Buenos días. ¡Vaaaamoooossss!
En marzo de 1968 María del Mar Bonet publica la canción Què volen aquesta gent? y con ella su carrera, y también la música popular en España, dan un paso de gigante.
Atrás quedaban su infancia y adolescencia en Mallorca, su aprendizaje musical junto a su hermano Joan Ramon, su debut en un escenario el 22 de abril de 1964, con casi diecisiete años, poniendo música a una charla literaria de su padre Joan, o su primera actuación en directo al año siguiente, el 26 de junio, participando en el I Certamen de la Canción Mallorquina y Festival de la Nova Cançó Catalana.
A raíz de esta actuación, la familia Bonet entra en contacto con el matrimonio formado por Lluís Serrahima, poeta y letrista, y Remei Margarit, cantautora integrante de la famosa agrupación Els Setze Jutges, a la que ya se había unido Joan Ramon ese mismo año. También fue en esa época cuando los padres de María del Mar empiezan a plantearse que la joven se mude a Barcelona para hacer estudios de Formación Profesional, en la rama de cerámica. Ante las reticencias del padre, Joan, que pensaba que la chica era demasiado joven para vivir sola, Lluís y Remei se ofrecen a alojarla en su casa de Les Corts. Esto no solo significó el comienzo de su amistad con Serrahima, sino también de una importante, como veremos enseguida, relación profesional con el poeta. Y lo que es también significativo, supuso la toma de contacto de la cantante con el mundo musical barcelonés, al conocer en su nueva casa a otros miembros de los Setze Jutges como Quico Pi de la Serra, Guillermina Motta o Joan Manuel Serrat u otras figuras de la Nova Cançó como Raimon.
Así, en 1965 María del Mar Bonet se instala en Barcelona y poco a poco va alternando sus estudios y prácticas de cerámica, y su ayuda a los Serrahima haciendo de canguro de sus hijos, con conciertos en los que interpreta temas tradicionales mallorquines. Tras uno de ellos, el 19 de diciembre de 1966, Els Setze Jutges, fascinados por la maravillosa voz de María, la invitan formalmente a unirse a la agrupación, y la joven se convierte en el miembro número 14. Siguen más conciertos, en solitario o con otros componentes del movimiento de la Nova Cançó, incluyendo una gira por Mallorca con su hermano Joan Ramon y Serrat, hasta que en julio de 1967 publica su primer trabajo discográfico, un EP titulado Cançons de Menorca, con una bonita introducción de Lluís Serrahima en la contraportada, en la que deja bien claro el propósito de la cantante, rescatar e interpretar canciones tradicionales pero “interpretadas con una intención nueva y muy de acuerdo con nuestro tiempo, sin que por ello pierdan el regusto original.”
Este disco fue bien recibido, y le valdría a final de año ser finalista del premio Revelación del Disc Català de L’Any. Hasta ese momento, siguió haciendo conciertos con sus compañeros de Els Setze Jutges, incluyendo ahora las últimas, y definitivas, incorporaciones, Rafael Subirachs y Lluís Llach, con quienes haría un recital en el Palau de la Música el 11 de octubre. Fue en ese año 1967, además, cuando María del Mar tuvo claro que a su desarrollo como artista le faltaba hacer material propio y afianzarse como compositora.
Y fue la historia la que le indicó el camino.
El 30 de enero de 1967 en Madrid, la policía acudió a registrar la casa donde el estudiante universitario Rafael Guijarro vivía con sus padres, por, como decía el artículo publicado al día siguiente en el ABC, ser sospechoso de “determinadas actividades marxistas”. Según dicha noticia, el joven se tiró por una ventana al ver a la policía en su casa. La lectura de la noticia en el diario Tele/eXpres impactó a María del Mar y Serrahima… pero, por supuesto, como toda la comunidad antifranquista, no se creyeron la versión oficial. De hecho, Serrahima dijo años después que José Agustín Goytisolo le había comentado que la policía había dado una paliza al estudiante, y al ver el estado en que le habían dejado, le tiraron por la ventana. Teniendo en cuenta la existencia de casos similares, uno en 1962, con la tentativa de suicidio fallida del dirigente comunista Julián Grimau (que acabaría siendo fusilado), o, en 1963, el “suicidio”, también defenestrado, del escritor andaluz de izquierdas Manuel Moreno en la cárcel de Jerez, y que un año después del de Guijarro sucedería el de Enrique Ruano, con un muy similar suicidio “sospechoso”, no es de extrañar que la oposición a la dictadura rechazara las versiones oficiales.
