desmesurada del portero Jesús Owono, la imagen es lo suficientemente escalofriante como para no ser consciente de ella y quedar aterrorizado...


... pero también es cierto, y triste, que haya tenido que fallecer un futbolista para que de repente lo que antes se consideraba un "lance del juego", la asunción como algo normal de que muchos porteros salen a despejar con la pierna por delante con la intención de protegerse e intimidar... ahora es considerado algo reprobable.

Que lo es. Pero no solo ahora con el caso de de Miguel. Siempre lo ha sido. La diferencia es que en otros casos similares no se llegó a la situación irreversible a la que hemos llegado ahora. Y que cuando otros porteros hicieron algo similar a lo que ha hecho Jesús Owono, la cosa se solventó como infracción menor, e incluso algún caso hubo en el que el portero ni siquiera fue sancionado. Porque el jugador era más mediático y tenía un cordón de protección de sus aficionados y su prensa a su alrededor, porque el jugador agredido no falleció o no sufrió consecuencias irreparables.

Y este fariseismo ha sido un sembrado para las actitudes racistas y xenófobas más reprobables. Que no digo que el dolor y la rabia no pueda llevarnos a reacciones desmesuradas de odio e insultos al agresor... somos humanos, carambas. Pero cuando ese odio por la agresión se convierte en odio racista, entramos en otro campo muy peligroso. Si el jugador fuera blanco o nacido en España, posiblemente se le estaría diciendo de todo por la agresión, pero no habría referencia alguna a su etnia o a su procedencia.

Y no hablemos de los linchamientos de inocentes... el jugador Michael Owono ha tenido que publicar un comunicado denunciando los ataques racistas que está recibiendo de gente que, por su apellido, le confunde con el portero implicado en la acción.

Que la tierra sea leve a Jesús de Miguel, con todo mi apoyo a su familia, amistades, compañeros y allegados... y aunque sea flaco consuelo para todos ellos, esperemos que al menos a partir de ahora lo que solo era considerado un "lance del juego" sea considerado como lo que en realidad es: una práctica de trabajo peligrosa. Sin importar quién o quienes estén implicados en ella. Que su muerte sirva, al menos, para eso.

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