Vale, lo confieso. En mi época preadolescente, mis gustos musicales eran un batiburrillo en el que convivían Beatles, Simon & Garfunkel, Serrat... y Camilo Sesto. Me encantaba Camilo Sesto. Me aprendía sus canciones de memoria, las cantaba a voz en grito en los viajes en coche con mis padres, para su horror acústico... La cosa llegó a su apogeo con su versión de "Jesucristo Superstar", que en formato cassette ponía una y otra vez, alternándola con la versión de la peli de Norman Jewison.
Y luego estaba esta canción, una de mis favoritas, con ese ritmillo saltarín tan agradable y esas cosas tan bonitas que decía sobre esa mujer de evocador nombre, Melina... cuando pocos años me enteré de quién era esa Melina, estaba uno ya despertando ideológicamente, y no pude menos que admirar a la actriz y política griega por su valor y lucha antifascista... y admirar aún más a Camilo por dedicarle esta canción en las postrimerías del franquismo.
Pues vale, por los buenos viejos tiempos, por Melina Mercouri y por Camilo, aquí la dejo.
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