Según algunas fuentes, María del Mar le pidió a Serrahima que escribiera un poema sobre el suceso para que ella le pusiera música y lo cantara; según otras, fue Serrahima el que por su cuenta lo escribió y se lo ofreció a la joven pero no sin antes pensar en otros artistas, como Serrat; y no falta quien dice que fue un trabajo colaborativo desde el principio. Sea como sea, Serrahima hace un hermosísimo y trágico poema al estilo de romances catalanes tradicionales, y Bonet le pone una música inspirada por la canción tradicional catalana La presó de Lleida (que Serrat cantó, por cierto, en su segundo álbum, Cançons tradicionals, contemporáneo de los hechos que estamos contando.
La letra toma el punto de vista de la madre asustada que, desde que va a abrir la puerta de la casa, repite acongojada al final de cada estrofa “¿Qué quiere esta gente que llama de madrugada?”. Obviamente, Serrahima y Bonet no podían acusar directamente al franquismo de asesinar al joven o la canción jamás habría sido publicada, así que en principio parecen admitir la versión oficial. Por ello, deben hacer que la crítica al régimen y la fuerza de la letra residan en la descripción de un ambiente de terror los días previos a la llegada de la policía y durante esta.
De madrugada han llamado,
están en el rellano de la escalera,
la madre cuando sale a abrir,
lleva la bata puesta.
'¿Qué quiere esta gente
que llama de madrugada?'
(...)
La madre sabe poco
de todas las esperanzas
de su hijo estudiante
que bien comprometido estaba.
'¿Qué quiere esta gente
que llama de madrugada?'
Hacía días que hablaba poco
y cada noche se agitaba,
le venía un temblor
temiendo una llamada al alba.
'¿Qué quiere esta gente
que llama de madrugada?'
Es también obvio que a pesar de esta aparente aceptación de la versión oficial, el público entendió ya desde el principio la profunda crítica que había en la canción. Tanto Bonet como Serrahima recuerdan que Què volen aquesta gent? se estrenó algún día de 1967 en el Fòrum Vergés, un espacio cultural barcelonés de resistencia antifranquista perteneciente a la Compañía de Jesús, y que fue recibida cuando terminó la interpretación por un público entusiasta y puesto en pie.
La canción fue presentada en el local Cova del Drac de Barcelona, emblemático espacio para la Nova Cançó a finales de enero de 1968, y la recepción fue tan entusiasta como la del Fòrum Vergés, por lo menos. Pero las autoridades franquistas se dieron cuenta entonces de que, a pesar de la supuesta aceptación de la versión oficial de la muerte de Guijarro, la canción era toda una carga de profundidad contra el régimen y acabaron prohibiendo su emisión por radios y su interpretación en directo. Pero toda prisión tiene su vía de escape, y María del Mar se apañó para tocarla a menudo sobre el escenario, a veces recurriendo a algo tan burdo y tonto como cambiar el título a la hora de presentarla. De todos modos, esta censura duró hasta 1977, e impidió que la canción pudiera ser recogida en un LP, y en una nueva versión, hasta Alenar, de ese mismo año, ya muerto el dictador. Sin embargo, con el EP original que iba circulando y las interpretaciones en vivo casi a escondidas , el tema acabó convirtiéndose en uno de los himnos de la resistencia antifranquista no solo en Cataluña, sino en todo el Estado.
