Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
Ain't Misbehavin' es considerada por el propio Louis Armstrong como la canción que definitivamente supuso su salto a la popularidad, y terminó siendo una de sus canciones emblema. Fue compuesta a comienzos de 1929, con música de otro de los grandes del jazz, Fats Waller (se acredita al arreglista Harry Brooks como coautor, pero hay controversia a este respecto) y letra de Andy Razaf, y se ha convertido asimismo en uno de los standards del género más apreciados, habiendo dado además el salto a otros estilos.
Waller y Razaf compusieron la canción para un vodevil estrenado en Harlem, "Connie's Hot Chocolates", que poco después daría el salto a Broadway. La leyenda dice que Waller escribió la música en un piano de juguete mientras estaba en prisión por no pagar la pensión tras el divorcio de su primera esposa. Teniendo en cuenta que la letra de Razaf habla de alguien que promete ser fiel a su pareja y "no portarse mal", no cabe duda de que es una atractiva leyenda por su ironía... pero es falsa, por mucho que Waller la explotara. Es cierto que el pianista estuvo en prisión por ese motivo, pero el tema fue compuesto tiempo después específicamente para el vodevil arriba mencionado.
Nadie con quien hablar,
completamente solo.
Nadie con quien salir,
pero soy feliz sin otros rollos.
No voy a portarme mal,
guardo mi amor para ti.
Sé a ciencia cierta
a quién amo.
Se acabó el andar de ligue,
eres tú en quien estoy pensando.
No voy a portarme mal,
guardo mi amor para ti.
Lo que sí parece absolutamente cierto y con más motivo para ser un hecho legendario es que cuando el musical llegó a Broadway el 20 de junio de 1929, Louis Armstrong formaba parte de la orquesta, y en el libreto estaba previsto que en el entreacto el trompetista interpretara el solo de trompeta de Ain't Misbehavin' a modo de reprise de la canción. Pero su interpretación fue tan buena y tan unánimemente elogiada que hubo un pequeño cambio en la puesta en escena, y se hizo que Armstrong saliera del foso y subiera al escenario a interpretarlo.
El éxito de la canción fue inmenso. Se contabilizan hasta más de veinte versiones grabadas de la misma ese año de 1929, de las cuales seis de ellas tuvieron gran éxito en las listas. Entre estas me permito destacar, por supuesto, la de Louis Armstrong, la orquesta de Leo Reisman (la de más éxito al llegar al número dos), la instrumental del propio Fats Waller, y la de Ruth Etting, que tiene el interés de ser la primera cantada por una mujer y de incluir una introducción no presente en versiones anteriores.
Sin embargo, la canción pasó casi al olvido con la misma celeridad que había alcanzado el éxito. Quizás la razón principal era que el estilo de la canción, stride piano (machacón, cercano al swing, con la mano izquierda alternando notas altas y bajas) dejó de ser interesante para los músicos de jazz, que derivaron a otras manifestaciones del género. Lo cual no quita que a lo largo de los años hubiera versiones de la canción adaptadas a esas nuevas manifestaciones, a cargo de luminarias como Django Reinhardt y Stéphane Grappelli, con el protagonismo de guitarra y violín, (1937), Jelly Roll Morton (1938), que aportó un final haciendo scat, la de Fats Waller para la película "Tiempo de tormenta" (1943) por fin cantando su propia canción, la elegante versión de Art Tatum (1944), Dizzy Gillespie (1952), Sarah Vaughan (1950), con Miles Davis tocando la trompeta, Billie Holiday (1955) y Ella Fitzgerald y Count Basie (1963).
Y naturalmente no podemos olvidar las versiones que fue haciendo del tema a lo largo de su carrera Louis Armstrong, que lograron mantener la memoria de la canción viva. La más celebrada es posiblemente la de estudio incluida en su álbum de 1955 Satch Plays Fats, que es la que escojo para ilustrar este texto. Por poner una entre las muchas versiones que hizo en directo, me quedo con la del Town Hall de Nueva York, en 1947.
Aunque lo que definitivamente ha recuperado la canción para el gran público es el inmenso éxito crítico y de público del musical de 1978 "Ain't Misbehavin'", un tributo a la música de Fats Waller, con arreglos del experimentado músico de Broadway Luther Henderson, y que ganó el premio Tony al mejor musical.
Ain't Misbehavin' ha saltado las fronteras del jazz, y hay versiones en muy diferentes estilos. Tendríamos las de crooners como Bing Crosby (1956), Nat King Cole (1957) o Tony Bennett (1964), las versiones proto-soul de Sam Cooke (1958) o la instrumental entre el blues y el gospel de Ray Charles (1961), la sorprendente versión country de Hank Williams Jr. (1986) o las de Rod Stewart para su serie The Great American Songbook (2010) o la muy reciente con la orquesta de Jools Holland (2024), tan diferentes ambas de estilo...
Ain't Misbehavin' es, en suma, uno de los grandes temas de la historia de la música popular. Despido este texto, como dije, con la grandiosa versión de Satch de 1955. Lamentablemente, no he encontrado filmaciones suyas cantando la canción, así que nos conformaremos con mero audio esta vez. Pero para nada es poco. Para nada.
Fuente de los datos: Gioia, Ted: El canon del jazz. Los 250 temas imprescindibles, Turner Publicaciones, Madrid 2021 (originalmente publicado como The Jazz Standards. A Guide to the Repertoire, Oxford University Press, 2012); páginas web JazzTimes, diario New York Times, diario The New Yorker, The Syncopated Times, Masterworks Broadway, The Wonderful World of Louis Armstrong, JazzStandards, AllAboutJazz, Thoughts about jazz, Allmusic y las entradas correspondientes de Wikipedia.
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