Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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miércoles, 13 de agosto de 2025

Una peli al día (2025-08-12): EL ÚLTIMO METRO (François Truffaut, 1980) 8/10

A finales de los años setenta, François Truffaut necesitaba por un lado una película de la que sentirse orgulloso y que al mismo tiempo tuviera éxito. Sus últimos films no habían tenido demasiada resonancia y de alguno de ellos no había quedado muy contento. Con "El último metro" (𝘓𝘦 𝘥𝘦𝘳𝘯𝘪𝘦𝘳 𝘮𝘦𝘵𝘳𝘰, François Truffaut, 1980) retomó el buen camino en ambas facetas.



El director francés combinó aquí dos deseos, el de hacer una película sobre la ocupación nazi de París, que había vivido como adolescente, y el de hacer una sobre el mundo del teatro, con la intención de acabar haciendo una trilogía sobre las artes escénicas, que habría empezado con "La noche americana", sobre el cine, seguiría con esta y terminaría con otra sobre el music-hall... aunque esta última se quedaría solo en la intención.



Si en "La noche americana" la visión de Truffaut se centraba en la nostalgia por una forma de contar historias en cine que llegaba a su fin, en "El último metro" lo que le acabó interesando más que la creación teatral en sí (aunque esta sea obviamente tratada en el film) fue la idea del teatro como escapismo y protección, como una forma de ayudar a afrontar la realidad ofreciendo cobijo contra la adversidad.



Truffaut elige no hacer una crítica del nazismo, aunque su solo reflejo ya sea una crítica en sí... junto a la también guionista Suzanne Schiffman prefiere mostrar como durante un tiempo los parisinos, más que luchar contra la ocupación, se emplearon primordialmente en sobrevivir a ella, lo cual quizá sea tan importante, o incluso más, que la lucha. Y esto incluyó al mundo del teatro, que persistió en seguir con su actividad a pesar de las circunstancias... y también justo por esas circunstancias.




En este contraste entre el Paris ocupado y los cómicos pretendiendo sacar adelante su obra, el director se mueve como pez en el agua siendo capaz además de seguir introduciendo sus obsesiones y temáticas: el amor a tres bandas, el amor reprimido, el delicado margen entre la realidad que se nos ofrece y la realidad oculta, la búsqueda de identidad, el amor por la literatura, el acertado uso de la luz natural, el ritmo pausado pero fluido... 



Se ha criticado a esta película por no poner énfasis en las atrocidades nazis o al menos en la oposición de los parisinos a las mismas... ya he dicho que no era una prioridad para Truffaut. Pero eso no quiere decir que no exista denuncia. Como he dicho, una de las principales características del director es cómo se nos presenta la realidad, y por ello es más amigo de mostrar que de hacer proclamas; así, tenemos a la portera del teatro que obliga a su hijo pequeño a lavarse el pelo porque un soldado nazi le ha palmeado la cabeza; tenemos al crítico colaboracionista que, a pesar de apreciar la obra representada, la denuncia por ser "demasiado judía"; el dueño y director judio del teatro que todos suponen exiliado pero que se oculta en los sótanos del mismo; y, para mí, una de las escenas más sobrecogedoras, la visita de la actriz y directora efectiva del teatro a la comandancia nazi buscando apoyo para seguir las representaciones, en la que un militar le confiesa su admiración mediante un apretón de manos que progresivamente se va haciendo más obsesivo, opresivo y difícil de romper ante la horrorizada mirada de la mujer... una escena que dice mucho más sobre lo que supuso la ocupación nazi que alguna secuencia más obvia.



Al final, como digo, dicha ocupación queda como telón de fondo para el tema principal del film, el teatro como parte esencial de la vida de unos parisinos que como parte de la supervivencia que buscan necesitan el escapismo que se les ofrece desde el escenario. El resto (la ocupación, la Resistencia, las relaciones entre los personajes, los niveles de realidad) son accesorios que ayudan a la puesta en escena y la caracterización, logrando de parte del espectador su empatía con la historia y caracteres.



Como he dicho, y es habitual en él, Truffaut dirige con calma, dando a tiempo a que nos impregnemos de situaciones y personajes, y el reparto contribuye definitivamente a ello. Catherine Deneuve, en un papel escrito ex-profeso para ella, está extraordinaria, como lo está el actor que interpreta al protagonista de la obra teatral, o Heinz Bennent como el oculto director, o Jean-Louis Richard como el crítico colaboracionista...




Hay parte de la crítica que injustamente minusvalora la peli, no sé si porque no responde a lo que ellos querían de un film sobre la ocupación, o porque las constantes truffautianas, aunque presentes, están solo esbozadas, o por su éxito comercial (y también de premios, habiendo arrasado en los Cesar). Por mi parte, aunque no esté entre mi top de este director que tanto admiro, sí que la considero un muy buen film. 8/10 

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