El EP en el que se publicó Què volen… , dos meses después (por cierto, con una hermosa portada de Pau Riba), tenía tres canciones más, todas ellas con música y letra de María, melodías de corte tradicional envolviendo versos reflexivos y cotidianos. Lo cierto es que, con muy contadas excepciones como la canción que me ocupa hoy, Vigila el mar (1974), de denúncia ecologista, o la molt poètica Abril (1975), cuya dedicatoria a José Afonso la acerca a la revolución de los claveles en Portugal, la cantautora ha optado en la mayor parte de su carrera por un contenido lírico más universal y humanista, anclado en melodías tradicionales de aire mediterráneo.
En una entrevista con Manuel Vázquez Montalbán de 1968 ya había dejado claras sus ideas: “Las fuentes de la canción pueden ser varias, igual que sus motivos, igual que sus intenciones. Sólo hay que pedir una cosa, que la canción sea buena. (...) hay una absurda tendencia a prevalorar una canción por todo lo que dice y no dice políticamente. No estoy de acuerdo. (...) se está creando un clima protector de cualquier letra, sea buena o mala, por el mero hecho de ser política. Y yo no, no estoy de acuerdo. Hay cantantes políticos malos y cantantes políticos buenos, y hay canciones malas y canciones buenas. (...). Creo que mi camino puede pasar por la canción tradicional, por mis propias letras y por textos poéticos de otros que se adapten a mi estilo. Mi música está ligada en todo y por todo a la canción tradicional y a la canción tradicional de Mallorca.”
Lo cual no quiere decir que la cantante haya olvidado en su carrera posterior su compromiso con su cultura, y sobre todo con el uso de su lengua. Pero siempre lo vio como algo natural y necesario más que como algo reivindicativo. En una entrevista para el diario Ara en 2017 dijo: “Cuando (Franco) murió, algunos compañeros de la canción en castellano me decían que ya podía cantar en castellano. Y yo les preguntaba por qué, si yo no cantaba como reivindicación ni por ir contra nadie. Cantaba en catalán como ellos en castellano. Es evidente que era Franco el que iba contra nuestra cultura. A veces he cantado en otras lenguas: en vasco, en gallego, en castellano, y cuando me escucho no me reconozco. Habrá gente que pueda hacerlo, y me parece perfecto que la gente cante en la lengua que quiera. Cuando empecé, era imprescindible que cantáramos en nuestra propia lengua. Pero, aparte de eso, quería que fuese algo normal.”
Pero la carrera de María del Mar Bonet posterior a Que volen aquesta gent?, tan fructífera y hermosa, merecería mil textos más, y mejor escritos que este. Por ello, por ahora prefiero parar aquí y quedarnos con este mágico momento en el que la cantautora alcanzó la fama y contribuyó a cambiar la historia de la música popular de nuestro país. En el lejano 1968 hubo quien la llamó la Joan Baez balear, pero si somos justos, viendo su trayectoria posterior de casi sesenta años, habrá que dar la razón a Luís García Gil en su artículo para Cuadernos Efe Eme cuando la equipara más bien a Joni Mitchell.
Y eso es un halago como los dioses mandan —y completamente justificado además.
Como siempre, me despido con una versión en directo, y escojo la preciosa actuación con Quilapayún el 29 de enero de 2003 en el Palau de la Música.
Fuentes de los datos:
Aragüez Rubio, Carlos: La nova cançó catalana: génesis, desarrollo y trascendencia de un fenómeno cultural en el segundo franquismo. En Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, n.º 5 (España en los años 60). Universidad de Alicante, Alicante, 2006.
Bianciotto, Jordi: María del Mar Bonet, intensament, Ara Llibres, Barcelona, 2017;
García Gil, Luis: La brisa isleña de la Cançó en los años setenta. En Cuadernos Efe Eme, n.º 29. Grupo Midons, Valencia, 2021.;
entradas sobre las obras mencionadas en la página oficial de María del Mar Bonet, La Fonoteca, NR, diario Ara, diario El Temps, Enderrock, Efe Eme y las entradas correspondientes en Discogs y Wikipedia
No hay comentarios:
Publicar un comentario