Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
Otro aniversario de relumbrón por el que hemos pasado esta semana es el 75 cumpleaños de la gran Chrissie Hynde, cuyos Pretenders han sido parte esencial de mi vida musical durante muchísimo tiempo.
Celebro el cumple con una de sus mejores canciones, entre las más feroces, comprometidas y personales, una auténtica declaración de principios pasando página, Middle of the Road con el que abría el tercer álbum del grupo, Learning to Crawl.
Tras su esplendoroso debut, tanto a nivel crítico como de público, de su primer álbum, Pretenders (1980), confirmado en el siguiente, Pretenders II (1981), Hynde se estaba viendo en medio de una fama que no sabía como tratar, la crisis, estando además embarazada, de su relación romántica con Ray Davies, y problemas internos en el grupo a causa de las drogadicciones del bajista Pete Farndon y el guitarrista James Honeyman-Scott. En tal encrucijada, Chrissie empezó a escribir el tema Back on the Chain Gang a modo de exorcismo, centrándose en su relación con el líder de The Kinks. En estas, a mediados de junio de 1982 se produjo la expulsión del grupo de Pete Farndon por no cumplir con sus deberes en el grupo y dos días después fallecía Honeyman-Scott por una sobredosis.
En medio de este torbellino emocional, Hynde terminó Back on the Chain Gang no solo como un relato de su relación con Davies, sino también como un tributo a su compañero fallecido. La canción, con Pretenders en una formación provisional que incluía a Billy Bremmer (del grupo Rockpile) como guitarra solista y Tony Butler (de la banda escocesa Big Country) como bajista, se publicó en septiembre de 1982.
Para completar el panorama desolador, a comienzos de 1983 Davies y Hynde rompían su relación poco después del nacimiento de su hija. Y, aunque ya no formaba parte del grupo, la muerte de Pete Farndon por sobredosis en abril de ese año contribuyó a complicar su estado emocional y ahondar un sentimiento de culpa. Estaba claro que, si la cantante quería seguir adelante su carrera, debía afrontar claramente su situación y dar un giro a su trayectoria. Y a fe que lo hizo.
Para empezar, reformuló la banda con el guitarrista Robbie McIntosh y el bajista Malcolm Foster. Sin pretender evitar, más bien todo lo contrario, la idea de que el grupo continuaba en parte como tributo a los compañeros fallecidos, Hynde cambió el estilo del mismo, tanto por necesidad como por la imposibilidad de recrear lo que sobre todo el guitarrista original había aportado al sonido inicial de la banda. Así que su música se volvió más directa y menos sutil, los limpios acordes y arpegios tan propios de la new wave que Honeyman-Scott había convertido en pieza clave del sonido del grupo en sus inicios se convirtieron con la presencia de McIntosh en puro rock, y la batería del otro superviviente de la banda, Martin Chambers, se adaptó a este giro tan bien como la había hecho al estilo original.
La prueba palpable está en Middle of the Road, single publicado en noviembre de 1983 como anticipo del álbum Learning to Crawl, que saldría a comienzos del año siguiente. La canción es una adrenalínica descarga de power pop pero con toda la fuerza del rock. Chambers introduce el tema de forma arrolladoramente contundente, y da una indispensable base rítmica al resto de la canción; la voz desafiante de Chrissie y su guitarra rítmica desbrozan la melodía, especialmente en las estrofas principales, con una sucesión de acordes muy a lo blues en bucle (según la propia cantante, influenciada por la canción Empty Heart de los Stones), y como guinda en el pastel, se refuerza el tono bluesy con unos extraordinarios solos de guitarra por McIntosh y de armónica por Hynde...
Y luego está la letra, claro. Como dije al principio, es toda una declaración de principios por parte de Chrissie. Aquí está la cantante anunciando que está dispuesta a volver al mundo real con toda su fuerza y ganas, que se pone en medio de la calle dispuesta a enfrentarse a todo aquello que se le ponga por delante... siempre que la dejen a su aire, claro está.
El mundo real
intenta encontrarme.
Bueno, pues aquí estoy en medio de la vida
dejando mis penas atrás.
Y tengo una sonrisa
para todo el mundo
siempre que dejes en paz mi pasado
o no me amargues la vida.
(...)
No puedo ir del coche a la acera
sin un gilipollas encima.
¡Déjame en paz, tío!
¿No ves que voy a casa? Estoy agotada.
No soy la tía enrollada que solía ser.
¡Tengo una cría y tengo treinta y tres años, joder!
Para terminar, he aquí la espléndida versión que Pretenders hizo del tema en el Live Aid.
Feliz cumple, Chrissie.
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