Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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jueves, 26 de febrero de 2026

Una peli al día (2026-02-25): SORDA (Eva Libertad, 2025) 8/10

© Nexus CreaFilms, Distinto Films, A Contracorriente Films

Había dilatado durante casi un año el ver “Sorda” (Eva Libertad, 2025) porque, a pesar de las buenas referencias que iba recibiendo de ella, me temía que me iba a encontrar con un film ñoño sobre personas con discapacidad auditiva enfrentadas a un mundo para el que no están preparadas y mostrando como su valor, simpatía y buen rollo eran más que suficientes para superar las dificultades e integrarse sin mayor problema en dicho mundo. Temía, en resumen, el efecto CODA, la bienintencionada pero en exceso moralista, manipuladora y torpemente realizada peli de hace cuatro años que se acabó llevando premios a tutiplén, incluido el Oscar a Mejor Película (?) el año en que estaban nominadas “Belfast”, “Licorice Pizza”, “El poder del perro” y, sobre todo, la maravilla spielbergiana “West Side Story”. Pero no divaguemos…

 

Decía que tenía mis prejuicios montados sobre “Sorda”, y tras verla debo decir que me ha sorprendido muy favorablemente, porque evita brillantemente la tentación de mitificar a las personas sordas y nos las muestra con sus virtudes pero también con sus imperfecciones, y porque, aunque hay su buena dosis de denuncia, no es para nada moralizante y por ello no solo no manipula al espectador, sino que le da absoluta libertad para que se haga su composición de lugar. O sea que tranquilidad, que no estamos ante el efecto CODA de comedieta de buen rollo, aquí estamos ante un drama con todas las de la ley, donde nadie es perfecto, donde hay conflicto real, una historia irreprochablemente contada, pausada pero con un ritmo sin descanso… pero también con sus problemas, surgidos justamente de su deseo de escapar a los tópicos y de su exceso de ambición temática.

 

Ángela (Miriam Garlo) es una mujer sorda de mediana edad que vive felizmente en una zona rural en compañía de su pareja oyente Héctor (Álvaro Fernández), trabajando como alfarera. Su condición no impide que tenga una fluida relación con sus relaciones oyentes, como sus padres, sus compañeros de trabajo o con Héctor, así como un grupo de amistades también sordas. La situación se complica cuando queda embarazada y tiene una hija, viéndose entonces obligada a afrontar un mundo que no está preparado para ella… o viceversa.

 

© Nexus CreaFilms, Distinto Films, A Contracorriente Films

Así, la historia presenta un conflicto, lo cual ya la pone por encima de otras películas sobre personas con discapacidades. El ambiente pastoral e idílico de la primera parte de la película se viene abajo tras el embarazo y el parto. Los personajes cambian al cambiar la situación; Ángela porque se da cuenta de las dificultades reales que tiene que superar para adaptarse, y ello conlleva que su en principio afable y dulce carácter se agrie y se vuelva egoísta, y los otros, los “oyentes”, igualmente egoístas, que no tienen problema en encajar en un mundo que no les plantea esos problemas, y por ello ni pueden, ni está claro que quieran, entender el cambio operado en la protagonista. Como ya he dicho, otro mérito del film está en que los personajes distan de ser perfectos.

© Nexus CreaFilms, Distinto Films, A Contracorriente Films

 El desarrollo de este conflicto me parece excelente, y está narrado de una manera plenamente convincente, mediante pequeños episodios sutilmente ensamblados, donde las elipsis no son para nada traumáticas argumentalmente hablando, en un período de tiempo de unos dos años más o menos, con una cámara que se mueve firme entre los personajes y nos empapa de sus personalidades. “Sorda” tiene dos partes (o tres si consideramos que la segunda tiene una evidente subdivisión), separadas con la secuencia más potente del film, la del parto, que, además de destacar por su crudeza psicológica, muestra abiertamente la clave sobre la que gira la trama.

© Nexus CreaFilms, Distinto Films, A Contracorriente Films

La película no pretende moralizar, aunque obviamente sí transmite ese mensaje de lo fácil que es la integración de las personas con discapacidades siempre que no se aventuran en ciertas complicaciones, como el tener hijos, que son de lo más normal para las personas sin tales discapacidades. Hay una escena clave de Héctor y Ángela con los padres de esta donde se deja apabullante y tristemente clara tal idea. Otra escena clave sería la escena en la farmacia donde queda manifiesta otro concepto: por su incapacidad para ayudar, es el mundo “oyente” el que no está preparado para convivir con el mundo “sordo”. No al revés.

 

© Nexus CreaFilms, Distinto Films, A Contracorriente Films

El problema que yo veo en este por otro lado más que estimable film es que su amplitud temática no se corresponde del todo con lo que es narrado. La película toma siempre el punto de vista de Ángela, la cámara casi siempre está centrada en ella, cuando no detrás de ella, y sin embargo durante dos tercios del metraje no experimentamos lo que ella experimenta. La vemos relacionarse con los oyentes, y viceversa, vemos el cariño mutuo, vemos los intentos de comunicación mediante el lenguaje de signos o la lectura de labios… Es como si la peli fuera sobre la chica sorda, sí, pero no en su mundo sino en el mundo oyente, con los sonidos de conversaciones, risas, la naturaleza... Quiero pensar que es un efecto buscado, pero aún así me mantuvo perdido durante cierto tiempo del visionado.

 

© Nexus CreaFilms, Distinto Films, A Contracorriente Films

Hasta que avanzada la segunda parte de la peli, una vez nacida la pequeña Ona y con el conflicto manifiestamente en proceso, todos los sonidos desaparecen y por fin se nos pone en el lugar de Ángela. Por fin empezamos a entender su desamparo y soledad. Son las escenas más tristemente hermosas y clarificadoras de toda la película, y las que le dan el sentido definitivo… aunque uno no puede evitar pensar que si este cambio se hubiera producido antes, por ejemplo durante la escena del parto, el efecto dramático habría sido más poderoso y, al menos para mí, el mensaje habría sido menos confuso.

Por lo demás, repito que es un muy digno film, de fácil y satisfactorio visionado, y con una pareja protagonista, Garlo (hermana sorda de la directora Eva Libertad) y Cervantes, que bordan absolutamente sus papeles y se hacen nuestros, tal es la empatía que provocan. Gracias al mensaje que intenta transmitir, y a pesar de alguna dificultad en dejarlo claro, apuntémoslo a esa categoría de películas “necesarias” que deberían ser vistas por cuanta más gente, mejor. Y como cinematográficamente es más que correcto, tenemos un motivo más. 7,5 redondeado a 8/10.

 


 


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