Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

¿QUÉ PUEDES ENCONTRAR EN LA BOTICA?

martes, 7 de abril de 2026

Una peli al día (2026-04-06): PROYECTO SALVACIÓN (Phil Lord y Christopher Miller, 2026) 7/10

All images in the post © Amazon MGM
Proyecto Salvación” (Project Hail Mary, Phil Lord y Christopher Miller, 2026) es una película diseñada desde el primer hasta el último minuto para gustar. Y aquí habrá quien me diga, con razón, que menuda tontería, todas las películas están hechas para gustar a más o menos gente, vía el sentimentalismo y el drama, o la denuncia, o la risa, o la aventura, o la fantasía. Y tienen razón. Pero hay películas que se ven, más bien se sienten, como productos prefabricados o como una receta gastronómica donde cada ingrediente está estudiado, situado y cocinado en lo que se espera sea su punto perfecto. Son filmes enfocados a un público muy concreto al que hay que agradar. Corresponde a los cineastas hacer el juego de manos que oculte los trucos, y quien no los vea disfrutará de la peli y quien los vea acabará hastiado y empalagado de ella.

Porque ese es otro riesgo de las pelis diseñadas para agradar. Por un lado tendrán su culto de devotos que difícilmente comprenderán que haya gente a la que no les haya gustado (y en estos tiempos de anonimato cibernético, algún fanático habrá que no admita discrepancia alguna)… pero por otro habrá quien vaya al otro extremo y las odie profundamente por ese diseño prefabricado, ignorando las bondades cinematográficas que pueda tener.

Como uno es un original equidistante de cuidado, diré que me lo he pasado bien viendo “Proyecto Salvación”. En general me ha entretenido, aunque la encuentre innecesariamente larga, me ha gustado su guion lineal interrumpido con buen acierto por flashblacks, he apreciado su mezcla de géneros (ciencia-ficción, catástrofes, comedia, película de colegas, drama), como cinéfago he disfrutado de todas las películas que vampiriza, y no son pocas, o de las referencias a la cultura del ocio que la salpican… y si al final le bajaré la nota no será, pues, porque me haya aburrido, que salvo algún momento no ha sido así, sino porque todo está tan prefabricado que resulta predecible.

El profesor de instituto y biólogo molecular Ryland Grace (Ryan Gosling) se despierta de un estado de hibernación para descubrir que es el único superviviente de la tripulación de una nave espacial. En principio  no recuerda cómo ha llegado allí. Poco a poco irá recordando que la nave, Hail Mary, va camino de la estrella Tau Centauri con objeto de estudiar por qué es la única en las cercanías de la Tierra que no está siendo afectada por un fenómeno que está provocando el enfriamiento del Sol y amenazando la vida en la Tierra. El objetivo es encontrar alguna solución que salve al mundo de su destino. En el camino a Tau Centauri, la Hail Mary se encuentra con otra nave también camino de Tau Centauri, procedente de otro planeta que está sufriendo los mismos problemas que la Tierra. Grace y el único superviviente de la tripulación de la otra nave, un alienígena parecido a una araña de piedra al que aquel le da el nombre de Rocky (voz de su marionetista, James Ortiz), lograrán aprender a comunicarse y entablarán una colaboración y amistad que les pueda ayudar a salvar sus respectivos planetas de origen…  


Como he dicho, tenemos los ingredientes de variados géneros: la ciencia-ficción como punto de partida, el cine de catástrofes ecológicas como trasfondo, el drama en lo que se refiere a la situación personal de los personajes, y la comedia teñida de película de colegas en la construcción de la amistad entre los dos protagonistas. Visualmente, piensen en “2001” o “Interstellar” como referencias. Temáticamente, verán cosas de esas dos y otras como “E.T.”, “Enemigo mío”, “Naves misteriosas”, “Alien”, “Contacto”… un batiburrillo de referencias e influencias entre las que destaca, por motivos obvios, la “Marte” que dirigió Ridley Scott, con la que comparte el autor de la novela original, Andy Weir, el guionista, Drew Goddard, y la misma idea del humano abandonado en el espacio que debe usar su ingenio para sobrevivir.


A esta macedonia de elementos Lord y Miller añaden el énfasis en el humor, tan típico de su filmografía. En una película donde solo hay dos personajes principales, y para colmo uno ni siquiera es terrestre, hay que dotarles de la humanidad necesaria para que calen en el espectador… y a fe que lo consiguen. Hay que dar el mérito, sin duda, a la excelente interpretación de un Ryan Gosling que se hace tan digno de cariño como lo pueda ser un osito de peluche, y un alienígena que en principio parece ser la mascota ideal, cariñosa, fiel y valiente, para terminar siendo el colega perfecto: trabajador, ocurrente y chistoso.


Poco a poco la trama fantacientífica pasa a un segundo plano, aunque de vez en cuando resurja la inevitable e incomprensible tecnocháchara que nos recuerde por qué genero nos estamos moviendo básicamente. Pero lo que realmente importa es la relación de amistad entre el humano Grace y el alienígena Rocky, cómo van conociéndose, como se desarrolla su aprendizaje mutuo, y la ternura y humor que destilan sus interacciones. Tierno hasta el empalago…

… si no fuera porque acertadamente la trama va incorporando detalles de la historia previa, flashbacks que explican cómo ha acabado Grace en la nave y que hablan de cómo se ha ido preparando el Proyecto Ave María (ignoro por qué no se ha respetado el título original, más evocador y sutil…  o más bien prefiero ignorarlo porque me temo que me sé la respuesta). Personalmente, encuentro estas escenas no tan fantacientíficas y desde luego no tan azucaradas como un necesario descanso de la sensiblería a la que llega la relación entre Grace y Rocky. Son escenas de una humanidad no tan forzada y de una comedia no tan prefabricada. Las relaciones del biólogo con sus compañeros científicos, astronautas y sobre todo, con la jefa del proyecto Eva Stratt (una excelente Sandra Hüller) me resultan al final bastante más interesantes y no tan predecibles, sensibles sin caer en la sensiblería, y me sorprende además muy favorablemente la vis cómica de la actriz, con un humor seco que ciertamente se agradece.


Así, casi a trancas y barrancas, entre momentos de ternura y humor salpicados de cierta sensiblería no necesariamente deseada, la película va avanzando sin mayor problema hasta su más que predecible desenlace, perfectamente diseñado para que acabemos con una sonrisa. Quizás agridulce, pero sonrisa. Que aparte de todos los géneros que ya he mencionado, resulta que tenemos uno más, una feelgood movie de libro. Lo dicho, hecha para agradar. Y para entretener.

Y básicamente lo consigue, qué diablos. No es ni mucho menos la obra maestra del género que defenderán sus adeptos, no es original ni transgresora y ni falta que le hace. Para que le pusiera una nota mayor que la que le doy, yo le habría recortado escenas en el espacio y bajado el sonido de una música, tanto la original como la de los temas del por y el rock empleados, que resulta demasiado intrusiva. 


Pero todo es parte de ese diseño prefabricado para gustar. Y más allá de lo que pensemos fulano de tal, usted o yo, de que nos haya gustado mucho, bastante o poco, si está consiguiendo que la gente más joven esté yendo al cine y, seamos optimistas, haciendo que se interesen por sus ilustres precedentes cinematográficos,  bienvenida sea. No es ni mucho menos un mal producto para hacerlo, recarambas. Es digna y mayormente entretenida. Con eso me basta. 7/10.


 

No hay comentarios: