Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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domingo, 5 de abril de 2026

Una peli al día (2026-04-04): LOS VIAJEROS DEL TIEMPO (I.B. Melchior) 5/10

 “Los viajeros del tiempo” (The Time Travelers, I.B. Melchior, 1964) es una muestra palpable de lo mejor y lo peor que podía ofrecer la ciencia-ficción de serie B en los años sesenta. Por un lado está un argumento interesante que da pie a reflexiones filosóficas y que intenta burlar como buenamente puede las limitaciones presupuestarias, y por otro una realización bastante pedestre con interpretaciones acartonadas y un desarrollo del guion a ratos moroso y cansino… 

Con todo, no se le puede negar encanto de eso que se llamaba “camp” a esta película que combina ideas de El tiempo en sus manos o Cuando los mundos chocan, mezcla géneros (ciencia-ficción, terror, comedia) sin rubor, se atreve a experimentar con bucles temporales y rupturas de la cuarta pared y, reforzando ese efecto “camp”, muestra una fotografía en el añejo Pathécolor inventado por el pionero español Segundo de Chomón, y que supuso la segunda película del prestigioso cinematógrafo Vilmos Zsigmond, que más tarde maravillaría con sus trabajos en “Encuentros en la Tercera Fase” o “El cazador”, entre muchas otras.


En el presente, tres científicos (interpretados por Preston Foster, Philip Carey y Merry Anders) están  experimentando con una máquina que les permite observar diferentes eras temporales. Cuando un técnico (Steve Franken) de la central eléctrica que les abastece llega para decirles que en breve su experimento va a ser cancelado, fuerzan la prueba y la pantalla de la máquina se convierte en un portal temporal que les muestra un planeta Tierra  de un siglo después, estéril y desolado. Uno a uno cruzan el portal, que de repente se cierra, dejándoles abandonados en el futuro. Entonces entran en contacto con unos humanos que dicen ser los únicos supervivientes de una guerra nuclear que ha devastado el planeta, que en breve ya no podrá alojar la vida humana. Por ello han construido un cohete que ha de llevarles a otro planeta que apto para ella. Sin embargo, se encuentran con la oposición de una población de mutantes que amenazan su huida. Mientras los humanos del futuro se preparan para abandonar la Tierra, los cuatro humanos del pasado intentan reconstruir el portal temporal para volver a su tiempo e intentar advertir a la humanidad del peligro que se le viene encima…

Esta fue la segunda y última película dirigida y guionizada por el escritor I.B. Melchior, que tuvo que limitarse a hacer serie B porque no consiguió los presupuestos adecuados para las historias planteadas… Y, por lo menos en este caso, es una pena, porque con un mejor diseño de producción este film podría haber sido mucho más interesante. La idea no es original ni mucho menos, y la influencia de H.G. Wells y otras películas de ciencia-ficción es evidente, pero ello no quita que la trama era lo suficientemente atrayente para haber sido hecha de otra manera… 


Así, Melchior trabaja con escenarios y decorados futuristas que intentan ocultar sus limitaciones, y trucos visuales que intentan emular efectos especiales de más relumbrón… y la historia funciona. Otra cosa es que en su mezcla de géneros e ideas la película se alargue a veces innecesariamente (las escenas de fabricación de androides son tremendamente extensas y cansinas, por ejemplo), y el humor representado por el técnico Danny sea a veces demasiado burdo y a destiempo… aunque ello nos permita ver al actor Steve Franken, que cuatro años después interpretaría al inolvidable camarero borracho de “El guateque” de Blake Edwards… 

Quitando la de Franken, o la de John Hoyt como líder de los humanos del futuro, las interpretaciones del resto del reparto son bastante torpes y acartonadas, y nunca consiguen que nos preocupemos por los personajes, la verdad, y la banda sonora resulta demasiado intrusiva. Pero la historia, en su mezcla de elementos originales e ideas tomadas de otras fuentes, va saliendo adelante, y llega a una sorprendente resolución que da mucho qué pensar.


Película curiosa, pues, que hay que ver como una reliquia de la serie B fantacientífica, y apreciarla como tal. 5/10.


 



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