Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
Hace sesenta años, The Doors entraron en el estudio para grabar Break on Through (To the Other Side) como parte de su primer álbum. A pesar de que cuando fue publicada el uno de enero de 1967, como primer single adelanto tres días antes del lanzamiento del LP no gozó de excesivo éxito (tal honor le correspondería a su segundo single, Light My Fire, que llegaría al número uno), el paso del tiempo ha hecho justicia a la canción y la ha convertido en una de las mejores y más emblemáticas del grupo.
Jim Morrison y Ray Manzarek se habían conocido más o menos un año antes, cuando se encontraron en la playa de Santa Monica en California y se reconocieron por haber coincidido antes en la Escuela de Teatro, Cine y Televisión de la universidad. Tras varias conversaciones en las que hablaron de sus gustos musicales y Morrison le dijo que llevaba tiempo componiendo, Manzarek le invitó a formar parte de un grupo que tenía con sus hermanos, donde tocaba los teclados. La formación del grupo iría cambiando, y con la incorporación de John Densmore a la batería y Robby Krieger a la guitarra, el grupo ya tenía su forma definitiva a finales de 1965.
Tomando su nombre de un libro de Aldous Huxley, The Doors empezarían a actuar como residentes en clubs de la zona, como el London Fog y el famoso Whisky a Go Go. En esas actuaciones irían refinando su sonido y puesta en escena, probando canciones que iban componiendo y que usarían luego en sus discos. Habiendo decidido que la incorporación de un bajista les haría sonar a otros grupos, como los Stones o los Animals, Manzarek optó por usar un piano bajo Rhodes para tocar las lineas de bajo, colocándolo sobre el otro teclado principal y empleando la mano izquierda; así conseguiría uno de los elementos esenciales de su sonido.
En septiembre de 1965, antes de la incorporación de Krieger, ya habían grabado una demo que les llevaría a firmar un breve contrato de seis meses con Columbia que al final no llegaría a ninguna parte por falta de interés en asignarles un productor para empezar a grabar. Así que su primera experiencia clave en los estudios les llegó después que ejecutivos de la disquera Elektra, incluido el prestigioso productor Paul Rothchild (que ya había producido importantes discos de la Paul Butterfield Blues Band y más tarde produciría el disco Pearl de Janis Joplin), les descubrieron en la sala Whisky a Go Go y les ofrecieron el que sería el contrato definitivo.
Rothchild les llevaría al famoso estudio de Los Angeles Sunset Sound, donde las sesiones serían dirigidas por el ingeniero de sonido Bruce Botnick, y el 29 de agosto de 1966 The Doors grabarían sus primeros temas, Moonlight Drive e Indian Summer. Rothchild pretendía que el sonido fuera lo más orgánico, natural y original posible, cercano al de sus actuaciones en vivo, algo a lo que ya ayudaban el uso de los teclados por Manzarek y la potente y teatral voz de Morrison. Sin embargo, el productor fue más lejos y prohibió a Krieger el uso del pedal wah-wah que tan de moda estaba por aquel entonces entre los músicos de rock, para evitar toda sofisticación que restase naturalidad.
Sin embargo, por el motivo que sea, no quedó satisfecho con las dos canciones grabadas, que fueron rechazadas (aunque se usarían regrabadas en discos posteriores), y decidió enviar al grupo de vuelta al local de ensayo para que trabajaran más su repertorio. Volvieron dos semanas después con la suficiente experiencia para que las once canciones que integran el álbum fueran grabadas de una sentada, sin apenas remezclas, en solo diez días. El uso de una sencilla grabadora de cuatro pistas, con una para batería y piano bajo, otra para la guitarra, otra para órgano y la cuarta para la voz, contribuyó a esa cualidad orgánica y casi de música en directo buscada.
La primera canción grabada para el álbum, tras el hiato impuesto por el productor, fue, el doce de septiembre de 1966, Break on Through. Tres horas bastaron para captar toda la fuerza e intensidad del tema, acreditado a los cuatro miembros del grupo (aunque la letra es puramente Morrison) e influenciado en el uso de la guitarra por la versión de Shake Your Moneymaker hecha por la Paul Butterfield Blues Band y en la línea de bajo por What'd I Say de Ray Charles. Con un fondo de ritmo de bossa nova, Manzarek da forma a la canción con los dos teclados usados, uno como bajo y otro como rítmico, Krieger la arropa con sus riffs y Morrison la canta en una voz que empieza como un susurro y va escalando el crescendo de la melodía hasta llegar a gritos desesperados que animan al oyente a romper con la rutina y las convenciones y alcanzar "el otro lado", un supuesto estado de libertad y conocimiento.
Sabes que el día destruye la noche
y que la noche divide el día.
Intenté escapar, intenté esconderme.
Irrumpe en el otro lado.
Perseguimos placeres por aquí,
buscamos nuestros tesoros por allá.
Pero ¿puedes recordar ese momento en que lloramos?
Irrumpe en el otro lado.
Es curioso que no haya versiones realmente interesantes por parte de otros artistas, si exceptuamos la del grupo Stone Temple Pilots en el album tributo de 2000 Stoned Immaculate: The Music of the Doors, en el que además fueron acompañados por Krieger y Manzarek. De hecho, el mismo año Scott Weiland, el cantante del grupo, interpretó más que correctamente el tema con los Doors supervivientes en un especial de la cadena VH1. Blondie haría una buena versión también para empezar los conciertos de su gira de retorno en 1997, aunque lamentablemente solo se pueda escuchar en grabaciones pirata. Claro que si nos ponemos a escoger una versión que se acerca mucho a la original, es la del cantante de Pearl Jam, Eddie Vedder, también con Manzarek, Krieger y Densmore, durante la ceremonia de inducción de The Doors en el Hall of Fame del rock en 1993, considerada una de las mejores versiones por otros artistas por el talento vocal de Vedder, que combina la fuerza original de Morrison con la forma de cantar típica del rock de los noventa. Finalmente, hay que dar su mérito a Val Kilmer cantando el tema en la película de Oliver Stone.
Como ya he dicho, la canción no caló en el público en principio, aunque ha llegado a ser el clásico del rock que merece ser. A ello ha contribuido la leyenda de la canción y sus problemas con la censura (la última palabra del "She gets high" que grita Morrison fue eliminada de la versión de estudio, aunque el cantante sí la mantuviera en directo). Sin embargo, su legado definitivo está en el clip promocional que se hizo al poco de publicarse la canción, algo en lo que The Doors fueron unos de los pioneros, o el de la primera actuación televisiva del grupo, donde interpretaron la canción en playback, o, sobre todo, la extraordinaria versión del concierto en la Isla de Wight en 1970, que es la que escojo para cerrar este texto. Nos vemos al otro lado de las puertas de la percepción...
No hay comentarios:
Publicar un comentario