Farmacia de Alonso Luengo, en León. Foto de Jordi Asturies.

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miércoles, 11 de febrero de 2026

Una peli al día (2026-02-10): EN UN LUGAR SOLITARIO (Nicholas Ray, 1950) 9/10

"En un lugar solitario" (𝘐𝘯 𝘢 𝘓𝘰𝘯𝘦𝘭𝘺 𝘗𝘭𝘢𝘤𝘦, Nicholas Ray, 1950) es una de los más desoladores 𝘯𝘰𝘪𝘳 jamás hechos, y transcendiendo géneros, un film soberbio, cerca de la perfección. Su director, de lo más cercano al concepto de "autor" que ha habido en el cine norteamericano, se permite el lujo de pervertir todas las convenciones argumentales de este tipo de historias y nos ofrece una obra magnética y perturbadora, dejándonos con esa contradicción que pocas pelis consiguen, la de conseguir que hayamos disfrutado con una película que nos deja con un tremendo mal sabor de boca.



Producida por la compañía de Humphrey Bogart, la peli al parecer utiliza más que adapta, al introducir cambios significativos en personajes y trama, la novela de igual título de la autora Dorothy B. Hugues para contar la historia de Dixon Steele (Bogart), un guionista de Hollywood venido a menos, que se ve obligado a adaptar un mediocre best-seller y que, para evitarse el trago de leerlo, invita a su casa a una admiradora del mismo, Mildred (Martha Stewart), la chica del guardarropa de su bar favorito, para que le haga un resumen; tras hacerlo, la joven se marcha con la intención de coger un taxi a casa, y aparece estrangulada en la carretera al día siguiente. Un amigo detective de la policía, Brub (Frank Lovejoy) avisa a Steele de que es sospechoso del crimen y le lleva al cuartel a ser interrogado, recibiendo una coartada inesperada de una joven vecina, Laurel (Gloria Grahame), de la que se acabará enamorando y siendo correspondido...



Ya advertimos la complejidad temática de la peli, con una historia típica del cine negro, la de un aparente perdedor enfrentado a una situación que le supera, un whodunnit con la incógnita del asesino, una trama romántica y el transfondo del mundo del cine. Pero en ninguno de estos aspectos se va a ceder a lo convencional.



Para empezar, el protagonista es uno de los personajes más antipáticos y negativos jamás interpretados por Bogart. Se supone que es el eje de la historia, la cual se cuenta con él en el centro, casi a través de su mirada, y que el aparente desaguisado en el que ha caído a su pesar debería despertar nuestras simpatías... pero resulta ser un personaje vulgar y grosero, violento, pendenciero y un ejemplo claro de maltratador. Bogey interpretaría a lo largo de su carrera a personajes positivos con su lado oscuro y vulgar, y a villanos con un carisma que podía hacérnoslos atrayentes, incluso simpáticos... pero aquí no hay nada de eso. No es un perdedor típico del noir porque no hay compasión por él, y acabamos pensando que si lo es, se lo merece.




Este carácter repulsivo nos hace poner en cuestión lo más evidente de la trama criminal. En una película con un narrador omnisciente, en la que se supone que tenemos todos los datos, acabamos dudando de que sea inocente. Todo apunta a un asesino desconocido, o quizás el novio de la víctima, pero la personalidad y actitud de Steele nos remueve la conciencia.



La historia de amor tampoco es convencional. Al principio lo parece, al proponer el enamoramiento apasionado entre Steele y su vecina Laurel casi con unos tonos cursis de mala literatura romántica... pero cuando las dudas que tenemos como espectadores se trasladan a la chica, la trama amorosa se torna muy oscura y con un halo determinista que nos desasosiega. Finalmente, el mundo del cine tal como se nos presenta aquí es un mundo sin glamour, con una mayoría de fracasados en busca de una nueva oportunidad aunque sea haciendo un tipo de filmes que les desagradan.




A pesar de ciertos apuntes de humor en personajes secundarios incidentales, toda la película destila una amargura profunda... y sin embargo no podemos dejar de mirar y estar fascinados por ella. Nicholas Ray nos maneja a su antojo y mantiene atentos a pesar de momentos ciertamente inquietantes... como la desmesurada reacción de Steele con un joven con el que está a punto de tener un accidente en carretera, o con la reconstrucción del asesinato de Mildred que obliga a su amigo Brub y la mujer de este a representar.






Hablaba antes de un narrador omnisciente en el sentido de que disponemos todos los datos... y ello es gracias al juego de miradas que plantea Ray. En un magistral uso del punto de vista, oscilamos entre la historia mostrada a través de los ojos de Steele y observar directamente dichos ojos, que inciden en la idea del personaje como un violento maníaco.



Bogart hace uno de los mejores papeles, si no el mejor, de toda su carrera, un personaje creado para él por tener todos sus manierismos verbales y corporales pero al mismo tiempo apartándose de su línea habitual, y tiene una réplica de postín en una Gloria Grahame que vuelve a bordar su habitual papel de mujer fuerte pero vulnerable, fría, pero apasionada, con una evolución modélica a lo largo de la película. 



Como he dicho, un film desolador que disfrutamos a pesar de la desazón con la que terminamos su visionado, teniendo, como guinda del pastel, un final devastador... y si piensan que vaya spoiler por toda la escuadra les estoy metiendo, ya sabemos qué va a pasar... yo les diría que sí pero no pero puede que quizás. La resolución de la trama, tremendamente controvertida y causa de debate entre cinéfagos, sorprende porque tras llevarnos en una dirección de repente toma un desvío inesperado... que, así lo creo, la hace aún más demoledora. Y hasta aquí puedo leer, como se dice. Véanla, y ya me contarán.



Una película mayúscula, sin lugar a dudas. 9/10


 

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