Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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sábado, 28 de febrero de 2026

Una peli al día (2026-02-27): LOS DOMINGOS (Alauda Ruíz de Azua, 2025) 5/10

© ver pie de tercera foto

Sé que aquí voy a ir contracorriente al hablar de la supuesta película española del año, pero estoy casi completamente seguro de que si “Los domingos” (Alauda Ruíz de Azúa, 2025) no tuviera la temática que tiene sería considerada una película no necesariamente mala, pero sí del montón. Digna, y en general bien interpretada, pero con una dirección rutinaria sin ningún riesgo, que se limita a hacer lo mínimo para que la historia fluya y sea accesible, lo cual no es criticable, faltaría más, pero tampoco merecedor de elogios a la creatividad precisamente,  y, lo peor, con un guion muy manipulador y lleno de trampas.

 En principio, no se le puede negar atrevimiento por plantear el tema de la vocación religiosa en una adolescente en los tiempos descreídos que corren, y cómo impacta en su familia, y en ese punto de partida está una de las virtudes del film. El problema es que alardea de mantener una equidistancia que permita al espectador tomar sus propias decisiones… y salvo en momentos muy concretos que mencionaré por ahí abajo, no lo consigue. Es más, me temo que no pretende conseguirlo.

© ver pie de tercera foto


Tras unos ejercicios espirituales, la adolescente (17 años) Ainara (Blanca Soroa) se interesa por el convento de clausura dirigido por la madre priora Isabel (Nagore Aranburu). Ante el pasmo de su familia, en especial de su padre Iñaki (Miguel Garcés) y su abuela María Dolores (Mabel Rivera), y la oposición de su tía Maite (Patricia López Arnaiz), Ainara va involucrándose más con las monjas hasta el punto de que dice estar recibiendo la llamada de Dios para ingresar en el convento. A partir de ahí, se sucederán conversaciones con la familia, visitas de Iñaki y Maite al colegio y al convento, y la relación de Ainara con sus compañeros de clase… hasta que llegue el momento en que tenga que tomar la decisión definitiva.


 Como digo, el punto de partida no deja de ser interesante, y su desarrollo habría sido muy edificante si hubiera profundizado en el conflicto interno de la chica y en el conflicto externo con su familia. El primero de ambos conflictos sí se trata con buen tino, y ello, sumado a la buena interpretación de Blanca Soroa, hace que esté interesado… no estoy de acuerdo con su decisión, no creo en sus motivaciones y por tanto no la entiendo… pero quiero entenderla. Cuando la peli se centra en el personaje de Ainara es cuando mejor funciona….

© Buenapinta Media, Colosé Producciones, Sayaka Producciones, Encanta Films, Think Studio, AIE Los Desencuentros Película.

 … pero es un espejismo, porque en la mayor parte del metraje el tramposo guion se centra en la familia. Tramposo porque en su fingida, o fallida, equidistancia, aparentemente trata el conflicto externo… pero con la excepción del personaje de la abuela, el único tratado de forma sensata y emotiva, ese conflicto se reduce a tópicos tan exagerados que hubo momentos que se me olvidó que estaba ante un drama y sonreí como si fuera una comedia. Los personajes de Iñaki, el padre, y Maite, la tía, que se supone que deberían aportar por un lado la comprensión ante lo que está pasando la hija, y por otro lado la racionalidad laica y atea, son excesivos hasta el punto de la caricatura. Iñaki es grotescamente pusilánime, y Maite se convierte en una fanática gritona y manipuladora, rastrera y vengativa, a nivel de villana de película de serie B. Y ahí está el momento en el que me vi en una comedia, porque pensé, y deseé, que Ainara entrara en el convento solo para huir de su familia… con excepción, como digo, de la abuela Dolores, que dentro de ese grupo tiene las mejores escenas y la actitud más racional y lógica.

© ver pie de tercera foto
 Aquí se sustenta mi idea de que la pretendida equidistancia es una falacia. Porque si pretendes poner a una misma altura las tres ideas, la de la vocación religiosa de la chica, la del padre en shock que solo quiere lo mejor para su hija, y la de la familiar atea que no entiende a la joven y que pretende razonar con ella para que piense y disfrute de la vida antes de tomar una decisión… pues las presentas con igual realismo y naturalidad. Pero resulta que solo la vocación religiosa es presentada de tal manera. Y no veo mal que así se haga, ya he dicho que para mí es lo mejor del film, pero si quieren que tome mi propia decisión al respecto, pido que las otras posturas se traten igual. Y no ocurre así. El taimado guion manipula para sentir antipatía por las personas que más sufren y menos entienden la situación, el padre y la tía atea, y se acabe mirando con más empatía el conflicto espiritual y familiar en el que vive la adolescente. Para colmo, cuando estamos en una situación en la que no nos queda más que admitir el derecho de la joven a tomar sus decisiones, se presenta a las monjas del convento, en especial la ladina priora (en un excelente trabajo de Nagore Aranburu) casi como una secta tan fanática
© ver pie de tercera foto
como, en el extremo opuesto, lo es la tía de la chica… pero por supuesto, no tan rabiosamente histérica como esta última. Aún hay clases, faltaría más.

 En resumen, técnicamente una peli correcta, sin más, con algunos, muy contados, momentos de cine digno y unas cuantas buenas interpretaciones, destacando por encima de todas la de la joven Blanca Soroa. Pero sintiéndolo mucho, la veo como una oportunidad fallida, perdida, de tratar un tema muy poco habitual en el cine español contemporáneo, por lo tramposo y falso de su pretendido planteamiento equidistante y por el tono caricaturesco que llega a alcanzar. 5/10.

 

 

 


 

 

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